A horas de un nuevo aniversario del diario que acompañó la vida de generaciones de necochenses y quequenenses, su director, Gonzalo Julián Irazoqui, repasó desafíos, transformaciones y sueños. Entre la tinta y las pantallas, Ecos Diarios continúa siendo una referencia informativa y un símbolo de identidad para toda la región.
Cuando una ciudad cumple años, cuando una institución celebra un aniversario o cuando una comunidad recuerda un hecho trascendente, hay un lugar donde siempre puede volver para reconstruir su historia. Nos referimos a las páginas de Ecos Diarios.
Este 9 de junio, el histórico matutino de Necochea cumple 105 años de vida. Son más de diez décadas registrando los acontecimientos que marcaron a la ciudad, a Quequén, a la región y a miles de familias que encontraron en sus páginas el reflejo de su tiempo.
En la víspera de este nuevo aniversario tuve la oportunidad de conversar en Radio Noticias Necochea con Gonzalo Julián Irazoqui, director de Ecos Diarios y también de la Agencia Diarios Bonaerenses (DIB), en una charla en el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez y que se emite por Radio Noticias Necochea, que permitió recorrer pasado, presente y futuro de uno de los medios más importantes del interior de la provincia de Buenos Aires.
Más allá de los cargos, Gonzalo representa una generación que entendió que la defensa de los medios tradicionales no podía hacerse desde la nostalgia, sino desde la innovación. Sin renunciar al valor del diario en papel, impulsó la incorporación de nuevas plataformas, la consolidación del ecosistema digital, la producción audiovisual, las redes sociales y una estrategia de contenidos capaz de dialogar con las nuevas formas de consumo informativo.
Durante la entrevista, una idea apareció una y otra vez. Ecos Diarios no es solamente una empresa periodística. Es parte de la identidad de Necochea. Y cuesta encontrar una definición más acertada.
Un diario que cuenta la historia de una comunidad
Hablar de Ecos Diarios es hablar de los grandes acontecimientos políticos, sociales, deportivos y culturales de los últimos 105 años. Es hablar de las fotografías que documentaron el crecimiento de la ciudad, de las crónicas que contaron inundaciones, festejos, elecciones, inauguraciones y también momentos difíciles.
Es hablar de generaciones de periodistas, fotógrafos, diagramadores, administrativos, vendedores, canillitas y trabajadores de imprenta que hicieron posible que cada mañana el diario llegara a manos de sus lectores.
«105 años significa que en el diario está la historia de la ciudad, del distrito, de la región, de todo lo que pasó a nivel local, provincial y nacional», resumió Irazoqui durante la conversación.

Y probablemente allí radique una de sus mayores fortalezas. Porque en tiempos donde la información circula a velocidades vertiginosas y muchas veces resulta difícil distinguir entre datos confiables y rumores, Ecos Diarios sigue ocupando un lugar de referencia para quienes buscan confirmar, verificar y comprender lo que sucede.
El propio director destacó otro de los patrimonios menos visibles y más valiosos de la institución: su archivo.
«El que quiere saber algo de lo que sucedió en 1921, en 1930, en los años 50, 60, 70 o en cualquier época, va al archivo de Ecos Diarios y ahí está», señaló.
No se trata solamente de una colección de diarios. Es, en muchos aspectos, la memoria escrita de Necochea y Quequén.
Del papel a las pantallas
La transformación tecnológica modificó hábitos y consumos. Los lectores ya no llegan solamente a través del papel. También lo hacen desde una computadora, una tablet o un teléfono celular. Las noticias conviven con videos, transmisiones en vivo, redes sociales y nuevos formatos.
Lejos de resistirse a esos cambios, Ecos Diarios decidió incorporarlos.
Hoy el medio produce contenido para múltiples plataformas, dialoga con distintas audiencias y mantiene una presencia permanente en el universo digital. Sin embargo, conserva aquello que le dio prestigio durante más de un siglo: la búsqueda de información confiable y el compromiso con el periodismo profesional.
Irazoqui conoce esa transformación desde adentro.
«Yo tenía 12 o 13 años y ya estaba sentado en Radio Necochea o en FM Imagen operando una radio», recordó durante la entrevista, dejando en claro que su vínculo con los medios comenzó mucho antes de asumir responsabilidades directivas.
A la hora de analizar los cambios culturales que atraviesan al periodismo, fue contundente.
«La gente hoy no lee tanto como antes. Escanea mucho más. Mira títulos, bajadas y después decide qué contenido profundizar».
Y agregó una observación que resume la nueva realidad de los medios. «Antes el diario era el diario de su ciudad. Hoy una persona puede encontrarse con un contenido de Ecos Diarios en cualquier lugar de la provincia o del país a través del teléfono», dijo.
La credibilidad como activo
En una época marcada por las redes sociales, las plataformas digitales y la circulación constante de información, la confianza se convirtió en un valor cada vez más importante.
«Una red social la puede armar cualquier persona», explicó Irazoqui.
Pero inmediatamente marcó una diferencia que considera fundamental. «Las estructuras tradicionales tienen profesionales, periodistas y una línea editorial. Ahí está la diferencia».
Tal vez por eso, cuando una noticia genera dudas o controversias, muchos siguen recurriendo a los medios tradicionales para verificar los hechos.
La credibilidad, construida durante décadas, continúa siendo uno de los activos más valiosos de Ecos Diarios.
El valor de una experiencia única
Aunque lidera un proceso de modernización permanente, Irazoqui no oculta su afecto por la edición impresa. Cuando se le preguntó qué significaba abrir el diario cada mañana, respondió casi sin pensarlo. «Es de las cosas más lindas que hay».
Y desarrolló una imagen que seguramente comparten muchos lectores. «El papel tiene otra cosa. El olor, el tacto, la lectura. Agarrar el diario, sentarse con un café o con un mate y ponerse a leer es una experiencia completa».
En tiempos donde muchos diarios del interior redujeron frecuencia o directamente dejaron de imprimirse, Ecos Diarios continúa llegando cada mañana a los hogares de la ciudad.
«Los necochenses tendríamos que estar orgullosos del diario. Más allá de quién lo maneje o quién sea su propietario, es un producto que tiene identidad propia», afirmó.
Una ciudad y un diario
Desde una mirada personal, la conversación tuvo además un componente especial.
Gonzalo Irazoqui no sólo conduce actualmente los destinos de Ecos Diarios. También fue uno de los impulsores de Radio Noticias Necochea, el espacio desde el cual hoy se emite Voces de la Tarde, y quien invitó a quien firma estas líneas a regresar a la escritura periodística en las páginas del diario local después de muchos años.
Por eso, detrás de esta nota existe también un reconocimiento humano. Porque los medios no son únicamente edificios, rotativas, servidores o plataformas digitales. Son las personas que los sostienen, los proyectan y los imaginan hacia adelante.
En tiempos complejos para la industria periodística, sostener un diario impreso, una redacción activa, una estructura digital en crecimiento y una apuesta permanente por nuevos formatos requiere convicción, trabajo y una mirada estratégica que trascienda la coyuntura.
Quizás la frase que mejor resume la relación entre Ecos Diarios y la comunidad fue pronunciada casi al pasar durante la entrevista. «Si hablamos de Ecos Diarios hablamos de Necochea, y si hablamos de Necochea hablamos de Ecos Diarios».
Después de 105 años de historia, pocas definiciones parecen tan precisas como esa. Los 105 años de Ecos Diarios no pertenecen solamente a quienes lo dirigieron o lo dirigen. Son patrimonio de toda una comunidad que encontró en sus páginas una forma de narrarse a sí misma.
Por eso este aniversario trasciende a una empresa periodística. Es también la celebración de una historia compartida.
Este martes 9 de junio, cuando una nueva edición llegue a los lectores, Ecos Diarios volverá a cumplir aquella misión que alguna vez quedó plasmada en una frase que atraviesa generaciones, o sea cumplir su misión con dignidad y elevación de miras.
Y mientras Necochea siga escribiendo su historia, habrá un lugar dispuesto a contarla.
Feliz cumpleaños, Ecos Diarios. Gracias por estos 105 años acompañando la vida de una ciudad.








