Desde la Parroquia señalaron que actualmente acompañan a casi unas 600 personas a través de asistencia alimentaria, ropa y espacios de escucha. Además, todos los viernes sostienen un dispositivo solidario para personas en situación de calle que incluye desayuno, abrigo y acceso a higiene personal
La realidad social que atraviesan numerosos hogares de Necochea volvió a quedar expuesta este jueves 25 de junio durante una entrevista realizada en el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, donde Laura Zabala, integrante de Cáritas de la Parroquia Santa María del Carmen, describió el crecimiento de la demanda de asistencia y el surgimiento de nuevas situaciones vinculadas al consumo, la ruptura de vínculos familiares y el aumento de personas que viven en la calle.
Con una tarea sostenida íntegramente por voluntarios, Cáritas Santa María del Carmen acompaña actualmente a 120 familias, lo que representa alrededor de 600 personas dentro de su radio de acción.
“Estamos atendiendo 120 familias, que para tomar dimensión representan aproximadamente 600 personas. Son muchas historias, muchas situaciones distintas y una necesidad creciente de acompañamiento”, señaló Zabala.
La sede funciona en calle 55 entre 62 y 64 y abre sus puertas dos veces por semana. Allí no solamente se entrega asistencia material, sino que también se intenta construir un espacio de escucha y contención.
“Los martes y jueves servimos merienda y una vez por mes convocamos a cada familia para entregar alimentos, ropa y también generar un espacio de diálogo. La gente necesita ser escuchada y queremos ofrecer desde la Iglesia ese lugar para acompañar y dar una palabra de esperanza”, expresó.
La referente explicó que el esquema de ayuda alimentaria se sostiene mediante un convenio entre Cáritas Argentina, la diócesis y el Estado nacional, que permite distribuir módulos básicos con productos esenciales.
“Recibimos alimentos que incluyen yerba, azúcar, leche, aceite y otros productos básicos. Después cada sede intenta complementar con lo que consigue por donaciones. Nosotros estamos pudiendo sumar huevos, papas y alimentos frescos cuando llegan”, manifestó.
A eso se suma la entrega de ropa, abrigo, colchones, camas y distintos elementos que son aportados por vecinos y posteriormente distribuidos según relevamientos y visitas domiciliarias.
Aunque el número de familias incorporadas aumentó respecto del año pasado, Zabala aclaró que también influyó la posibilidad de ampliar la cobertura gracias al acceso a alimentos.
“Tal vez muchas de esas familias ya estaban esperando el año pasado y no podíamos incorporarlas. Hoy estamos tratando de acompañar a todos los que llegan”, dijo.
Sin embargo, la dirigente social advirtió que detrás de la demanda alimentaria aparece otro fenómeno que preocupa especialmente: el deterioro de la salud mental, la conflictividad familiar y el crecimiento del consumo problemático.
“El problema más grave que estamos viendo es el consumo. Eso rompe vínculos, genera violencia, genera conflictos y muchas veces termina afectando todas las áreas de la vida”, sostuvo.
Según relató, en las entrevistas y encuentros aparecen historias atravesadas por angustia, pérdida de proyectos personales y situaciones familiares muy complejas.
“La gente llora mucho. Es duro ver personas grandes quebrarse hablando. Hay mucha tristeza, mucha falta de paz en la casa, en el barrio y en la vida cotidiana”, manifestó.
Zabala reconoció que el trabajo emocional también impacta en quienes realizan la tarea solidaria.
“Al principio costaba mucho llevarse esas historias a casa. Con el tiempo uno aprende un poco a separar, pero igual siempre conmueve. A veces la gente te dice que con que alguien la escuche ya alcanza y eso también te deja algo bueno”, expresó.
Uno de los puntos que más preocupación genera actualmente dentro de la comunidad parroquial es el crecimiento del servicio que todos los viernes se realiza para personas en situación de calle.
La propuesta funciona desde la madrugada y ofrece desayuno, duchas, ropa limpia y un espacio de permanencia para quienes no tienen dónde pasar la noche o atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad.
“Hay personas que efectivamente viven en la calle y otras que trabajan cuidando autos o haciendo tareas informales y aprovechan para desayunar antes de salir. Pero sí hay una cantidad importante de personas que están viviendo sin un lugar donde quedarse”, explicó.
Según relató, actualmente se registran entre 60 y 70 personas vinculadas a este acompañamiento.
“A las cuatro de la mañana se abre el espacio. Se sirve un desayuno importante, se ofrece la posibilidad de bañarse, cambiarse y recibir ropa limpia. También se genera un momento de afecto y contención”, dio cuenta Laura Zabala.
Gran parte de quienes concurren son jóvenes adultos y muchas veces llegan después de procesos marcados por conflictos familiares, consumos o situaciones de salud mental.
“Hay historias muy duras. Muchos son jóvenes de entre veinte y treinta años. Algunos son de Necochea y otros llegaron desde otras ciudades. Pero en todos aparece una situación de mucha fragilidad”, puntualizó.
Frente a este escenario, desde la Parroquia comenzaron conversaciones con otros actores comunitarios para intentar coordinar acciones.
“Estamos pensando en generar una mesa de trabajo con quienes abordan consumos, salud mental, violencia y situación de calle. Hay muchas personas haciendo cosas y creemos que es importante organizar mejor las energías”, manifestó.
Finalmente, Laura Zabala convocó a la comunidad a colaborar especialmente con ropa de abrigo y alimentos.
“Pedimos revisar el placard, acercar aquello que ya no se usa y que puede servirle a alguien. Hoy necesitamos camperas, frazadas, medias, pantalones, ropa de invierno y también alimentos. Necochea es una ciudad solidaria y cuando conoce estas realidades siempre responde”, concluyó.








