Por Jorge Gómez
Variada documentación que registra su presencia por más de tres décadas en poder de la Municipalidad de Necochea, refrenda y valida la potestad local sobre dos áreas clave del frente costero: el que conecta con el Noreste, hacia la escollera, o sea el Puerto; y el que incluye las más de 600 hectáreas del Parque Miguel Lillo, incluyendo por aquí el Jardín de Rocas.
La titularidad del municipio demanda, más no sea, el tomar conocimiento de parte de las actuales autoridades y la posibilidad -casi una invitación- de poner en debate además de definir qué podría concretarse en estas importantes áreas, léase concesiones o posible venta de sectores lindantes casi al mar, al que el capital privado -local o foráneo- podría interesarle. La historia, tarde o temprano, será escrita por aquellos que levanten este guante y posiblemente contesten si se está mirando el presente y futuro ya como una ciudad progresista; o que todo quedaría así como está hoy, en pausa.



