La dirigente docente fue electa secretaria general de SUTEBA Necochea-San Cayetano. En diálogo con el programa de radio “Voces de la Tarde” que se emite por Radio Noticias Necochea, habló de la situación salarial, la crisis educativa, el vínculo con la Provincia y los desafíos gremiales en un contexto económico complejo
La docente Ana Larrañaga será la nueva secretaria general de SUTEBA Necochea-San Cayetano tras imponerse en la sumatoria de los votos en las elecciones del sindicato realizadas esta semana. La asunción formal de las nuevas autoridades se concretará después del 25 de mayo, cuando finalice el actual mandato de conducción.
Durante una nota en el programa “Voces de la Tarde”, que se emite por Radio Noticias Necochea 97.3, Larrañaga repasó la actualidad gremial, el panorama educativo provincial y la delicada situación económica que atraviesan los trabajadores de la educación.
La futura titular de SUTEBA destacó el legado de la actual conducción encabezada por Silvina Furgat, quien dejará la secretaría general local para integrarse a la conducción provincial del sindicato. “Silvina es una de nuestras históricas. En SUTEBA tenemos una larga historia de lucha y de compañeros y compañeras que han estado al frente”, señaló.
Larrañaga remarcó además su propia trayectoria sindical y docente. Contó que lleva 27 años afiliada al gremio y que ya integró anteriores conducciones locales. Actualmente trabaja en la Escuela de Ramón Santamarina, donde ejerce desde hace más de dos décadas.
En relación con el proceso electoral, indicó que el padrón habilitado rondaba los 613 afiliados y que cerca del 40% concurrió a votar, pese a las dificultades generadas por el reciente temporal y el corte de rutas. Incluso explicó que no pudo trasladarse la urna a San Cayetano debido a la situación de la Ruta 228 y los problemas de acceso derivados de las lluvias.
“Todo tiene que ver”, expresó al referirse también a las complicaciones que atraviesan escuelas rurales como la de Ramón Santamarina, donde trabaja. “El ingreso está bastante comprometido, el agua se llevó todo”, describió.
Uno de los ejes centrales de la entrevista estuvo vinculado a la situación salarial de los docentes bonaerenses. Larrañaga sostuvo que “los salarios han quedado muy por debajo de lo que es realmente la inflación” y señaló que un maestro que recién se inicia percibe actualmente alrededor de 850 mil pesos, sin antigüedad.
“La realidad es que no alcanza”, afirmó. En ese sentido, explicó que muchos docentes deben tomar doble cargo para lograr un ingreso que les permita sostenerse. “Antes un trabajador pensaba en una escapada o en las vacaciones de invierno; hoy eso no está pasando”, lamentó.
No obstante, defendió la continuidad de las negociaciones paritarias impulsadas por el gobierno bonaerense. “A pesar de cómo está la Provincia de Buenos Aires, hemos tenido paritarias cada tres meses y nunca se cerraron las discusiones”, destacó.
También aclaró que las paritarias no se limitan únicamente a la cuestión salarial, sino que incluyen temas vinculados a infraestructura escolar, cobertura de cargos y ampliación de derechos laborales. Como ejemplo mencionó la extensión de las licencias por paternidad en el sistema educativo provincial.
Al ser consultada sobre la relación entre SUTEBA y el gobernador Axel Kicillof, rechazó que el gremio sea “un brazo político” del oficialismo bonaerense. “Cuando hubo que enfrentarse también se hizo. En otro momento hicimos más de veinte días de paro”, recordó.
En otro tramo de la charla, Larrañaga cuestionó duramente las políticas educativas del gobierno nacional y reclamó la recuperación de la paritaria nacional docente. “Ya no tenemos Ministerio de Educación y la paritaria nacional fue un chiste”, expresó.
La dirigente sostuvo además que la escuela se convirtió en una “caja de resonancia” de los problemas sociales y económicos actuales. “Los chicos son los más vulnerables en este contexto. Las familias están tratando de llegar a fin de mes y hay una sobrecarga laboral enorme”, analizó.
Finalmente, reivindicó el rol del sindicato no sólo como espacio de reclamo salarial sino también como ámbito de acompañamiento cotidiano para los trabajadores de la educación. “Hay docentes que quizás no necesitan nunca al sindicato, pero cuando lo necesitan, el sindicato aparece”, concluyó.








