El ingeniero Juan Erreguerena confirmó que la superficie bajo agua en el distrito se redujo de más de 25.700 hectáreas a unas 7.500. Sin embargo, advirtió que persisten daños productivos e infraestructura afectada. Además, se refirió al retiro voluntario de dos agentes del INTA Necochea en el marco del proceso nacional de reducción del organismo
La fotografía del campo necochense empieza lentamente a cambiar después del último gran temporal que afectó a buena parte del sudeste bonaerense. El agua retrocede, aparecen nuevamente sectores productivos que habían quedado aislados y comienzan a recuperarse caminos y accesos. Pero la emergencia está lejos de haber terminado.
Así lo explicó este viernes 12 de junio el ingeniero Juan Erreguerena, del INTA, durante una entrevista en Voces de la tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
Según los datos actualizados aportados por la Dirección Provincial de Hidráulica y compartidos por el profesional, la superficie con presencia visible de agua dentro del Partido de Necochea bajó a unas 7.500 hectáreas.
La cifra representa una reducción significativa respecto del escenario posterior al fenómeno climático que afectó a la región -descripto indistintamente como temporal extraordinario o ciclogénesis-, cuando el relevamiento oficial había estimado unas 25.700 hectáreas anegadas.
En el recorrido de las semanas el descenso fue progresivo. Primero una reducción cercana al 50 por ciento y ahora un retroceso aún más marcado de los espejos de agua.
Sin embargo, Erreguerena aclaró que el dato debe interpretarse con prudencia.
“Que haya menos agua visible no significa que hayan desaparecido los efectos de la inundación”, explicó.
El suelo continúa con elevados niveles de humedad y persisten consecuencias sobre la producción y la infraestructura rural. En muchos establecimientos quedaron lotes afectados que estaban próximos a cosecharse, puentes dañados, alcantarillas comprometidas y dificultades de acceso por barro y saturación del terreno.
Para el especialista, el comportamiento observado también deja una señal positiva: existe una conducción hidráulica que permitió evacuar parte importante del excedente acumulado.
En otras palabras, el agua no desapareció por absorción inmediata ni por evaporación, sino por el funcionamiento de los sistemas de escurrimiento existentes.
“Están funcionando las vías de salida que estaban previo al suceso”, resumió.
De todos modos, el diagnóstico abre también expectativas hacia adelante. Desde el sector productivo esperan que el proceso de declaración de emergencia permita acelerar intervenciones futuras vinculadas al mejoramiento de caminos rurales y obras hidráulicas que fortalezcan la capacidad de respuesta frente a eventos similares.
Pero la entrevista tuvo un segundo capítulo que también encendió preocupación, o sea el presente institucional del INTA.
Consultado por el proceso de reestructuración impulsado a nivel nacional, Juan Erreguerena confirmó que aproximadamente 900 agentes del organismo se adhirieron al retiro voluntario en todo el país.
Dentro de la Estación Experimental Balcarce -de la cual depende Necochea- fueron 48 los agentes alcanzados.
Y en la agencia local, dos.
Este viernes fue el último día laboral de dos de ellos Erreguerena destacó especialmente el recorrido de ambos trabajadores y el impacto que tuvieron sobre el territorio.
En el caso uno de ellos señaló su trayectoria como veterinario especializado, con formación internacional y aportes en investigación, sanidad animal, producción cárnica y articulación con organismos como SENASA.
Sobre el restante destacó una tarea menos visible pero estratégica o sea el trabajo administrativo, el acompañamiento técnico en territorio, la maquinaria para ensayos y el aporte al desarrollo del mapa de cultivos utilizado como referencia regional.
Con estas salidas, la estructura local del INTA reduce aún más su capacidad operativa.
“Vamos a seguir adelante, tratando siempre de estar al servicio de la gente”, aseguró Juan Erreguerena.
Mientras el agua empieza a retirarse del campo, otras señales aparecen sobre el horizonte que es reconstruir lo que dejó el temporal y sostener instituciones técnicas que, muchas veces silenciosamente, acompañan el desarrollo productivo del territorio.








