Con el impulso del área de Patrimonio, dependiente de la Dirección municipal de Planeamiento, y el aporte de la Subsecretaría de Comunicación, se presentó un nuevo capítulo de “Identificate con tu Patrimonio”, en esta oportunidad poniendo el foco en un edificio clave de la educación local a lo largo de varias generaciones como es el Colegio Nacional de Necochea.
Para repasar parte de la historia de esta institución, el Coordinador de la sub comisión de Construcciones del Colegio de Técnicos de la Provincia de Buenos Aires, Distrito 5 y representante del Colegio en la Comisión de Patrimonio local, José Antonio Oliveira, brindó detalles de acontecimientos centrales.

La historia de la institución se remonta a 1918, cuando en distintos círculos culturales de la ciudad surgía el anhelo de contar con un establecimiento de estudios secundarios que evitara que los jóvenes debieran trasladarse a otras localidades para continuar su formación. Desde la Escuela Normal Popular, un grupo de docentes impulsó las gestiones ante el Estado nacional para concretar ese objetivo.
En 1919 se sancionó la ley para su creación y, en febrero de 1921, el flamante colegio comenzó a funcionar en un edificio alquilado que había sido sede del teatro de la Sociedad Italiana, frente a la plaza Dardo Rocha, donde permaneció durante más de una década.

El crecimiento institucional derivó en la construcción de su sede propia, cuya piedra fundamental se colocó el 22 de julio de 1929. El edificio fue inaugurado en 1932, con un estilo academicista tardío italiano y detalles que remiten al Art Nouveau, destacándose su fachada con arcos de medio punto, pilastras dóricas y elementos simbólicos vinculados a la enseñanza.
En su interior, el establecimiento mantiene esa impronta arquitectónica, sobresaliendo el aula magna de doble altura, concebida con una estética similar a la de los teatros europeos de la época.

A lo largo de las décadas, el edificio fue incorporando nuevos elementos y transformaciones. En 1967 se inauguró el busto de José Manuel Estrada —posteriormente reemplazado por una copia—, mientras que en 1990 la biblioteca fue trasladada a la antigua aula magna. En 1999 se sumó un salón de usos múltiples, acompañando la evolución de la institución.
Ya en 1993, en el marco de la Ley Federal de Educación, el establecimiento adoptó el nombre de Unidad Académica “José Manuel Estrada”, y en 2005 el edificio fue declarado monumento histórico arquitectónico provincial.
A lo largo de su trayectoria, el histórico Colegio Nacional no solo fue un espacio educativo, sino también escenario de momentos clave de la vida institucional, incluyendo procesos electorales y distintos períodos de la historia política argentina.
Hoy, el edificio continúa siendo un símbolo de la ciudad: un patrimonio vivo que resguarda la memoria colectiva y acompaña la formación de nuevas generaciones.








