El párroco de Nuestra Señora de Lourdes habló en Voces de la Tarde sobre la situación social, las dificultades para sostener y reparar el templo, la asistencia a familias de la zona y la próxima visita del papa León XIV a la Argentina. También cuestionó la falta de respuestas políticas y pidió recuperar la esperanza y la solidaridad
La crisis económica también golpea las puertas de las iglesias. En la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de la villa balnearia, el padre Pablo Boldrini observa diariamente una realidad que, según aseguró, “nunca” había visto de esta manera. Familias que antes podían sostenerse por sus propios medios, trabajadores que hoy necesitan ayuda y personas que llegan con vergüenza a pedir alimentos forman parte de un escenario que llevó al sacerdote a advertir sobre una sociedad cada vez más desesperanzada.
En diálogo con Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, Boldrini explicó que la propia parroquia atraviesa dificultades para afrontar los gastos de mantenimiento y las reparaciones que necesita el edificio. Techos, paredes y distintos sectores del templo requieren obras, que se realizan de manera gradual gracias al aporte de la comunidad.
“Estamos en la lucha porque estamos arreglando”, señaló. Para reunir recursos se organizan rifas y se reciben donaciones, aunque reconoció que también disminuyeron los aportes de los fieles porque “la cosa está tan brava para todo el mundo” que muchas personas ya no tienen posibilidad de colaborar como antes.
La parroquia cuenta además con un Consejo de Asuntos Económicos, encargado de administrar los recursos y establecer prioridades frente a las numerosas necesidades. “Hay muchas cosas que hacer en la parroquia, muchísimas, no solamente los techos”, explicó.
Pero la preocupación central de Pablo Boldrini pasa por la situación social. Desde Lourdes se desarrolla la denominada “Noche de la Caridad”, una modalidad de asistencia que busca evitar el formato tradicional de los comedores. La parroquia cocina y un grupo de voluntarios, al que denominaron “los delivery”, lleva las viandas directamente a las viviendas de las familias necesitadas.
La iniciativa surgió luego de un relevamiento realizado junto con Cáritas en distintos sectores de la zona de la playa. Allí encontraron situaciones que, según el sacerdote, son “terribles”. Entre ellas mencionó el caso de una mujer con cuatro hijos que vive en condiciones extremadamente precarias, prácticamente bajo un nylon sostenido por palos.
Pero la comida, explicó el padre Boldrini, es solamente una parte del problema. Los voluntarios ingresan a las viviendas, conversan con las familias y buscan acompañarlas porque “la pobreza golpea en muchos estados de la persona”. La tristeza y la falta de perspectivas aparecen como una consecuencia tan grave como la carencia material.
“Desesperación significa falta de esperanza”, remarcó.
El sacerdote también cuestionó el creciente desencanto con la política. Contó que personas que trabajaron durante toda su vida llegan a pedir ayuda y sienten vergüenza de hacerlo. “Yo le doy un abrazo y le digo: no te puede dar vergüenza en el país en que estamos”, relató.
Para Pablo Boldrini, uno de los síntomas más preocupantes es escuchar a personas decir que directamente no quieren votar. Consideró que esa actitud expresa el cansancio de una sociedad que siente que los sucesivos cambios políticos no modificaron su realidad.
En ese contexto, planteó una crítica al modelo económico y reclamó la presencia del Estado como “árbitro”. Utilizó una comparación futbolística: cuando dos jugadores se pelean, debe intervenir el árbitro. “Si al árbitro lo sacás, todo el mundo se agarra a trompadas”, sostuvo.
También llamó a abandonar el voto basado exclusivamente en la bronca o en la identificación ideológica. “La ideología se ha robado la cabeza y el corazón de la gente”, afirmó, y pidió recuperar la capacidad de analizar propuestas y elegir pensando en el futuro.
La llegada del Papa
Uno de los momentos centrales de la entrevista fue la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre. El padre Pablo Boldrini confirmó que las parroquias de Necochea se están organizando para participar del encuentro en Luján y anticipó que la movilización podría ser mayor de lo esperado.
Desde Lourdes -como así de las restantes parroquias de toda la Diócesis- se prepara un viaje para participar de la jornada del 11 de noviembre, con un costo informado de 80.000 pesos por persona. La salida está prevista para la noche anterior, con la intención de llegar durante la madrugada a la Basílica de Luján.
El sacerdote señaló que todavía no existe una agenda oficial definitiva del Papa, aunque mencionó los posibles encuentros en Córdoba, Buenos Aires y la despedida en Luján. “Yo creo que va a haber una movida más grande de la que pensamos”, sostuvo.
Más allá del programa institucional, Pablo Boldrini dijo qué espera del mensaje papal: que sea un mensaje de esperanza, que permita “abrir los ojos” y que llegue especialmente a quienes concentran mayor poder económico y político.
“No vienen a hacer política, vienen como pastores”, aclaró. Pero sostuvo que existe una verdad evangélica que no puede ser ignorada frente a la realidad social.
Para el párroco de Lourdes, la visita de León XIV puede convertirse en un momento para recuperar algo que considera perdido: la esperanza. “Que su mensaje llegue al corazón de los más poderosos”, pidió.
Y cerró con una definición que resume buena parte de su mirada. La Iglesia puede ayudar, acompañar y llevar una vianda, pero no puede solucionar por sí sola la pobreza. “Eso es una gotita de agua en el océano”, dijo. La verdadera transformación, sostuvo, depende de que una sociedad vuelva a mirar al otro, recupere la empatía y entienda que todavía tiene en sus manos una herramienta decisiva, o sea el poder de elegir.



