Cada vez que aparece una alerta meteorológica vuelve la misma deliberación en la ciudad, en alusión a ¿por qué se suspenden las clases si finalmente “no pasa nada”? o sea no se produce un fenómeno climático importante. Desde Defensa Civil de la Municipalidad explican que el criterio es preventivo y que la decisión final no la toma la comuna sino el sistema educativo provincial
Por Jorge Gómez
Cada vez que el pronóstico anuncia una alerta meteorológica sobre Necochea el debate reaparece casi automáticamente en redes sociales y conversaciones cotidianas. ¿Por qué se suspenden las clases si después el temporal o la fuerte precipitación o los fuertes vientos no llegan a darse? ¿Quién toma realmente esa decisión? ¿Existe un protocolo claro?
El director de Defensa Civil de la Municipalidad de Necochea, Augusto Fulton, explicó que el municipio no decide por sí solo esas medidas y que todo se apoya en un sistema de alertas que funciona a nivel nacional y provincial.
“El organismo oficial del cual tomamos la información es el Servicio Meteorológico Nacional”, señaló. Ese sistema, dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación, es el encargado de generar los pronósticos y emitir las alertas que luego utilizan los distintos organismos.
A partir de esa información se activa un esquema de comunicación que involucra a los municipios y a la Provincia de Buenos Aires. En el caso de Necochea, Defensa Civil forma parte de la denominada zona 7 dentro del sistema provincial.
“Tenemos un grupo de comunicación con la Dirección Provincial de Defensa Civil donde se van actualizando día a día los pronósticos, alertas e informes relacionados con la meteorología y también con cuestiones como mareas o crecidas”, explicó Fulton.
Ese flujo de datos permite que el municipio informe a la población y a los medios de comunicación, pero también sirve para trasladar un diagnóstico permanente a las autoridades educativas.
Sin embargo, el funcionario fue enfático en aclarar un punto central del debate dado que la suspensión de clases no es una decisión municipal.
“Nosotros informamos la situación general de la ciudad, en relación a si hay evacuados, si hay calles anegadas, cómo están trabajando los equipos municipales o qué alerta meteorológica tenemos vigente. Pero la decisión de suspender la actividad lectiva la toma la gente de educación”, explicó.
Concretamente, quienes evalúan esa medida son la Jefatura Distrital de Educación junto con el Consejo Escolar, organismos que dependen del sistema educativo provincial.
“Ellos nos llaman y nos preguntan cuál es el panorama; qué alerta hay, qué milimetraje de lluvia se espera, si hay problemas en la ciudad. Con ese pantallazo general toman su decisión”, detalló Fulton.
La evaluación no sólo se basa en el pronóstico meteorológico. También pesa la situación de la infraestructura escolar. Según explicó el titular de Defensa Civil, en ocasiones las autoridades educativas han señalado problemas estructurales en los edificios.
“Muchas veces nos han planteado que hay escuelas con techos que se llueven o con problemas eléctricos derivados de filtraciones. Entonces también evalúan si pueden garantizar condiciones seguras dentro de los establecimientos”, señaló.
En ese contexto, las suspensiones suelen interpretarse como decisiones preventivas. Algo que no siempre es comprendido por la población cuando el fenómeno meteorológico finalmente no se concreta.
“Muchas veces la gente dice “se suspendieron las clases y no pasó nada”. Y la verdad es que a mí eso me deja tranquilo”, sostuvo Fulton.
El funcionario recordó que los fenómenos climáticos actuales presentan una dinámica cada vez más imprevisible, asociada a procesos globales como el cambio climático.
“Los pronósticos no son una ciencia exacta. Pueden anunciar que va a haber vientos de 100 kilómetros por hora y después terminan siendo de 70, o que va a llover en un lugar y termina lloviendo en otro”, explicó.
Como ejemplo cercano, mencionó una tormenta registrada hace apenas unos días en la ciudad de Necochea, dado que en apenas media hora -fue antes de una medianoche- se acumularon más de 70 milímetros de lluvia, provocando calles anegadas y complicaciones en distintos barrios.
“Ninguna ciudad está preparada para que en media hora caiga esa cantidad de agua”, remarcó.
Por eso, desde Defensa Civil se insiste en priorizar la prevención, aun cuando después el fenómeno no tenga la intensidad esperada.
“Prefiero que se haya actuado de forma preventiva y que no pase nada, antes que lamentar heridos, pérdidas materiales o situaciones más graves”, afirmó.
Mientras tanto, en el Concejo Deliberante se conocieron un pedido de informe y un proyecto de resolución para conocer en detalle cómo funcionan estos protocolos. Fulton aseguró que está dispuesto a concurrir si es convocado.
“Sería bueno poder explicar cómo funciona Defensa Civil, hasta dónde llegan nuestras responsabilidades y de dónde surgen los informes que utilizamos”, señaló.
En definitiva, cuando el cielo amenaza, el sistema de decisiones se mueve entre pronósticos que no siempre se cumplen y un principio que para los especialistas sigue siendo clave y es de sencilla definición, con cuatro palabras: prevenir antes que lamentar.








