El gerente operativo y director del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, Gustavo Gavilán, aclaró que el proyecto para reparar la calle “La Guillermina” de Quequén continúa en evaluación y que deberá ajustarse a los procedimientos administrativos y financieros del organismo. Aseguró que la iniciativa es viable, aunque demandará un presupuesto muy superior al previsto inicialmente y el acuerdo de todas las partes involucradas
La posibilidad de concretar una esperada intervención sobre la detonada calle “La Guillermina”, uno de los accesos más castigados por el tránsito pesado en Quequén, continúa abierta, aunque lejos de una resolución inmediata. Así lo explicó este jueves 23 de julio el gerente operativo y director del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, Gustavo Gavilán, durante una entrevista concedida al programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
El funcionario del ente portuario confirmó que la propuesta surgió a partir de conversaciones impulsadas desde el área de Puerto Ciudad junto con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), con la intención de financiar en conjunto una obra sobre esa arteria municipal, utilizada diariamente por los camiones que ingresan a la terminal cerealera.
Sin embargo, Gustavo Gavilán aclaró que el escenario cambió cuando se analizaron técnicamente las características de la intervención necesaria. Según explicó, en una primera instancia se hablaba de una inversión cercana a los 70 millones de pesos, monto que sería afrontado en partes iguales entre el Consorcio y ACA. Pero, tras revisar el estado real del camino, advirtió que el costo sería muy superior.
«Eso no sale 70 millones; sale bastante más», afirmó, al señalar que una reparación definitiva demandaría aproximadamente un número importante de metros cúbicos de asfalto de alta resistencia para soportar el tránsito permanente de camiones de carga. La inversión, estimó, podría superar los 300 millones de pesos.
Para Gavilán, ejecutar una reparación parcial sería un error. «Si se hace, se hace bien. No tiene sentido tirar plata en un bolsillo roto», sostuvo, remarcando que una obra de menor calidad tendría una vida útil muy corta y terminaría generando nuevos reclamos.
El también director del Consorcio también puso el foco en los procedimientos administrativos que deben respetarse antes de avanzar. Recordó que el organismo posee un reglamento de contrataciones, con límites económicos que obligan a que una inversión de estas características sea analizada y aprobada por el Directorio, integrado por ocho representantes de distintos sectores.
En ese sentido, consideró que la difusión pública del proyecto antes de completar ese proceso generó expectativas difíciles de sostener. «No debería transformarse en una bandera política cuando todavía está en elaboración», expresó, diferenciando los tiempos de la gestión de los tiempos del debate político.
Gavilán explicó además que el Consorcio sí mantiene convenios vigentes con la Dirección de Vialidad provincial para ejecutar obras sobre rutas provinciales, como las mejoras en la avenida Almirante Brown y distintos trabajos de iluminación. En cambio, “La Guillermina” es una calle de jurisdicción municipal y requiere un esquema administrativo diferente, que deberá consensuarse con la Municipalidad y con ACA.
«Hay que sentarse a conversar», resumió el funcionario, quien consideró indispensable redefinir el alcance económico del proyecto y confirmar si la cooperativa está dispuesta a sostener el esquema de financiamiento inicialmente previsto, ahora con cifras considerablemente superiores.
El directivo insistió en que el Consorcio cuenta con recursos, pero también con múltiples demandas de infraestructura portuaria que compiten por los mismos fondos, por lo que cada inversión debe analizarse con responsabilidad y dentro del marco legal.
Pese a las dificultades, Gustavo Gavilán transmitió un mensaje de moderado optimismo. Afirmó que la voluntad de avanzar existe y que la necesidad de intervenir sobre “La Guillermina” es compartida por todos los actores. No obstante, dejó en claro que antes será necesario construir los consensos institucionales, definir el financiamiento y cumplir cada una de las instancias administrativas que exige una obra de semejante magnitud.
Así, una iniciativa que nació como un proyecto de colaboración entre el puerto y el sector privado ingresa ahora en una etapa de negociaciones más complejas, donde la viabilidad económica y los mecanismos legales serán tan determinantes como la propia necesidad de recuperar uno de los accesos estratégicos para la actividad portuaria de Quequén.



