A menos de una semana de asumir la administración del edificio, Gestión ETOM comenzó con un plan de reacondicionamiento que prioriza limpieza, seguridad, servicios y organización. La empresa reconoce el deterioro encontrado, pero asegura que el objetivo es transformar gradualmente uno de los principales accesos a la ciudad
El pasado jueves 2 de julio comenzó formalmente una nueva etapa para la Terminal de Ómnibus de Necochea. Ese día, la firma Gestión ETOM tomó posesión del edificio tras adjudicarse la concesión del uso, mantenimiento y explotación del complejo mediante el proceso licitatorio impulsado por la Municipalidad.
Apenas transcurridos unos días desde el inicio de la gestión, el gerente administrativo de la empresa, Hugo Molina, fue entrevistado este lunes en el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, donde realizó un primer balance de las tareas emprendidas y del estado con el que encontraron uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad.
Lejos de prometer cambios inmediatos, Molina explicó que la prioridad fue elaborar un diagnóstico integral de las condiciones edilicias y operativas del inmueble para avanzar luego con intervenciones concretas.
«Comenzamos tranquilos, haciendo un relevamiento general de toda la situación edilicia de la terminal. Sabíamos que nos esperaba un trabajo importante y decidimos ir paso a paso», explicó.
Sin embargo, ese proceso de evaluación rápidamente dio lugar a las primeras acciones visibles. Uno de los aspectos que la empresa decidió atacar desde el primer día fue la higiene general del edificio.
Según relató Molina, las primeras devoluciones positivas llegaron justamente por ese lado.
«La primera felicitación que recibimos fue por el aroma del lugar y por la limpieza de los baños», señaló, destacando que se incorporó un servicio permanente de limpieza que funciona todos los días entre las 6 de la mañana y la medianoche.
La mejora en los sanitarios constituía uno de los reclamos históricos tanto de los pasajeros como de los propios trabajadores de la terminal.
Otra de las prioridades fue restablecer servicios que durante largo tiempo habían permanecido deteriorados o directamente fuera de funcionamiento.
La empresa instaló un nuevo sistema de audio para anunciar arribos y partidas de micros, reemplazando equipos que ya no funcionaban correctamente.
También comenzó la reparación del sistema de calefacción, una tarea que no estuvo exenta de complicaciones.
«Nos encontramos con instalaciones muy antiguas. Apenas pusimos en funcionamiento el sistema se incendió el tablero eléctrico por la carga que soportó después de tanto tiempo sin utilizarse», contó Molina.
A partir de allí se iniciaron trabajos eléctricos de emergencia mientras técnicos especializados revisan el estado general del equipamiento.
La intención es garantizar condiciones mínimas de confort durante el invierno mientras se proyectan inversiones de mayor magnitud.
Paralelamente comenzó una reorganización operativa de todo el funcionamiento interno.
La empresa incorporó nuevo personal para desempeñarse como operadores de plataforma, responsables del control de arribos, partidas y utilización de las dársenas.
En forma paralela también se trabaja sobre la regulación de los espacios comerciales, la ocupación de oficinas y los distintos contratos existentes dentro del edificio.
Hugo Molina explicó que uno de los objetivos consiste en normalizar la situación administrativa de todos los locales, incluyendo el área destinada a encomiendas, el puesto del Registro Provincial de las Personas y los futuros espacios comerciales que puedan incorporarse.
En ese marco ya se abrió un concurso de ofertas para la explotación del kiosco de la terminal y existen conversaciones con potenciales interesados en instalar nuevos servicios.
El proyecto presentado por Gestión ETOM contempla que la terminal deje de ser únicamente un lugar de paso para convertirse en un centro de servicios.
Si bien las grandes inversiones estructurales llegarán en etapas posteriores, ya existen negociaciones para sumar nuevas propuestas comerciales.
Entre ellas aparecen una farmacia, nuevos espacios vinculados a alimentos y otros emprendimientos privados que complementen la actividad habitual de la terminal.
«La idea es que la terminal tenga mayor dinámica y movimiento durante todo el día», sostuvo Molina.
Durante la entrevista, el gerente administrativo reconoció que el estado general de las instalaciones exige una intervención importante.
Las filtraciones en los techos, problemas eléctricos, iluminación deficiente, equipos obsoletos y estructuras que requieren reemplazo forman parte del panorama encontrado.
Incluso adelantó que una antigua antena ubicada en el predio será retirada por cuestiones de seguridad, mientras se planifican nuevas cubiertas para eliminar definitivamente las goteras.
Todo ello forma parte de un plan de mejoras previsto para una concesión de largo plazo, cuya ejecución demandará distintas etapas.
Más allá de las obras futuras, Hugo Molina considera que ya comenzaron a percibirse pequeñas transformaciones cotidianas.
«La gente que frecuenta la terminal ya empezó a notar diferencias. Sabemos que falta muchísimo, pero el compromiso del equipo es muy grande», afirmó.
Actualmente la empresa mantiene personal operativo durante las 24 horas, reorganiza el funcionamiento interno y busca ordenar un espacio que durante años fue objeto de críticas por su deterioro.
La recuperación integral de la Terminal de Ómnibus no será inmediata, admiten desde la concesionaria. Pero la intención es que las primeras mejoras sirvan como punto de partida para devolverle funcionalidad y presencia a uno de los principales accesos de Necochea, un lugar que durante años fue considerado la carta de presentación de la ciudad y cuya renovación constituye uno de los desafíos urbanos más esperados por vecinos y visitantes.








