Francisco “Pancho” Maríngolo advirtió que la prórroga de las licencias profesionales no resuelve el problema y cuestionó los costos y demoras que afrontan los transportistas. También reclamó obras urgentes en los accesos a Quequén y en la playa municipal de camiones
Los transportistas de cargas de Necochea y Quequén atraviesan una situación compleja que combina dificultades para renovar las licencias profesionales, playas de camiones deterioradas, accesos al puerto en malas condiciones y caminos que generan constantes roturas y riesgos para quienes circulan. Para el Sindicato de Fleteros, la prórroga dispuesta por la Provincia de Buenos Aires apenas permite ganar tiempo frente a un sistema que continúa sin funcionar con normalidad.
Francisco “Pancho” Maríngolo, secretario general del Sindicato de Fleteros de Necochea, explicó que la extensión de las licencias profesionales rige hasta el 31 de octubre, pero que el problema está lejos de solucionarse. “Mar del Plata está dando turnos para dos meses en adelante, tres, y se pasa de la fecha de prórroga”, advirtió durante una entrevista en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
El trámite implica además un costo importante para los trabajadores. El examen médico y psicofísico y las distintas etapas deben realizarse en días diferentes, lo que obliga a viajar y perder jornadas laborales. “Son dos viajes, dos días perdidos, aparte de la carga del costo que tiene”, explicó Maríngolo. Estimó que solamente los trámites pueden representar más de 300.000 pesos, a los que deben agregarse traslado, comida y el ingreso que deja de percibirse al mantener el camión detenido.
El dirigente señaló que en Necochea todavía no se logró habilitar un centro que permita realizar localmente los estudios necesarios y cuestionó que todo el sistema haya quedado centralizado en procedimientos que dependen de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Según explicó, el sindicato intentó avanzar también en una alternativa local, incluyendo la posibilidad de realizar parte de los estudios en hospitales públicos, pero la iniciativa no prosperó. El inconveniente, sostuvo, no es solamente contar con un espacio físico sino disponer de profesionales y recursos humanos suficientes.
A esta problemática se suma la situación de las playas de estacionamiento de camiones. Francisco Maríngolo afirmó que el sindicato viene reclamando inspecciones y mejoras tanto en establecimientos privados como en la playa municipal. “La playa municipal de camiones está deteriorada al 100%”, aseguró.
El dirigente sostuvo que los transportistas pagan alrededor de 17.000 pesos por día para estacionar y reclamó condiciones adecuadas de seguridad, higiene, conectividad y atención. “Seguimos sin conectividad, seguimos sin los baños adecuados, seguimos sin un lugar para estar”, enumeró, al describir jornadas en las que un camionero puede permanecer muchas horas dentro de su vehículo esperando para descargar.
También cuestionó la falta de organización en algunas playas privadas y recordó que durante el año se produjo un fallecimiento en una de ellas. “En esa playa donde falleció ese hombre sigue con el mismo sistema”, denunció, y reclamó mayor control municipal.
El panorama se vuelve todavía más delicado cuando los camiones deben ingresar y salir de las zonas portuarias. El dirigente señaló que los accesos presentan pozos, falta de señalización y sectores peligrosos para vehículos pesados y automóviles particulares.
“Esto nos está trayendo un perjuicio para toda la sociedad”, manifestó Maríngolo, quien sostuvo que no solamente los transportistas sufren las consecuencias de las malas condiciones, sino también quienes circulan por Quequén y quienes llegan a la localidad con fines turísticos.
En ese sentido, destacó que en lo que va del año se produjeron cuatro vuelcos de acoplados en un mismo sector, a la salida de una planta. “Hay una alcantarilla cortada al ras de la ruta, esto hace que cuando vos salís no tengas giro en el camión”, explicó, reclamando que se coloque señalización y se corrijan las deficiencias de infraestructura.
Frente a este escenario, el sector observa con expectativa la posibilidad de que los recursos provenientes de la denominada tasa portuaria comiencen finalmente a utilizarse para reparar calles y accesos vinculados con la actividad. Francisco Maríngolo indicó que, según la información recibida, las cuentas de las empresas alcanzadas ya fueron judicializadas y que el municipio espera comenzar a cobrar.
“Supuestamente, por el poder político que hoy ocupa el lugar, dicen que con la tasa portuaria todo eso va a mejorar. Confiemos en eso”, expresó.
Por último, cuestionó las iniciativas que buscan restringir el tránsito de camiones durante determinados días en la ruta 88. Consideró que sacar los vehículos pesados durante un fin de semana simplemente trasladaría el problema hacia los días restantes.
“La mejor decisión es sacar los camiones del tránsito. ¿Esto qué va a generar? Que el movimiento que vos sacás tres días de la semana va a ocupar los otros cuatro”, planteó.
Francisco Maríngolo reclamó que antes de tomar decisiones que afectan directamente al transporte se consulte a quienes conocen la actividad. “Estaría buenísimo que cuando quieran tratar algún tema convoquen al especialista”, sostuvo.
Para los fleteros, la discusión no pasa por negar la necesidad de mejorar la seguridad vial, sino por evitar soluciones simplistas. “Nos están reconociendo como el problema en este caso”, lamentó, al advertir que detrás de cada decisión sobre el transporte hay trabajadores, empresas, producción y una actividad portuaria que necesita accesos seguros y transitables.



