El doctor Pedro Azcoiti remitió al diario La Nación de Buenos Aires una carta en alusión a un artículo publicado en dicho matutino en los últimos días. Se invita a leer este texto:
Sr. Director:
En la edición del día 19 de marzo el artículo “De los autos de Illia a los aviones de Adorni: privilegios y poder” el columnista Luciano Román compara al “deslomado” jefe de gabinete de Milei con Arturo Illia.
Concluye Román que el gobierno de Illia es un “legado moral que hay que rescatar”.
Incurre el periodista, como muchos otros colegas, en una omisión: reducir el gobierno de Arturo Illia a “un gobierno honesto y austero” y vaya que lo fue, pero atrás de esa imagen, voluntaria o involuntariamente, se oculta la gestión de ese ejemplar gobierno.
En política exterior se logró la Resolución 2065 de las Naciones Unidas, sin ningún voto en contra. Reconocía la existencia de una disputa territorial entre nuestro país y el Reino Unido, máximo logro en la lucha por la recuperación de las Islas Malvinas.
En 1964/65 el país tuvo una cosecha record de trigo, cuyo excedente las agroexportadoras pretendían colocar a una comisión mayor que las habituales. En plena guerra fría y en clara defensa del interés nacional se vendieron seiscientas mil toneladas de trigo pan a la China comunista. Casi una década antes que la reunión Nixon-Mao Tse Tung.
Se creó el Servicio Nacional de Agua Potable y Saneamiento Rural para abastecer a las poblaciones de menos de tres mil habitantes, que beneficiaría a mas de tres millones de argentinos en el área rural.
En materia laboral se dictó la ley 16.459 de salario mínimo, vital y móvil.
Se registró el presupuesto más alto para educación en la historia argentina, casi el 25%, se multiplico por nueve la suma invertida en construcciones escolares y se puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización, se respetaron a rajatabla los principios de la Reforma Universitaria. Todo esto llevó al premio nobel Dr Luis Leloir a decir “La Argentina tuvo una brevísima edad de oro en las artes, la ciencia y la cultura, fue de 1963 a 1966”.
En cumplimiento de las promesas de campaña se anularon los contratos petroleros del gobierno anterior, lesivos al interés nacional, aumentando levemente la producción sobre los años 1964 y 1965.
Por último, de un PBI de -2,4 en 1963 se pasó a 10,3 en 1964 y 9,1 en 1965.
Como vemos Illia no fue solo un hombre bueno y honesto. Fue uno de los mejores presidentes de la historia.
Atentamente.
Pedro Azcoiti
Diputado Nacional (MC) UCR.








