La Asociación Alfredo Marcenac celebrará el 23 de octubre dos décadas de presencia a favor del desarme y la construcción de una convivencia no violenta. Mónica Bouysede destacó que la paz se construye con acciones concretas y convocó a instituciones y vecinos a participar
En el marco de una entrevista realizada en el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3 FM, Mónica Bouysede, integrante de la Asociación Alfredo Marcenac, repasó dos décadas de trabajo vinculadas con el desarme, la prevención de la violencia y la construcción de una cultura de paz.
La institución cumplirá el próximo 23 de octubre veinte años de presencia y, lejos de limitar la celebración a un acto propio, decidió poner el foco en todas aquellas organizaciones de la comunidad que, desde distintos ámbitos, realizan acciones que contribuyen a una convivencia más pacífica.
“Este año hemos decidido no ser nosotros necesariamente promotores de esas acciones, sino que otras organizaciones que están realizando acciones que contribuyen a la construcción de paz” sean las protagonistas, explicó. La convocatoria alcanza a escuelas, clubes, asociaciones barriales, cooperadoras y todo tipo de instituciones.
La propuesta consiste en que esas organizaciones envíen dos videos: uno contando qué hacen y otro mostrando concretamente alguna acción realizada o en desarrollo. Con ese material, la asociación elaborará un audiovisual que será presentado durante la celebración del 23 de octubre en el Centro Cultural.
Una actividad al respecto tendrá este viernes 4 de septiembre con un nuevo capítulo. Bajo el lema “Poesías para la Paz”, desde las 14 y hasta las 16 se desarrollará en la sede de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) de Quequén una jornada de lectura, escritura e intervención artística organizada por Grupo Mar, Necochea y Sabia Estudio Creativo, en adhesión a los veinte años de la asociación.
La participación será libre y gratuita y, según explicó Bouysede, no se necesita ser escritor ni artista para formar parte. “No hay ningún requisito”, señaló. La actividad tiene además un significado especial porque en esa sede se dicta la Diplomatura en Educación para la Paz y el Conflicto.
Tambien recordó que la tarea de la asociación trascendió hace tiempo las fronteras de Necochea. Una experiencia reciente surgió a partir de una manifestación realizada en Buenos Aires por el desarme, donde participaron integrantes de Los Espíritus, y que luego despertó el interés de docentes de una escuela secundaria porteña. Actualmente, un grupo de estudiantes trabaja sobre estas temáticas.
La integrante de la Asociación Alfredo Marcenac reconoció que hablar de paz en el contexto actual significa “ir a contramano de la corriente”. Sin embargo, sostuvo que esa tarea no debe abandonarse porque muchas veces las transformaciones se producen silenciosamente.
“Lo que se va construyendo a veces pasa desapercibido”, afirmó, y puso como ejemplo que todavía periodistas de distintos medios nacionales recurren a la asociación para conocer su posición frente a decisiones vinculadas con el acceso a las armas y el desarme.
Para Bouysede la paz no puede ser entendida como una idea abstracta o una simple imagen simbólica. “No estamos hablando de la palomita. Estamos hablando de condiciones concretas”, sostuvo. En esa construcción incluyó la necesidad de reducir la desigualdad, mejorar las condiciones de vida y abandonar la violencia como forma de resolver los conflictos.
También cuestionó la creciente agresividad presente en la vida cotidiana y en el discurso público. Desde una discusión de tránsito hasta una pelea entre vecinos, señaló, existen expresiones de violencia que terminan naturalizándose.
En ese sentido, recuperó el concepto de “paz imperfecta”, entendido como un proceso permanente. “No es el producto final lo que nos interesa, sino todo el proceso”, explicó.
La reflexión alcanzó también a las nuevas generaciones y a la responsabilidad de los adultos. Frente a episodios de violencia protagonizados por jóvenes y al uso de armas de fuego en situaciones cada vez más preocupantes, Mónica Bouysede planteó que la educación debe ser capaz de ofrecer un modelo diferente.
Por eso reivindicó la palabra, la cultura, la educación y el arte como herramientas de transformación. “La cultura también se cambia con la palabra, con la imagen. Y con la poesía, en este caso”, afirmó.
A veinte años de la creación de la Asociación Alfredo Marcenac, aquella campaña de desarme que alguna vez llevó a vecinos a entregar armas en Necochea continúa transformándose en una tarea más amplia: construir, todos los días, condiciones para vivir sin violencia.
“Hay que discutir fuertemente”, resumió. “Pero con fundamentos”. Y dejó una premisa que atraviesa toda la historia de la institución: buscar la paz no significa dejar de pensar distinto, sino aprender a hacerlo sin querer destruir al otro.



