La secretaria de Salud de Necochea, Andrea Perestiuk, advirtió que la atención en los hospitales municipales atraviesa una creciente tensión, con un aumento estimado de entre 25 y 30 por ciento en la demanda respecto del año pasado. La crisis económica, la pérdida de cobertura y la escasez de profesionales explican buena parte de esa presión
El sistema de salud público de Necochea está recibiendo cada vez más pacientes. No se trata solamente de una percepción cotidiana en las guardias o de una mayor dificultad para conseguir determinados turnos. La propia Secretaría de Salud municipal estima que la demanda sanitaria aumentó entre un 25 y un 30 por ciento respecto del año pasado.
Andrea Perestiuk lo explicó con claridad en nota con Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea. “Siempre que hay una crisis económica y social, sobre todo de índole económica, cuando se reduce el poder adquisitivo de la sociedad, eso es inversamente proporcional para el sistema público de salud. Es mayor la demanda que tiene el sistema de salud”, dijo.
La ecuación es sencilla y, al mismo tiempo, preocupante. Cuando una familia debe elegir entre destinar dinero a una consulta médica o a la comida, la prioridad es evidente. Y el hospital público termina absorbiendo esa necesidad.
A eso se suma la limitada capacidad del sector privado y la falta de determinados especialistas. El problema, según Andrea Perestiuk, no está necesariamente en cómo se otorgan los turnos sino en la cantidad de profesionales disponibles. El ejemplo que utilizó resulta contundente. “Si tenemos una sola endocrinóloga para la atención sanitaria de todo el distrito de Necochea, obviamente los turnos se están dando en forma… pero con un solo profesional”, dio cuenta.
La situación también se refleja en la ocupación de camas. El área de clínica médica registra niveles cercanos al 100 por ciento y, en determinadas circunstancias, pacientes que deben ser internados terminan ocupando espacios en otros sectores del Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra. Incluso las guardias pueden convertirse transitoriamente en lugares de internación cuando no hay camas disponibles.
El invierno, con su habitual incremento de enfermedades respiratorias, agregó presión a un sistema que ya venía exigido. Y aunque la demanda pediátrica comenzó a disminuir con el alejamiento de los meses más fríos, la ocupación de clínica médica continúa siendo elevada.
La Secretaría de Salud sostiene, además, que la presión no se limita a quienes carecen de obra social. Muchas personas tienen cobertura, pero no pueden acceder a determinadas especialidades, o directamente encuentran dificultades en el sector privado. Allí vuelve a aparecer el hospital municipal como respuesta.
“La oferta pública sanitaria del partido de Necochea es totalmente gratuita. No hay un portero en la puerta, no hay un carnet para pobres”, remarcó Perestiuk.
El otro frente de preocupación es financiero. Las obras sociales sindicales mantienen deudas con hospitales públicos y los mecanismos de recupero de costos se deterioraron desde 2023. En el caso de IOMA, existe una deuda importante con el Hospital Ferreyra, situación que, según la funcionaria, se repite en otros hospitales públicos bonaerenses.
Mientras tanto, la Municipalidad debe sostener medicamentos, descartables, alimentos, combustible, mantenimiento, equipamiento y salarios. Andrea Perestiuk insistió en que buena parte de esos gastos son difíciles de prever en un presupuesto anual.
En medio de ese escenario, la gestión sanitaria también enfrenta un problema estructural: los recursos humanos. El Hospital Ferreyra se prepara para volver a contar con tres quirófanos operativos, pero disponer de infraestructura no garantiza por sí mismo una mayor capacidad quirúrgica. “Uno puede tener 20 quirófanos. El problema, en el caso puntual de las cirugías, siempre tiene que ver con la especialidad de anestesiología”, señaló.
Hoy son cinco los anestesiólogos disponibles, contando a la directora del hospital, en un esquema que exige una fuerte dedicación del personal.
La salud pública municipal aparece así como uno de los principales desafíos de la administración local. La demanda aumenta, los recursos son limitados y la complejidad crece.
Andrea Perestiuk lo resumió desde la experiencia de quien debe administrar diariamente esa realidad. “Es un sistema complejo que tiene muchísimas complejidades y que realmente, para gestionar, también necesitás los recursos”, remarcó.
Quizás allí esté la cuestión de fondo. La discusión sanitaria suele aparecer cuando falta un turno, cuando una guardia está saturada o cuando una cama no alcanza. Pero detrás de cada una de esas situaciones existe una estructura que funciona todos los días, con profesionales, trabajadores, cooperadoras y recursos municipales.
Y en un contexto económico donde cada vez más familias golpean la puerta del hospital público, esa estructura deberá responder a una demanda que ya creció, en apenas un año, entre un 25 y un 30 por ciento.



