(crónica del portal de Canal 8 de Mar del Plata)
Los recorridos de los voluntarios y voluntarios de «La Noche de la Caridad» no frenaron durante el verano para continuar dando asistencia alimentaria y una «oreja» de escucha a las personas en situación de calle en Mar del Plata: su presencia en los distintos barrios de la ciudad permite evaluar con un termómetro preciso cómo se encuentra la situación de indigencia en la ciudad dado que su contacto y conteo es diario.
En esta línea, Lucas integra los operativos que parten desde la Parroquia «Cristo Resucitado» de la que participa y aseguró a Mi8 que la situación en la calle cambió rotundamente antes y después de la temporada de verano. «El año pasado terminamos los recorridos en diciembre con una cantidad de 100 viandas entregándose diariamente y luego del verano tuvimos un crecimiento a 160. Hoy ya son 170 las viandas», describió.
«La Noche de la Caridad se destina a gente que por distintos motivos se quedó fuera de la sociedad. Este grupo de gente normalmente eran adultos mayores, pero la situación recientemente se vuelve más traumática porque vemos cada vez más jóvenes de entre 20 y 40 años», agregó el voluntario. El panorama, en tanto, cambió durante los últimos años: la cantidad de gente que necesita pernoctar en la calle creció, pero, además, se redujo el rango etario, lo que habla de dificultades mayores para acceder al trabajo y la vivienda digna desde edades más tempranas.
Los equipos de La Noche de la Caridad que recorren distintos puntos neurálgicos de la ciudad salen diariamente a la calle y tratan con quienes allí viven: «Conocemos su historia de vida, sabemos quienes son y nos vemos ante la emergencia constante de nuevas personas a las que consultamos qué necesitan y cómo llegaron a esta situación. Muchas de las personas vienen de otros lugares, intentaron trabajar la temporada aca y terminaron en la calle y otro grupo de gente señala que ya no pudo afrontar los gastos diarios como el alquiler o las comidas», refirió Lucas.
Además de la preocupación que les refiere conocer cada vez más personas en situación de vulnerabilidad total, la violencia en las calles también moviliza a los voluntarios y voluntarias: «Nos preocupa la hostilidad que reciben las personas por parte de la Patrulla Municipal. Eso no paró y la gente nos comenta que están donde duermen y se presentan para maltratarlos y despojarlos de las pocas pertenencias que tienen, como un abrigo o un colchón».
«El año pasado se viralizó la situación por los videos que compartía el intendente Montenegro pero ahora vemos que Neme repite la metodología y las prácticas continúan. Nos preocupa el mensaje institucional que deja la Municipalidad. La gente tiene mucho miedo de dónde quedarse, con qué cosas, donde guardar sus abrigos. Se repite la pregunta de ‘¿qué hacen con nuestras cosas?’ y nosotros no podemos dar respuestas. Son cosas sin valor que a ellos les salva la noche», relató Lucas.
Además de temer por sus pertenencias, el mayor miedo de las personas en situación de calle contempla su integridad física. «Les preocupa que los maten, textualmente, que los golpeen o a dónde los llevan cuando los detienen violentamente los agentes. Hay casos muy graves, intentamos reponerles las cosas pero la patrulla tira todo lo que reunimos con esfuerzo y trabajo para dejarlo en tachos».
Cáritas trabaja con agentes barriales en parroquias que, de forma independiente, reúnen donaciones y gestionan el reparto de viandas todas las noches. Actualmente, la falta de donaciones y de «manos» para cocinar y hacer las recorridas complican los operativos, por lo que buscan sumar voluntades. Para quienes deseen colaborar se encuentra disponible la web o, a su vez, pueden acercarse a las parroquias para ser derivados.








