El empresario repasó el estado del proyecto que desarrolla en el histórico predio industrial adquirido en Quequén, confirmó negociaciones con una firma china y adelantó planes vinculados a procesamiento de alimentos. En paralelo, prepara una peregrinación en bicicleta de 2.000 kilómetros rumbo a Salta
El empresario necochense Fernando Dufau volvió a poner sobre la mesa uno de los proyectos privados más ambiciosos que comenzaron a tomar forma en Quequén durante el último año: la recuperación y puesta en funcionamiento del histórico complejo ex Huemul, un predio industrial de gran escala pensado para transformar producción primaria en alimentos con valor agregado.
En una entrevista concedida este jueves al programa Voces de la tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, Dufau repasó el presente del emprendimiento, habló de la reciente visita de representantes de una empresa china y también dejó ver una faceta más personal: el desafío que prepara para recorrer 2.000 kilómetros en bicicleta hasta Salta como parte de una peregrinación de fe.
Antes de entrar en los detalles del proyecto, el empresario hizo una aclaración que repitió varias veces durante la charla. “Yo no soy cabeza de ningún grupo empresario. Somos Fernando Dufau y familia, no hay nadie detrás de nosotros”, señaló.
El predio adquirido corresponde al antiguo complejo Huemul, una estructura de aproximadamente 17.000 metros cuadrados cubiertos que durante años permaneció sin actividad y que ahora busca reconvertirse en una planta vinculada principalmente al procesamiento de papa.
Según explicó, la compra se concretó en diciembre de 2024 y la posesión formal llegó en febrero de este año.
“No la debemos nada, se pagó de contado cuando se compró”, afirmó.
La apuesta central del proyecto gira alrededor de una marca propia llamada “Omarcito”, vinculada al desarrollo de snacks y alimentos procesados.
“Nosotros estamos trabajando para darle valor agregado a la papa, que es lo que producimos”, resumió.
En ese camino apareció una oportunidad inesperada o sea la llegada de una empresa china interesada en ingresar al mercado argentino y latinoamericano con equipamiento industrial.
Dufau contó que recientemente visitaron el complejo un ingeniero y una responsable comercial de esa firma, con quienes avanzan en la adquisición de maquinaria y una propuesta complementaria.
“Estamos negociando la posibilidad de armar un showroom para toda la Argentina”, explicó.
La idea es que el complejo funcione no solamente para la producción propia sino también como espacio de exhibición de tecnología industrial para potenciales compradores.
La maquinaria que se proyecta incorporar está vinculada al procesamiento de vegetales y alimentos derivados de la papa.
Por un lado, trabajan sobre líneas de vegetales frescos cortados, pelados y envasados al vacío. Por otro, proyectan instalar una línea específica destinada a la elaboración de papas fritas y snacks.
Para el desarrollo técnico del proyecto participan estudiantes y equipos vinculados a la Universidad Nacional del Centro en Quequén, que realizan prácticas y colaboran en estudios de factibilidad y mejora de procesos.
También hubo trabajo conjunto con el Centro de Formación Profesional 402 que intervino en la instalación inicial de paneles solares.
Fernando Dufau destacó que el componente energético es clave para el funcionamiento del lugar. “Nos ayuda bastante porque es un lugar muy grande y oscuro que necesita iluminación permanente”, explicó al referirse al ahorro generado por la energía solar.
Sin embargo, reconoció que todavía existen obstáculos para terminar de poner en marcha toda la operación.
Uno de ellos es el abastecimiento energético y particularmente la llegada del gas al predio.
“Estamos en un sector industrial portuario y nos piden una obra de once cuadras de gas que es millonaria”, cuestionó.
Aun así, sostuvo que el proyecto continúa avanzando con estudios económicos, conversaciones institucionales y potenciales acuerdos con otras empresas.
“Es un negocio próspero y lo vamos a hacer crecer de manera gradual”, afirmó.
Pero la charla no terminó en la industria.Sobre el cierre apareció otra historia.
Desde hace años Dufau participa de una peregrinación en bicicleta hacia la festividad de la Señora del Milagro en Salta. Esta vez decidió dar un paso más.
El objetivo es salir desde Quequén el próximo 10 de agosto y recorrer unos 2.000 kilómetros para llegar hasta Metán y desde allí completar el tramo final hasta la capital salteña.
Para prepararse comenzó un trabajo físico específico. “Arranqué con nutricionista y entrenamiento. Bajé 26 kilos”, contó.
La idea es compartir parte del recorrido con grupos de ciclistas peregrinos y completar finalmente los últimos 150 kilómetros hacia el santuario. “La fe es lo que te lleva a un montón de cosas y te ayuda en los momentos difíciles”, expresó.
Entre proyectos industriales, recuperación de infraestructura y desafíos personales, Dufau dejó una definición que resume el momento que atraviesa: construir despacio, pero avanzar.








