La caída de la natalidad ya empieza a modificar la matrícula de las escuelas bonaerenses, especialmente en el nivel Inicial. Para Emanuel Benítez Mendiburu, el desafío es transformar esa menor demanda en mejores condiciones educativas, sin reducir recursos ni puestos de trabajo
Durante décadas, uno de los principales reclamos de las comunidades educativas fue la construcción de más escuelas y jardines. Había chicos, faltaban aulas y el crecimiento de la matrícula obligaba al Estado a ampliar permanentemente su oferta. Pero esa realidad comenzó a cambiar y la provincia de Buenos Aires ya analiza cómo adaptar su sistema educativo a una sociedad en la que nacen cada vez menos niños.
El fenómeno también se observa en Necochea. En diálogo con Voces de la Tarde, programa que conduce por Radio Noticias Necochea 97.3 FM, el inspector jefe regional de Educación de Gestión Estatal, Emanuel Benítez Mendiburu, explicó que existe una previsión de descenso de aproximadamente 120 nacimientos por año, una tendencia que inevitablemente tendrá consecuencias sobre jardines, primarias y, más adelante, escuelas secundarias.
“Es una tendencia mundial que ya nos ha afectado fuertemente. Lo que antes estudiábamos como una realidad de Europa ya es una realidad en nuestro país”, señaló el funcionario, quien además es geógrafo.
La consecuencia más inmediata aparece en el nivel Inicial. Hay salas que comienzan a tener menos alumnos y, en algunos casos, la oferta educativa supera la demanda. Pero la respuesta que se analiza desde la Dirección General de Cultura y Educación no pasa por despedir docentes ni simplemente cerrar secciones.
“Lo que hace la disposición número 6 es reasignar recursos humanos”, explicó Benítez Mendiburu. Esos recursos pueden utilizarse para ampliar la oferta con salas de un año, transformar jardines en establecimientos de jornada completa cuando las condiciones edilicias lo permiten o fortalecer otros niveles mediante parejas pedagógicas.
La idea, en definitiva, es convertir una consecuencia demográfica en una posibilidad de mejorar la enseñanza.
“Estamos en una oportunidad única, porque, por ejemplo, de esos niños que no nacen habrá menos maestras de Inicial, pero podrán asignarse a una pareja pedagógica en primaria. Entonces, en vez de tener una maestra, tendremos dos, y eso hace que los chicos aprendan más y mejor”, sostuvo.
No será, sin embargo, una transformación inmediata. Muchos jardines fueron construidos para jornadas simples y no cuentan con las condiciones necesarias para funcionar durante todo el día. En esos casos, la ampliación requiere inversión en infraestructura, especialmente para comedores y servicios de alimentación.
El mismo fenómeno llegará posteriormente a la secundaria. La estimación es que dentro de unos seis años la disminución de la natalidad comenzará a sentirse con mayor intensidad en ese nivel.
La diferencia con décadas atrás será significativa. Benítez Mendiburu recordó que cuando cursaba el secundario los cursos podían tener 30, 40 o más estudiantes. Actualmente, explicó, las escuelas secundarias bonaerenses tienden a trabajar con grupos de entre 20 y 25 alumnos.
La cuestión central será entonces qué hacer con ese espacio que deja una matrícula menor. Para el funcionario, la respuesta oficial es mantener el presupuesto educativo y utilizar los recursos de una manera diferente.
“La intención de la ministra es tornar más operativo y eficiente el recurso para mejorar la calidad educativa”, afirmó.
El cambio demográfico no aparece aislado. También obliga a discutir qué educación se quiere para los próximos años. En ese punto, Benítez Mendiburu defendió una mirada que combine inclusión, tecnología y acompañamiento pedagógico.
Respecto de los celulares en las aulas, planteó una distinción. “El problema es el dispositivo, no la tecnología”, dijo. Consideró que la enseñanza digital y la inteligencia artificial generativa ofrecen oportunidades, pero advirtió sobre el poder de distracción de los teléfonos y la necesidad de construir reglas equilibradas.
“Parece que la moda es todo o nada. Hay que empezar a construir esos grises”, resumió.
La entrevista también dejó abierta otra discusión para Necochea: la posibilidad de avanzar hacia una oferta universitaria propia. Benítez Mendiburu aseguró que existen conversaciones y trabajos conjuntos para ampliar las alternativas de formación superior en la ciudad.
Mientras tanto, una combi entregada por la Provincia a la Escuela Especial Nº 503 de Quequén marcó otra de las noticias educativas de la jornada. El vehículo era una demanda de la comunidad y permitirá mejorar las salidas y actividades de los alumnos.
Dos caras de una misma realidad educativa: mientras el Estado incorpora recursos para responder a necesidades concretas, también comienza a planificar un sistema diferente para una sociedad que tendrá menos chicos.
El desafío será que esa disminución no signifique menos educación, sino todo lo contrario: menos alumnos por aula, más acompañamiento, mejores condiciones de aprendizaje y una estructura educativa capaz de adaptarse a la nueva realidad demográfica.



