(Columna de Joaquín Morales Solá en La Nación-Dibujo de Alfredo Sábat)
Hubo un tiempo en que Javier Milei clamaba para que la Justicia investigara y condenara las fechorías de Claudio “Chiqui” Tapia y de su cajero Pablo Toviggino. Fue aquel instante en que las causas judiciales contra los dueños de la AFA avanzaban con paso ágil por los tribunales. Todo eso corresponde ya al pasado. De pronto, el ritmo impetuoso de los jueces se detuvo como si hubieran chocado contra un muro sombrío. Coincidió con el acceso de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia. Pero, ¿fue solo Mahiques, vinculado familiarmente con Tapia y Toviggino, el autor de la protección que los está beneficiando? Fue Mahiques, pero hubo también una decisión nueva del Presidente. “Que hagan lo que quieran con la AFA”. Esa es la frase que altos funcionarios del gobierno mileísta le escucharon decir a Milei. Nadie sabe si él fue influido en ese sentido por algunos funcionarios de su administración o si el propio jefe del Estado se ocupó de acordar un nuevo método de convivencia con los caudillos del fútbol. Según el testimonio público de varios presidentes de clubes, ellos hasta sienten que la venganza de la conducción de la AFA, cuando critican o se rebelan contra Tapia y Toviggino, cambiará los resultados de los partidos. Los árbitros son una instancia casi inapelable mientras se desarrollan los partidos. Algunos obedecen a Tapia y otros son amenazados por el Tribunal de Disciplina de la AFA, al que llaman el “brazo armado” de Tapia, porque es la dependencia de esa organización que aplica sanciones justas o injustas. Tales cosas suceden verdaderamente porque las han contado algunos titulares de los clubes que no están cerca de Tapia; hablaron con claridad, sin elipsis, delante de los micrófonos. Estamos, entonces, ante una novedad. En la época de Julio Grondona también existió el trasiego de dinero corrompido, pero nunca se puso en duda los resultados de los partidos. Esa es la innovación que introdujo Tapia en el fútbol: ya nadie sabe si los resultados de los partidos locales son reales o falsos. El presidente del club Estudiantes de La Plata, el exfutbolista Juan Sebastián Verón, es el dirigente que con más decisión y coraje enfrentó -y enfrenta- a Tapia y a sus cómplices. Pero Tapia aprendió de su maestro Grondona que el populismo interno, que se manifiesta con la ampliación de clubes que participan de los torneos de primera división, es una buena manera de conservar el poder. También se rodeó de una oportuna red de jueces, a los que elevó a altos cargos de la AFA; muchos magistrados, no todos, se regodean frecuentando a los deportistas populares y, además, les gusta que los inviten a los partidos internacionales de fútbol.
Ya nadie sabe si los resultados de los partidos locales son reales o falsos
Es necesario aclarar que Lionel Scaloni y la selección argentina de fútbol están muy lejos de los estragos de Tapia, porque ni siquiera saben qué hace este; al contrario, el equipo técnico y los jugadores de la selección son un buen ejemplo de lo que debería ser el fútbol argentino. Scaloni es uno de los pocos dirigentes que mostró siempre una especial predisposición para respetar al otro, por más que sea circunstancialmente un adversario. Y logró con buenas formas que los integrantes de la selección valoren y apoyen su gestión. Es un caso casi único entre la decadente dirigencia política y social de la Argentina. Sin embargo, la excepcionalidad de Scaloni, Messi y los viejos y nuevos integrantes de la selección debe ponderarse, pero no debe eclipsar el hecho cierto de que existen Tapia y su ladero Toviggino. Llama la atención en ese sentido el paso cansino de la Justicia, aunque no debería sorprender si bien se mira la buena relación de la AFA con los tribunales y con el propio ministro de Justicia, Mahiques. El Mahiques ministro fue vicerrector de una Universidad de la AFA que creó Tapia como una obra de ficción. Nunca existió, salvo para distribuir cargos y honores. Mahiques padre, Carlos, es juez de la Cámara de Casación; según las versiones que nunca fueron desmentidas del todo, él celebró sus 74 años en la megaquinta de Villa Rosa, en Pilar, que está a nombre de testaferros presuntamente de Toviggino. Si el dueño es Toviggino, también lo es Tapia. Esa sociedad es permanente. La enorme propiedad, donde encontraron más de cincuenta autos de colección o de alta gama, está formalmente a nombre de una jubilada y de su hijo monotributista. La casona está en un predio de 10 hectáreas, tiene helipuerto y haras.
Barroetaveña y Borinsky no tienen apuro. Cronoterapia, les llaman a esas dilaciones en los tribunales
Si una propiedad de semejante valor puede ser comprada por una jubilada y un monotributista, el ascenso social en la Argentina regresó de una manera inédita en el mundo. Como eso no es posible ni comprobable a simple vista, vale la pena detenerse en la investigación judicial que se abrió para establecer de quién es esa fastuosa quinta. La causa estuvo hasta hace poco en manos de la jueza en lo Penal Económico Verónica Stracchia, pero una inexplicable resolución de una sala de la Cámara de Casación, integrada por los jueces Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña, se la sacó y la mandó al juez federal de Campana, Adrián González Charvay. Es el juez que Tapia y Toviggino quieren que los juzgue. Barroetaveña fue hasta el último diciembre presidente del Tribunal de Ética de la AFA y, por lo tanto, debió frecuentar a Tapia. Borinsky aspira a ser designado como juez de la Corte Suprema de Justicia; la primera firma que debe llevar el necesario pedido al Senado para su acuerdo es el del Mahiques ministro, el vicerrector de una utópica Universidad de la AFA. Más vale quedar bien con el ministro. Esa decisión de Borinsky y Barroetaveña fue impecablemente apelada por el fiscal general Mario Villar. Sostuvo que el hecho de que la propiedad esté en Pilar no significa que la jurisdicción debe ser la del juzgado federal de Campana, que es el que tiene competencia sobre los delitos federales en esa ciudad. Y no es jurisdicción de Campana porque esa propiedad forma parte de un entramado de negocios turbios mucho más amplio que la megaquinta, y porque también las escrituras se habrían firmado en la Capital Federal. El primer paso que debía dar Villar era apelar ante los mismos jueces que habían decidido tal disparate. Hace más de 20 días que Barroetaveña y Borinsky están meciendo la cuna de la apelación de Villar. Solo tienen que aceptarla o rechazarla, y es una causa que ellos conocen del derecho y del revés. No están analizando un juicio oral. Si la rechazaran, Villar tendrá las puertas abiertas para recurrir en queja a la Corte Suprema. Barroetaveña y Borinsky no tienen apuro. Cronoterapia, les llaman a esas dilaciones en los tribunales.
La Corte no está para satisfacer ideologías ni partidos, sino para interpretar la Constitución
Ya es hora de que la Corte Suprema envíe los antecedentes de algunos jueces al Consejo de la Magistratura, para que los someta a juicio, cuando el máximo tribunal decide que una causa no puede ser resuelta porque pasó el “tiempo razonable”. Debe exhibir a esos jueces públicamente. La integración de la Corte es también un asunto de especial importancia. Mauricio Macri acaba de pedir que el máximo tribunal del país se complete cuanto antes designando a los jueces que ocuparán los dos lugares vacantes. El expresidente reclamó que las vacantes se cubran con dos juristas de prestigio y sin adscripciones partidarias. La Corte no está para satisfacer ideologías ni partidos, sino para interpretar la Constitución. Solo tres jueces supremos, que es lo que hay, es poco. De hecho, el juez Carlos Rosenkrantz acaba de disentir con los otros dos por el comunicado aclaratorio sobre la decisión del tribunal por la venta de tierras a extranjeros. Rosenkrantz sostiene que ellos están protegidos por la Constitución y que deben tener el temple necesario para tolerar las críticas.
El tiempo pasa y Tapia disfruta de la vida en libertad, a pesar de que ya está procesado por evasión impositiva y por no cumplir con los pagos de las cargas sociales de la AFA
La Corte Suprema tiene en estudio otra causa contra Tapia y Toviggino, tal vez la más grave. Refiere a la denuncia según la cual la AFA designó a la empresa TourProdEnter agente comercial internacional exclusivo de la entidad del fútbol, con amplias facultades para realizar negocios en nombre de ella. Habría generado ingresos para la AFA de al menos 300 millones de dólares. Pero en los libros contables de la AFA no existe ningún registro de esas lucrativas actividades. ¿Dónde está ese dinero? No hay respuesta. ¿Qué analiza la Corte? Otra vez una cuestión de competencia entre un juez en lo Penal Económico y otro en lo Criminal y Correccional que se pelean por controlar esa causa. El tiempo pasa y Tapia disfruta de la vida en libertad, a pesar de que ya está procesado por evasión impositiva y por no cumplir con los pagos de las cargas sociales de la AFA. La denuncia que lo llevó al procesamiento la hizo la ARCA, la agencia de recaudación impositiva. Extraña también por eso que Javier Milei se haya desentendido de la peripecia judicial de Tapia y Toviggino. Si el Presidente no se pronuncia públicamente contra los presuntos delitos, es probable que estos queden impunes. Hay excepciones, como la de varios fiscales y algunos jueces, entre ellos Carlos Stornelli y Diego Luciani, este último autor del célebre alegato que puso en prisión a Cristina Kirchner, certeramente homenajeado con una ovación en el Coloquio de IDEA de los últimos días. Al revés, el ministro Mahiques subió al avión que llevó a buena parte del gabinete a París a jueces como Sergio Fernández, miembro de la Cámara en lo Contencioso Administrativo y presidente del Tribunal de Disciplina de la AFA, el brazo armado de Tapia. Fernández pertenece a una familia con histórica influencia en casi todos los despachos de los tribunales. También viajó el juez Eduardo Farah, integrante de la Cámara Federal de la Capital, que es la que debe revisar las causas de corrupción de los funcionarios públicos. Mahiques tiene una puntería exacta. Ahora bien, ¿qué hacían jueces en una comitiva presidencial para un evento sobre todo empresarial? Paris será siempre una fiesta.
¿Qué hacían jueces en una comitiva presidencial para un evento sobre todo empresarial?
El ejemplo contrario es el del juez Martín Irurzun, compañero de Farah en la Cámara Federal. Irurzun es un juez impecable, pero el ministerio de Mahiques le negó la posibilidad de un acuerdo del Senado para continuar en el cargo más allá de los 75 años. Se trata del mismo beneficio que le concedió a su padre, el juez Mahiques, que ya está habilitado para seguir en funciones otros cinco años después de cumplir los 75. Irurzun planteó la cuestión de fondo en primera instancia; esa cuestión alude a si el agregado que le hicieron a la Constitución en 1994, y que establece los 75 años como un límite etario para los magistrados, es constitucional o no. El magistrado de primera instancia debería resolver el caso, por sí o por no, cuanto antes porque se trata de la estabilidad de un juez, garantizada por la Constitución. Irurzun podría pedir un per saltum a la Corte Suprema si el juez de primera instancia rechazara su planteo. No se trata de una cuestión penal (las causas penales deben pasar por todas las instancias previas) y el caso Irurzun alude, subrayémoslo de nuevo, a la estabilidad de un juez.
Milei es agresivo con todos los periodistas que no son amigos suyos, aunque es especialmente violento con las mujeres
Milei rehúye comprometerse con el destino judicial de Tapia y Toviggino, quienes deben, desde ya, ser sometidos a un juicio justo, pero perdió el tiempo dedicándolo a agredir hasta extremos insoportables a cinco mujeres periodistas. Hay que insistir señalando la peligrosa frontera que el Presidente cruza cuando difunde entre sus seguidores y trolls de redes sociales el slogan que dice “no odiamos lo suficiente a los periodistas”. Las más insultadas en los días recientes fueron Maru Duffard, haciéndola decir cosas que no dijo; Jésica Bossi, a quien le tiene rencor desde que era candidato presidencial, y Silvia Mercado porque expresó una opinión. También maltrató de la peor manera a dos periodistas mujeres de LA NACION, a las que no nombró, pero a las que les atribuyó haber hecho cosas que no hicieron. Milei es agresivo con todos los periodistas que no son amigos suyos, aunque es especialmente violento con las mujeres. ¿Por qué? ¿Qué sucede con él que ya es incapaz de respetar los imprescindibles límites en el trato a las mujeres? Ellas merecen ahora un especial cuidado porque sobrellevan una larga historia de menosprecio y prejuicios. El progreso de la humanidad de los años recientes no mojó aún sus playas.



