El profesor Norberto “Tano” Cafiel y un grupo de alumnos del Centro de Formación Profesional 402 vienen desarrollando proyectos vinculados con las energías renovables y la formación técnica, pero también con una idea que atraviesa cada iniciativa, o sea poner los conocimientos adquiridos al servicio de la comunidad
A Norberto “Tano” Cafiel se le nota cuando habla de sus alumnos. Pero también se le nota la preocupación cuando la conversación deja los proyectos técnicos y entra en una realidad social que, desde el aula y desde el contacto cotidiano con jóvenes y familias, observa cada vez con mayor inquietud.
Por estos días, junto con el grupo de alumnos del Centro de Formación Profesional 402, al que cariñosamente denomina “los ñatos”, continúa desarrollando distintas iniciativas vinculadas con las energías renovables.
Una de ellas funciona en Corona, sobre avenida 2, casi Pinolandia, donde instalaron un sistema de paneles solares y una batería de litio que permite reducir considerablemente el consumo de energía convencional y, al mismo tiempo, garantizar continuidad eléctrica ante eventuales cortes. Según explicó Cafiel en entrevista con el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, el sistema puede otorgar una autonomía de hasta seis horas y media.
También avanzaron con una instalación en el complejo del Lago de los Cisnes, donde buscan integrar el sistema al esquema de generación distribuida mediante un medidor bidireccional. Norberto Cafiel destacó en ese sentido la predisposición de la Cooperativa Eléctrica de Necochea para acompañar el proyecto.
A eso se suma el trabajo realizado en el balneario Los Ángeles, que Cafiel define como “el primer parque híbrido” de estas características en el país, desarrollado junto con vecinos y con aportes de distintas personas e instituciones.
Todo ese trabajo tendrá una instancia de presentación el jueves 22 de octubre, en el salón de eventos de Necopesca, frente a la Terminal de Ómnibus, donde se desarrollará una jornada de evaluación de capacidades profesionales.
Allí se expondrán distintos proyectos elaborados por los alumnos: una estación meteorológica autónoma móvil, una usina móvil autónoma, un sistema automatizado de agua para bebederos, el parque solar híbrido de Los Ángeles, un sistema solar-eólico para cargar celulares y comprimir aire para bicicletas y motos, y el sistema solar instalado en el Lago de los Cisnes.
La actividad contará con la presencia de autoridades provinciales de Educación y estará especialmente destinada a docentes y estudiantes de escuelas técnicas y áreas vinculadas con el ambiente. Cafiel explicó que el objetivo no es solamente mostrar lo realizado, sino despertar curiosidad en los jóvenes y demostrar que en Necochea también existen posibilidades de formación y desarrollo.
Sin embargo, detrás de ese entusiasmo aparece una preocupación cada vez más profunda. Durante la entrevista contó que uno de sus alumnos consiguió una oportunidad laboral en España y se irá del país con un proyecto desarrollado en Necochea.
“Me duele en el alma”, reconoció Norberto Cafiel, porque entiende que se trata de un joven con capacidades que el país necesita, pero que no encuentra aquí las oportunidades para desarrollarlas.
La preocupación también aparece frente a la situación social. A partir de una frase escuchada en el aula -un alumno preguntándose qué podría poner en la mesa familiar durante la próxima Navidad- nació una campaña solidaria que ya está en marcha.
La propuesta es sencilla. Es reunir alimentos navideños y juguetes, sin dinero ni ropa. La intención es armar mesas navideñas y llevar esos elementos a familias que realmente los necesiten. Para ello ya establecieron contactos con instituciones y personas que conocen distintas situaciones de vulnerabilidad.
La campaña tendrá puntos de recepción durante los festejos por el aniversario de Necochea y continuará los fines de semana, con espacios donde puedan acercarse las donaciones.
Norberto Cafiel también relató otras experiencias que lo movilizan, o sea jóvenes que permanecen internados en escuelas rurales porque sus familias no tienen posibilidades de trasladarlos, personas que necesitan una batería para una silla de ruedas o vecinos a los que los alumnos ayudan ante distintas emergencias.
“Siempre te falta algo”, resumió. Y en esa frase aparece buena parte de su preocupación.
Para Cafiel, educar no consiste solamente en transmitir conocimientos técnicos. También significa enseñar a mirar al otro, involucrarse y poner lo aprendido al servicio de quienes lo necesitan.
“Educar también es esto: trasladar y ponernos en los pies del otro”, sostuvo al final de la entrevista.
Quizás allí esté la verdadera dimensión del trabajo que realizan Cafiel y sus alumnos. No solamente aprender a instalar un panel solar, construir una usina o desarrollar un sistema automatizado, sino entender que el conocimiento adquiere otro valor cuando puede convertirse en una herramienta para mejorar la vida de alguien.



