(Nota exclusiva de Ecos Diarios)
El cardenal primado de la Argentina y arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic, trazó un duro panorama de la situación social en la Argentina, a la vez que enfatizó su preocupación por el avance que ha tenido la droga y sus tristes consecuencias.
Bokalic, una de las principales figuras de la actual Iglesia católica en nuestro país, pasa unos días de vacaciones en Necochea; y viene de participar en Roma del primer encuentro de cardenales de todo el mundo al que convocó el León XIV, quien le brindó una audiencia privada.
Tras presidir la misa este pasado domingo en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, que lució colmada de fieles, el sacerdote, de 73 años, destacó el rol que tiene la institución para ayudar a los que más sufren, aunque dejó en claro: “La Iglesia no es el Ministerio de Desarrollo Social, pero siempre va a estar al lado de los que más sufren.”
“No es culpa de un gobierno”
Al ser consultado sobre la situación social en el país, el religioso remarcó una actualidad “compleja”, marcada por desigualdades, tensiones económicas y un clima de fragmentación que no puede atribuirse a una sola gestión política.
Sobre el particular opinó que “el presente es difícil y viene de arrastre. Venimos de crisis en crisis y va quedando mucha gente en el camino…”; para añadir: “Cuando uno observa los índices de pobreza de los últimos treinta años, ve que pasaron gobiernos de distintos signos políticos y el problema no se resolvió. Eso nos interpela como sociedad, no solo como ciudadanos o dirigentes”.
En ese marco, el cardenal destacó una dolorosa contradicción: la capacidad productiva del país frente a la exclusión social. “Somos el granero del mundo, vemos salir barcos cargados de alimentos por caso desde acá (en alusión a Puerto Quequén), y sin embargo hay argentinos que no pueden cubrir sus necesidades básicas. Esa realidad duele y no puede naturalizarse”, afirmó.
Frente a este escenario, Bokalic fue claro al definir el rol de la Iglesia. “La Iglesia no es el Estado ni pretende reemplazarlo. No somos un ministerio de Desarrollo Social”, aclaró, aunque remarcó que la misión pastoral exige una presencia concreta junto a quienes más sufren. “Nuestro rol es acompañar, escuchar, ayudar y compadecer al que más lo necesita”, explicó.
En ese sentido, puso en valor el trabajo sostenido de Cáritas y de los numerosos agentes pastorales que, de manera voluntaria, dedican su tiempo a asistir y contener a familias en situación de vulnerabilidad. “Nuestros voluntarios no cobran un peso. Dan su tiempo, su escucha y su compromiso. Eso habla de una reserva solidaria muy fuerte que todavía existe en nuestra sociedad”, destacó.
Encuentro con el Papa
Monseñor Vicente Bokalic viene de participar en un consitorio en Roma, donde el Papa Léon reunió a 170 cardenales de todo el mundo, y sobre el particular reseñó que “fue un encuentro muy lindo, marcado por una actitud clara del Papa: “Yo vengo a escucharlos’”, destacó; y agregó que el Pontífice “no vino a dar cátedra ni a imponer decisiones, sino a escuchar”.
Durante el consitorio se eligieron dos ejes que orientarán el pontificado de León XIV. “El primero es la continuidad del legado de Francisco, tanto en su magisterio como en su estilo”, afirmó. Definió ese estilo como “una Iglesia abierta, misionera, que sale al encuentro de la gente”.
El segundo eje es la sinodalidad. “La Iglesia no es solo el cura o el obispo: la Iglesia somos todos los bautizados”, aseguró. En un mundo polarizado, consideró que “escucharnos y dialogar con quienes piensan distinto es un signo profético”. Concluyó que este camino “nos llena de esperanza porque es el legado que nos dejó Francisco”.
El religioso reveló que en una audiencia privada “volvió a invitar al Papa a venir a la Argentina”, y contó que “lo tiene en mente”, aunque aclaró que “aún no sabemos cuándo será…”
El flagelo de la droga
Otro de los temas que preocupan profundamente al arzobispo de Santiago del Estero es el avance del consumo problemático de drogas. “Nuestra patria está atravesada por la droga. Nadie puede decir de esta agua no he de beber…”, advirtió.
Si bien reconoció que los esfuerzos de recuperación alcanzan a un porcentaje mínimo frente a la magnitud del problema, insistió en la necesidad de “no mirar para un costado”, a la vez que llamó a “un mayor compromiso”, para rescatar a los muchas víctimas del flagelo de la droga.
Diálogo y fraternidad
Bokalic contó que su presencia en Necochea se debe a su amistad con el párroco de Nuestra Señora de Lourdes, Pablo Boldrini. “Lo conocí a través de mi hermano José –también sacerdote- que se hizo amigo de Pablo hace más de 30 años, cuando él era seminarista. Y agradezco su hospitalidad para venir unos días a vacacionar aquí”.
Luego se refirió a un contexto actual marcado por la polarización, y llamó a recuperar el diálogo y la fraternidad como valores centrales. “Vivimos tiempos en los que parece que si no pensas como el otro, sos su enemigo. Eso nos está haciendo mucho daño”, expresó. Para la Iglesia, dijo, el desafío es crear espacios de encuentro, escuchar incluso a quienes piensan distinto y promover una cultura del respeto.
Finalmente, dejó un mensaje que trasciende lo religioso y apunta al conjunto de la sociedad argentina: “Tenemos que superar distanciamientos, apoyar todo lo que es bueno, venga de donde venga, y volver a poner en el centro la dignidad de la persona humana”. Y concluyó: “Aunque pensemos distinto, seguimos siendo hermanos en este camino”.
“No supimos valorar a un Papa que era nuestro”
Monseñor Vicente Bokalic no ocultó su profunda admiración y gratitud hacia el Papa Francisco, a quien definió como una figura clave para la Iglesia y para el mundo contemporáneo.
“Francisco fue un maestro y un hombre de Dios”, afirmó, al recordar su estilo sencillo, cercano y profundamente humano.
Para el prelado, quien precisamente fue ordenado por Jorge Bergoglio como cardenal en 2024 y designado al frente de la arquidiócesis de Santiago de Estero -la más antigua del país- y por ende cobró la jerarquía de primado, “cada Papa es elegido para un tiempo particular de la historia, y Francisco supo interpretar como pocos los desafíos de una Iglesia llamada a salir al encuentro.
En ese sentido, remarcó que “su pontificado dejó un legado que va más allá de los documentos: un modo de ser Iglesia”.
Bokalic también reconoció que en la Argentina quedó una herida abierta por la ausencia de una visita papal. “Algo pasó para que Francisco no viniera al país. Eso solo lo sabe él y el Espíritu Santo”, expresó. Y agregó, con tono crítico: “No supimos valorar a un Papa que era nuestro”.
Para el arzobispo santiagueño, el tiempo permitirá dimensionar con mayor claridad la figura de Francisco. “Con los años se lo va a apreciar más. Su mensaje de fraternidad, diálogo y cercanía sigue siendo una guía imprescindible”, concluyó.










