La comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Merced, en Quequén, celebró este sábado 18 la toma de posesión de su nuevo párroco, el presbítero Walter Pereyra, quien hasta el momento se desempeñaba en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, en Comandante Nicanor Otamendi. La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, quien en su homilía encomendó al nuevo pastor la misión de acompañar a esta comunidad con espíritu de servicio, cercanía y dedicación, fortaleciendo la vida pastoral y misionera.
Al término de la celebración, el padre Walter dirigió unas palabras en las que compartió el sentido de este nuevo destino como una experiencia de “volver”. Retomando su lema sacerdotal —“compañeros de trabajo de Dios” (cf. 1 Cor 3,9)— expresó que este paso lo llevó a reencontrarse con los orígenes de su vocación, a “volver a escuchar la llamada del Señor” y a renovar la invitación a “volver a Galilea”, es decir, al lugar del primer encuentro con Cristo. En este marco, y en sintonía con palabras del papa Francisco, invitó a toda la comunidad a hacer memoria agradecida de ese primer amor y a dejarse renovar: “Que cada uno pueda volver a ese día, a ese lugar donde inició este camino, y resurgir a una vida nueva”.



En sus palabras, el nuevo párroco encomendó su ministerio a la Virgen de la Merced, pidiendo la gracia de una renovación profunda para toda la comunidad en este tiempo. Asimismo, destacó el valor de la fidelidad en la vida cotidiana, a ejemplo de San José, subrayando la importancia de quienes sostienen la vida de la Iglesia desde lo sencillo y muchas veces oculto, con una presencia silenciosa pero fundamental.
Finalmente, invitó a rezar especialmente por las vocaciones, alentando a los jóvenes a escuchar y responder al llamado del Señor, y a vivir la fe desde la confianza y la fidelidad en lo pequeño, como camino concreto de seguimiento. La comunidad de Quequén recibió con alegría a su nuevo párroco, iniciando esta nueva etapa con esperanza y renovado compromiso en su caminar pastoral.
Acompañaron también comunidades de Otamendi, Mechongué, Mar del Plata, Necochea, La Ballenera, Miramar y Lobería.








