El párroco de Santa Teresita convocó a colaborar con la campaña nacional que se realizará este fin de semana y describió el complejo escenario social que observa diariamente en los barrios de la zona norte de Necochea. Habló del aumento de las necesidades básicas, la vulnerabilidad de cientos de familias, las adicciones, la violencia de género y la fragmentación social. “Las familias van a tener que elegir entre prender el calefactor o comprarles zapatillas a los chicos”, advirtió
En la antesala de una nueva edición de la Colecta Anual de Cáritas, que se desarrollará este sábado y domingo en todo el país, el padre Gonzalo Domench, párroco de Santa Teresita, realizó una profunda reflexión sobre la realidad social que atraviesan numerosos sectores de Necochea y convocó a la comunidad a participar de una campaña solidaria que este año celebra siete décadas de historia.
Entrevistado en el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea (RNNecochea), 97.3, el sacerdote combinó la invitación a colaborar con Cáritas con una mirada preocupada sobre el presente de los barrios donde desarrolla su tarea pastoral.
La conversación se produjo mientras una multitudinaria movilización de “Ni Una Menos” recorría las calles céntricas de la ciudad de Necochea. Desde los estudios de la emisora, ubicados en avenida 59 entre 62 y 64 -segundo piso del Cine Teatro París-, ambos observaron el paso de una extensa columna de vecinos que se manifestó en reclamo de justicia por Antonella y contra la violencia de género.
“Impactado, impactado por la marcha. Me parece necesario hablar de estas cosas porque el machismo sigue estando, porque la violencia sigue estando y porque las pibas siguen teniendo miedo de salir a la calle”, expresó Domench. Durante la mañana había celebrado una misa con alumnos del Colegio Pío XII, donde también abordó la problemática y rezó por las víctimas de la violencia.
Para el sacerdote, la movilización ciudadana constituye una señal esperanzadora en una sociedad atravesada por tensiones y enfrentamientos. “La gente está expresando dolor y repudio frente a este tipo de violencia y muerte. Es importante que las chicas sepan que no están solas y que como sociedad no miramos para otro lado”, sostuvo.
Sin embargo, el núcleo de su preocupación aparece cada día en las barriadas que rodean la parroquia Santa Teresita. Desde la avenida 74 hacia el Noroeste de la ciudad, incluyendo sectores como 9 de Julio, Los Tilos, Mataderos, Los Naranjos, Fonavi, Barrio Camioneros, La Criolla, Álamos y otras zonas populares, la comunidad parroquial desarrolla un intenso trabajo social a través de Cáritas y distintos programas de acompañamiento.
Actualmente, según explicó, la parroquia asiste de manera permanente a más de cien familias mediante la entrega de alimentos y ropa, además de acompañar a entre sesenta y setenta niños y adolescentes en espacios educativos y de contención.
“Aumentaron las carencias de las familias”, afirmó sin rodeos. Y describió un escenario que, según entiende, ya no afecta únicamente a los sectores más vulnerables.
“Las familias que hasta ahora venían sorteando el invierno este año van a tener que elegir entre prender el calefactor o comprarles zapatillas a los chicos. Y esto no le está pasando solamente a los más pobres. Lo vemos también en familias trabajadoras y hasta en quienes hacen un gran esfuerzo para sostener la educación de sus hijos”, señaló.
Gonzalo Domench relató múltiples historias concretas que muestran el impacto de la solidaridad organizada. Desde la reparación de viviendas precarias para personas enfermas hasta la compra de herramientas de trabajo para sostener pequeños emprendimientos familiares.
“Gracias a estas colectas hemos podido ayudar a mejorar una casa, colocar una puerta, comprar una máquina de cortar pasto o una máquina de cortar cabello para que una persona pueda trabajar. Son historias reales. Son personas concretas”, indicó.
En ese contexto destacó la importancia de la Colecta Anual de Cáritas, cuyos fondos se distribuyen en tres partes iguales: una para Cáritas Nacional, otra para la diócesis y una tercera para las parroquias locales. El año pasado, recordó, la campaña reunió cerca de tres mil millones de pesos en todo el país para financiar programas educativos, sanitarios, sociales y de promoción humana.
En Necochea, la comunidad de Santa Teresita instalará este sábado 6 de junio una carpa en la esquina de 59 y 74, donde se venderán tortas fritas y se recibirán donaciones. La iniciativa se replicará en todas las parroquias de la ciudad y Quequén.
Pero más allá de la convocatoria solidaria, el sacerdote aprovechó el espacio para plantear inquietudes que exceden lo económico. Habló de la violencia cotidiana, de las dificultades para construir convivencia y del avance de las adicciones entre adolescentes y jóvenes.
“La droga atraviesa todos los sectores sociales. No distingue clases ni edades”, afirmó. También mencionó la creciente preocupación por el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores entre estudiantes, una problemática que, según señaló, requiere diálogo y acompañamiento más que condenas o estigmatizaciones.
“La sociedad me preocupa”, reconoció. “Veo una Argentina rota, dividida, violenta. Lo que vemos en la televisión también pasa en los barrios. Y eso nos obliga a preguntarnos qué camino de paz estamos construyendo”.
Pese al diagnóstico crítico, el padre Gonzalo Domench eligió cerrar con una mirada esperanzadora. Valoró el trabajo que realizan las distintas parroquias de Necochea y Quequén, los comedores comunitarios, los espacios de acompañamiento y los cientos de voluntarios que colaboran silenciosamente.
“Con polenta y camperas no alcanza. Hay que dar oportunidades, acompañar trayectorias, ayudar a que las personas salgan adelante. Y eso solo es posible si nos comprometemos entre todos”, expresó.
Finalmente convocó a los vecinos a participar de la Colecta Anual de Cáritas y resumió el espíritu de la campaña con una frase que repitió durante la entrevista: “Capaz que uno solo no puede cambiarle la vida a una familia. Pero si nos juntamos muchos, sí podemos hacer la diferencia”.








