Por Jorge Gómez
Tanto el dinero que se pronosticaba recaudar en el ejercicio 2025 junto al que aún está presupuestado para este 2026, a consecuencia de la pendiente percepción y pago de la “tasa portuaria” -segunda versión-, como aquella plata que la Municipalidad pensaba tener a mano producto -en este caso- de la venta del Complejo Casino, ambas cuestiones cruzadas y demoradas por conocidas intervenciones judiciales, el Departamento Ejecutivo ya tendría acordados sus destinos.
La presunta existencia de iniciativas de obras que, confeccionados los consiguientes proyectos, están a la espera de que esos millonarios recursos puedan alguna vez ingresar a las arcas de la comuna.
¿Qué informarían tales planes que se mantienen en reserva?: la probable pavimentación de numerosas cuadras de Quequén, relacionadas a la positiva e intensa actividad portuaria, y la posibilidad de llevar a cabo un más que ambicioso plan de iluminación led en calles y avenidas populares, léase entoscadas y de tierra.







