A pocos días del inicio de la Copa del Mundo en Estados Unidos, Canadá y México, el periodista deportivo necochense repasó las particularidades del nuevo formato, el presente de la Selección Argentina y el fenómeno cultural que genera el fútbol. Entre estadísticas, recuerdos y anécdotas, dejó una mirada apasionada sobre el torneo que volverá a paralizar al planeta.
Cuando faltan apenas unos días para que comience una nueva Copa del Mundo, el fútbol vuelve a ocupar el centro de la escena. Y en ese clima de expectativa mundialista, el periodista deportivo Federico Klappenbach pasó por los estudios de Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez y que se emite por Radio Noticias Necochea, para compartir una charla distendida, cargada de análisis, recuerdos y reflexiones sobre el acontecimiento deportivo más importante del planeta.
La conversación giró en torno al Mundial que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, una edición inédita por múltiples razones. Será la primera organizada por tres países de manera conjunta y también la primera con 48 selecciones participantes, ampliando considerablemente el formato que durante décadas reunió a 32 equipos.
Klappenbach destacó precisamente ese cambio como uno de los grandes desafíos del torneo. “Va a ser un Mundial mucho más largo, con más partidos y nuevas instancias de competencia”, señaló, remarcando además las particularidades logísticas que implicará desarrollarlo en un territorio tan extenso y con diferencias horarias marcadas.
A lo largo de la charla también surgió una comparación inevitable con Qatar 2022. Aquella conquista histórica de la Selección Argentina parece haber modificado la manera en que los hinchas viven la previa de esta nueva cita mundialista. “No se percibe la misma ansiedad que en otros mundiales”, observó Federico Klappenbach, atribuyendo parte de esa tranquilidad al hecho de que Argentina llega como campeona del mundo.
Sin embargo, lejos de la relajación, el periodista considera que el equipo de Lionel Scaloni mantiene intactas sus ambiciones. La base del plantel sigue siendo sólida y conserva figuras determinantes como Emiliano Martínez, Cristian Romero, Rodrigo De Paul, Lionel Messi y Lautaro Martínez. “La columna vertebral está”, resumió.
Uno de los puntos más interesantes del intercambio fue la referencia al propio Messi. A punto de disputar lo que podría ser su última Copa del Mundo, el capitán argentino aparece ahora con una madurez diferente a la de otros ciclos mundialistas. “Se lo ve tranquilo, sereno, disfrutando”, explicó Klappenbach, quien destacó la evolución personal y deportiva del astro rosarino después de haber alcanzado finalmente el título que perseguía desde hacía años.
La charla también permitió analizar a los posibles candidatos. España, vigente campeona europea; Francia, finalista en Qatar; Inglaterra; Alemania y el Brasil de Carlo Ancelotti fueron algunos de los seleccionados mencionados como aspirantes a pelear por el trofeo. Sin descartar sorpresas, Klappenbach consideró que el fútbol actual muestra una creciente competitividad y que cada vez resulta más difícil establecer diferencias definitivas antes de que empiece la competencia.
Hubo además espacio para recordar cómo los mundiales atraviesan generaciones enteras. Desde las referencias a Diego Maradona y Carlos Bilardo hasta las menciones al Mundial de 1978 y a los distintos usos políticos que históricamente tuvo el deporte, la conversación fue construyendo un recorrido que excedió ampliamente lo futbolístico.
Porque, en definitiva, un Mundial nunca es solamente fútbol. Es también una pausa colectiva. Un momento donde las preocupaciones cotidianas parecen quedar suspendidas durante noventa minutos. Una época en la que familias, amigos y desconocidos se reúnen frente a una pantalla para compartir emociones que trascienden edades, ideologías y clases sociales.
Mientras el calendario avanza hacia el partido inaugural, la expectativa comienza lentamente a crecer. Y aunque todavía no se perciba el fervor que suele desatarse en las horas previas al debut argentino, nadie duda de que cuando la pelota empiece a rodar volverá a ocurrir lo de siempre: el país se detendrá por un instante para mirar hacia una cancha ubicada a miles de kilómetros y depositar, una vez más, sus sueños en una camiseta celeste y blanca.
Porque cada Mundial trae su propia historia. Y Argentina, campeona vigente, ya se prepara para escribir un nuevo capítulo.








