El proyecto para licitar las nueve líneas de colectivos que unen Necochea y Quequén encara su etapa decisiva en el Concejo Deliberante. Con una mayoría que tendría mayoría, plantea un esquema que prevé 20 años de concesión, exigencias de renovación de flota y la obligatoriedad de absorber a los actuales trabajadores, el oficialismo de Nueva Necochea busca despachar el texto este viernes 23 de abril, tras un encuentro en comisión, para su eventual aprobación final el miércoles 29 de abril en sesión ordinaria
Por Jorge Gómez
El transporte público de pasajeros en el núcleo urbano de Necochea y Quequén se encuentra frente a un punto de inflexión histórico. Este viernes 24 de abril, el proyecto de «Pliego de Bases y Condiciones» para la nueva licitación del servicio llega a la comisión del Concejo Deliberante con un pronóstico de mayoría holgada. Otra iniciativa, diferente a que se da cuenta por aquí, encuentra sus autores en la ACT
Si los cálculos políticos no fallan, el dictamen presuntamente de “mayoría” sería despachado para que el próximo miércoles 29, en sesión ordinaria, el cuerpo legislativo le otorgue el marco legal definitivo a un servicio que afecta la vida cotidiana de miles de vecinos.
El documento, una pieza técnica y administrativa de gran volumen, establece las reglas de juego para las próximas décadas. No se trata de un simple parche contractual. El Artículo 12 define un tiempo de explotación de 20 años, un plazo extenso que busca dar previsibilidad a las empresas inversoras para amortizar las exigencias que el propio municipio impone en el texto.
El objeto de la licitación es claro, o sea la concesión del servicio bajo la modalidad de ómnibus para un total de nueve líneas fundamentales. Ellas son la 502, 510, 511, 512, 513, 514, 515, 517 y 518.
El diseño de los recorridos, detallado en los anexos de planimetría, busca cubrir desde los puntos neurálgicos como el Centro y la Playa de Necochea, hasta los sectores más alejados como Costa Bonita (Línea 517) y el paraje Las Grutas (Línea 515). Por habría una idea de que estas líneas se las considere “turísticas”, cuestión a resolver.
El pliego no solo contempla el mantenimiento de los recorridos actuales, sino que faculta al Departamento Ejecutivo a ampliar o modificar los itinerarios y frecuencias si se detecta la necesidad de mejoras. Además, introduce la obligatoriedad del sistema SUBE y mantiene los regímenes de gratuidad vigentes por ley.
Uno de los puntos más sensibles para el usuario es el estado de las unidades. El proyecto establece que la cantidad mínima de vehículos será de 40 unidades, con un techo de 60. Pero el dato clave reside en la antigüedad. Las unidades no podrán superar los 15 años de vida.
En materia de inclusión, el pliego marca un sendero progresivo. Al inicio de la prestación, el 10% de la flota (con un mínimo de 4 unidades) deberá estar adaptada para personas con discapacidad motriz.
A partir de allí, el concesionario tendrá la obligación de sumar dos unidades adaptadas por año hasta completar la totalidad de la flota con rampas de acceso.
Para evitar conflictos laborales durante la transición, el Artículo 16.1 del pliego blinda a los actuales empleados del sistema. El adjudicatario tendrá la obligación de incorporar a la totalidad del personal que prestaba servicios en la anterior concesionaria al 1º de marzo de 2025, reconociendo íntegramente su antigüedad y régimen laboral. El incumplimiento de esta pauta es considerado causal de rescisión de contrato por culpa del contratista, una señal fuerte hacia los gremios del sector.
Participar de la licitación no será sencillo ni barato. El arancel para adquirir el pliego se fijó en 3 millones de pesos. Los oferentes -que pueden ser personas humanas, jurídicas o Uniones Transitorias (UT)- deberán demostrar una solvencia económica estricta, presentando estados contables de los últimos dos ejercicios y un plan económico-financiero que garantice la prestación durante el primer semestre de explotación, incluso ante la hipótesis de no tener ingresos ciertos en ese periodo.
El sistema de selección será mediante licitación pública con un esquema de doble sobre. El primero evaluará los antecedentes técnicos y la capacidad de la empresa, mientras que el segundo contendrá la propuesta económica. Una comisión evaluadora será la encargada de puntuar las ofertas y aconsejar la adjudicación al Ejecutivo.
Con el pliego que se adjunta y que tendría mayoría de votos ya está en manos de los concejales. Y el reloj corre. Este viernes 23 es el día de la rosca técnica y el acuerdo en comisión.
El oficialismo confía en que los números cierran. De cumplirse los pasos previstos, el miércoles 29 de abril Necochea habrá dado el paso legal más importante de los últimos años para normalizar un servicio esencial que, entre frecuencias, rampas y recorridos, define el ritmo de la ciudad.
La expectativa ahora se traslada al recinto. Los vecinos aguardan que este nuevo contrato sea, finalmente, la garantía de un servicio que esté a la altura del crecimiento del núcleo urbano.








