El veterano dirigente de la Unión Cívica Radical cuestionó con dureza el rumbo del gobierno de Javier Milei, reclamó una profunda redefinición de su partido y llamó a construir acuerdos entre las fuerzas democráticas para recuperar políticas de Estado
Con la experiencia de haber sido diputado provincial y nacional, y después de más de cinco décadas de militancia en la Unión Cívica Radical, Pedro “Perico” Azcoiti realizó un severo análisis de la actualidad política argentina. Lo hizo durante una entrevista concedida este jueves 2 de julio al programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea FM 97.3, donde se refirió al gobierno del presidente Javier Milei, al presente del radicalismo y al desafío que enfrentan los partidos tradicionales.
Sin rodeos, el ex legislador sostuvo que “el país está mal”, y manifestó que el fenómeno político encabezado por Javier Milei no surgió de manera aislada.
“Milei es consecuencia de las fallas del sistema político argentino y de la falta de respuestas de los gobiernos anteriores. El último gobierno fue pésimo y el de Mauricio Macri también terminó siendo una gran desilusión para muchos sectores”, expresó.
Pedro Azcoiti consideró que el escenario argentino forma parte de un proceso que también puede observarse en otros países con el crecimiento de expresiones políticas ubicadas a la derecha del espectro ideológico. Sin embargo, advirtió que el modelo económico impulsado por el gobierno nacional profundiza las desigualdades.
“Hay sectores a los que les va muy bien, como la actividad financiera, parte de la minería o Vaca Muerta, pero son actividades que prácticamente no generan empleo. Mientras tanto, la construcción, el comercio y la industria, que son las que crean trabajo, están en el piso”, afirmó.
En ese sentido recordó que, desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, “se destruyeron entre 330.000 y 350.000 puestos de trabajo registrados”, aseguró, al tiempo que sostuvo que los jubilados continúan siendo quienes soportan el mayor peso del ajuste económico.
Durante la entrevista también cuestionó las políticas educativas del Gobierno nacional y las comparó con las impulsadas durante la presidencia de Arturo Illia, uno de los dirigentes que reivindicó a lo largo de la conversación.
“Es incompatible homenajear a Illia y al mismo tiempo respaldar a Milei. Illia llevó el presupuesto educativo al porcentaje más alto de la historia argentina y defendió una política exterior independiente. Son dos modelos completamente distintos”, puntualizó.
A partir de esa comparación, sostuvo que la Unión Cívica Radical atraviesa una profunda crisis de identidad. “La pregunta es qué es hoy el radicalismo. ¿Son los gobernadores que le votan todo a Milei? ¿Son los diputados que acompañan al Gobierno? ¿O es el radicalismo de Alem, Yrigoyen, Crisólogo Larralde y Arturo Illia?”, se preguntó.
El dirigente fue especialmente crítico con algunos referentes nacionales de su propio partido. “El radicalismo tiene que definirse. Si decide seguir acompañando al gobierno de Milei, quienes nos consideramos verdaderos radicales tendremos que ver qué hacemos”, advirtió.
Asimismo, lamentó los permanentes cambios de posicionamiento de algunos dirigentes nacionales. “Hay dirigentes que fueron kirchneristas, después aliados del PRO y ahora son mileístas. Así es muy difícil que la sociedad entienda qué representa realmente el radicalismo”, señaló.
Consultado sobre el clima social, Azcoiti expresó preocupación por el creciente desencanto ciudadano con la política. “Que un 37 por ciento de la población no haya ido a votar es una señal muy delicada. Eso demuestra que la gente no encuentra alternativas y esa responsabilidad es de los partidos políticos”, remarcó.
No obstante, aclaró que el peronismo también debe realizar una profunda autocrítica.
“Así como nosotros tenemos que hacernos cargo de nuestros errores, el peronismo también debe asumir las responsabilidades que le corresponden. El fracaso de los últimos gobiernos es lo que termina generando fenómenos como Milei”, sostuvo.
Para el ex diputado, la salida no pasa únicamente por reorganizar a los partidos tradicionales, sino por construir consensos duraderos que trasciendan los cambios de gobierno.
“No hablo de candidatos. Hablo de redactar un programa con políticas de Estado mínimas y que todos los que estén de acuerdo puedan avanzar juntos”, explicó.
En ese marco, consideró que radicales, peronistas, socialistas e incluso sectores del PRO que no acompañan al oficialismo podrían coincidir en cuestiones centrales como la educación, la salud pública, el sistema previsional y el desarrollo productivo.
“No podemos cambiar las políticas cada cuatro años. Hay cuestiones que necesitan sostenerse durante diez o quince años para que den resultados”, enfatizó.
También cuestionó el deterioro del debate público y el tono que predomina en la dirigencia nacional. “Javier Milei tiene un máster en el maltrato”, disparó, aunque inmediatamente aclaró que la degradación del diálogo político no comenzó con el actual gobierno.
“La soberbia, la descalificación y la agresión no empezaron ahora. Lo que ocurre es que este gobierno profundizó esas prácticas. Pero todas esas conductas hay que revisarlas si queremos reconstruir el diálogo político”, afirmó.
Como contrapartida, recordó momentos históricos en los que el consenso prevaleció sobre la confrontación, como el abrazo entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, la colaboración entre Raúl Alfonsín y Antonio Cafiero durante los levantamientos militares y los acuerdos alcanzados durante la crisis institucional de 2001.
“Es necesario volver a hablar, construir acuerdos y encontrar denominadores comunes. Sin eso vamos a seguir dando vueltas sobre los mismos problemas de siempre”, concluyó.
Con un discurso atravesado por referencias históricas y una firme defensa de los principios tradicionales del radicalismo, Pedro “Perico” Azcoiti dejó un mensaje dirigido tanto a su partido como al conjunto de la dirigencia política: recuperar la identidad, reconstruir el diálogo y alcanzar acuerdos de largo plazo aparecen, a su entender, como condiciones indispensables para volver a ofrecer una alternativa que recupere la confianza de la sociedad.








