Carrillo defendió el modelo Puerto Ciudad, anunció obras y sostuvo que Puerto Quequén “todavía no tiene techo”

El presidente interino del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén y actual gerente general interino, doctor Mariano Carrillo, repasó obras en ejecución, proyectos de infraestructura, la reparación del emisario situado en Punta Carballido en Quequén y el plan para enfrentar la erosión costera. También habló del plan de retorno del tren, la energía y del desafío de sostener el crecimiento exportador con más integración territorial

Con un mensaje atravesado por una idea central -que el crecimiento del puerto debe traducirse en mejoras concretas para la comunidad- el presidente interino del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, doctor Mariano Carrillo, pasó por el programa Voces de la Tardeque conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, y dejó definiciones sobre infraestructura, planificación, producción y el futuro del principal motor económico regional.

La entrevista comenzó con un tema que viene ocupando parte de la agenda del ente portuario, o sea el avance del programa Puerto Ciudad y las obras financiadas por el Consorcio para intervenir sobre problemas históricos de Quequén.

Carrillo explicó que la iniciativa no nació en esta gestión, sino que se consolidó como una política institucional. “Puerto Ciudad fue concebido en anteriores administraciones como una política de Estado y nosotros decidimos mantenerla y acrecentarla”, afirmó.

Según explicó, el contexto económico del sector permitió reforzar partidas destinadas a obras comunitarias. “Estamos en tiempos superavitarios para el sector agroexportador en general y para el Consorcio en particular, y eso nos permitió asignar recursos para infraestructura básica, sobre todo en la comunidad de Quequén”, señaló.

Dentro de esas intervenciones destacó la reparación del tramo afectado del emisario en Punta Carballido, una obra destinada a restablecer el escurrimiento de efluentes hacia el mar. “Si Dios quiere, en pocos días esa reparación estará finalizada y los efluentes volverán a tener su curso natural”, sostuvo.

No obstante, aclaró que se trata de una solución transitoria. “No es la solución de fondo porque eso llegará con una planta de tratamiento, pero nadie puede asegurar hoy cuántos años puede demorar un proyecto de esa magnitud”.

En paralelo, el Consorcio avanza con mejoras sobre uno de los corredores más sensibles para el funcionamiento portuario y la vida cotidiana de Quequén.

Carrillo confirmó que continúa el plan de renovación sobre avenida Almirante Brown y adelantó que la siguiente etapa apunta al corredor hacia la ruta 88.

“Estamos previendo continuar con el corredor vial seguro para avanzar sobre la avenida de las Torres, cambiar iluminación, incorporar LED y eventualmente reparar también las losetas”, explicó.

La meta, dijo, es completar los trabajos durante este mismo año. “Deberíamos llegar a diciembre con esa obra concluida en ambas manos”.

Durante ese tramo de la conversación destacó especialmente el trabajo interno del equipo técnico del Consorcio. “Quien transpira la camiseta día a día es el gerente operativo Gustavo Gavilán”, afirmó.

Y agregó una definición sobre el funcionamiento actual del organismo. “No se trata de una coordinación personal. Hay personas que se están destacando en lugares clave del Consorcio y que muestran la importancia del trabajo en equipo”.

También incluyó en ese reconocimiento al delegado municipal de Quequén, Mario Wilgenhoff, por la articulación cotidiana frente a demandas crecientes.

Pero quizá uno de los conceptos más políticos de toda la entrevista apareció cuando Carrillo explicó por qué considera que el puerto tiene una responsabilidad especial con Quequén.

“Primero está Quequén porque nos ha tenido mucha paciencia”.

Y desarrolló. “El puerto no ha parado de crecer en la última década y las externalidades de esa actividad -los daños indirectos que genera- son sufridas primero por la ciudad de Quequén”.

Por eso sostuvo que el objetivo es devolver parte de ese esfuerzo colectivo mediante obras.

“Tenemos la obligación de reparar aquello que está dañado y devolverlo en infraestructura y proyectos”. Otro de los temas abordados fue el estudio encargado por el Consorcio para intervenir sobre la erosión costera.

Carrillo confirmó que el trabajo técnico se encuentra en etapa final y anticipó algunas líneas del proyecto. “La obra de refulado sola no alcanza. Hay que devolver arena, pero también acompañar con algún sistema de escolleras”.

Según explicó, el objetivo es reducir el impacto del avance del mar sobre sectores particularmente afectados de la costa quequenense. Incluso confirmó que se están incorporando propuestas surgidas desde vecinos y especialistas locales.

“Hubo vecinos que plantearon utilizar estructuras existentes como arrecifes naturales y son ideas que celebro porque cuando una obra nace desde la comunidad el resultado siempre es mejor”.

El titular interino del ente también vinculó el futuro del puerto con dos grandes desafíos estructurales: energía y logística.

Sobre el primero destacó la repotenciación energética anunciada recientemente.

“Eso permitirá la radicación de industrias en el distrito y más diversificación de cargas”.

Y reveló además que Puerto Quequén ya trabaja como nodo logístico asociado al desarrollo energético de la Patagonia.

“Estamos trabajando con YPF y sus contratistas vinculados al proyecto del oleoducto de Punta Colorada y vamos a recibir componentes para esa operación”.

Pero si hubo una definición estratégica que atravesó toda la charla fue el regreso del ferrocarril. “No nos olvidemos del tren. No es una utopía”.

Mariano Carrillo fue contundente respecto del límite físico del actual esquema logístico.

“Año tras año se esperan cosechas récord y si no vuelve el tren nosotros no podemos pasar de nueve millones a doce o trece millones de toneladas porque destruiríamos las rutas”.

Y remató:

“El propio sector exportador es el primer interesado en que el tren vuelva”.

Finalmente, consultado por el conflicto reciente con el transporte de cargas, relativizó el impacto sobre el resultado anual. “Si mantenemos el ritmo actual, los días perdidos no van a modificar significativamente el ejercicio”.

Aunque dejó una enseñanza. “El conflicto fue un trago amargo y una demostración de lo que no debe ocurrir”.

Por eso anunció que se trabaja en una mesa regional de prevención de conflictos para generar mecanismos de diálogo permanente entre producción, transporte, trabajo y universidad.

Sobre el cierre dejó una definición que sintetizó el tono de toda la entrevista.

“No hay otro camino que el diálogo, la cooperación y el trabajo en equipo. Esa es la única forma de que el puerto siga creciendo integrado a la comunidad”.

Y en ese horizonte dejó una frase que resume el espíritu de la gestión y también el desafío que viene al consignar que “Puerto Quequén todavía no tiene techo”.

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