El Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires dio un nuevo paso en su intento por preservar al ciervo pampero, también conocido como Venado de las Pampas. Se trata de una especie autóctona declarada Monumento Natural Provincial que es considerado “el cérvido más amenazado de la República Argentina”. Apuntan al jabalí como su principal amenaza.
A través de la Resolución 4/26 de la Subsecretaría de Políticas Ambientales, la cartera que conduce Daniela Vilar oficializó el proyecto de “caza para el control de poblaciones del cerdo silvestre o jabalí“. La iniciativa, que ya está vigente, busca reducir la población de esta especie exótica invasora que figura en la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras de Argentina.
Según la documentación oficial, este cerdo silvestre “constituye una seria amenaza” para el ciervo en cuestión. “Es una de las principales causas de retracción poblacional del Venado de las Pampas, desplazando al mismo de sus hábitats naturales, entre otras consecuencias, y generando, además, un aumento en las pérdidas económicas en la producción agrícola y ganadera de la región”, dice la normativa.
La iniciativa abarca a los refugios de vida silvestre Bahía Samborombón y Laguna Salada Grande, ubicados en jurisdicción de General Lavalle, Madariaga y Punta Indio. En esos territorios, la Provincia dejó autorizada la caza de jabalíes de manera continua y sostenida para “reducir la densidad poblacional”.
Ahora, la Dirección de Áreas Protegidas va a definir la operatividad del proyecto. El primer paso será crear un registro de propietarios, arrendatarios o administradores de los campos de la zona con presencia de estos animales. Posteriormente, quienes figuren en este listado van a poder convocar a cazadores para que realicen las tareas de control poblacional, quienes también deberán cumplir una serie de requisitos.
Como corolario, quedó establecido que los animales obtenidos de las tareas de caza “podrán ser comercializados”, siempre y cuando cumplan con las condiciones de salubridad e inocuidad previstas en los códigos alimentarios. “La manipulación de los subproductos derivados de las actividades de control poblacional deberá ajustarse estrictamente a las normativas de bioseguridad vigentes”, aclara la Resolución publicada en el Boletín Oficial de este miércoles.








