El reconocido espacio de Todo para Ellos celebró 37 años de trabajo y contención para personas con discapacidad. Soledad Arana destacó los logros alcanzados, pero advirtió que las instituciones atraviesan una situación económica y administrativa “muy crítica”. También reclamó políticas públicas que garanticen la continuidad de los servicios y acompañen a las personas cuando terminan su etapa escolar
El 7 de agosto pasado no fue solamente una fecha para celebrar en Todo para Ellos. El Taller Protegido, uno de los primeros servicios de la institución, cumplió 37 años y volvió a poner sobre la mesa una pregunta que, pese al paso del tiempo, continúa sin una respuesta definitiva ¿Qué sucede con las personas con discapacidad cuando termina su etapa escolar?
La asociación, que ya cuenta con 41 años de trayectoria, sostiene actualmente distintos servicios destinados a acompañar a personas con discapacidad en diferentes momentos de sus vidas. Entre ellos se encuentra el Taller Protegido, que comenzó en 1989 con apenas ocho operarios y hoy cuenta con más de 45 trabajadores con discapacidad.
En diálogo con Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3, la coordinadora de Todo para Ellos, Soledad Arana, reivindicó el camino recorrido, pero advirtió que el aniversario también obliga a reflexionar sobre las dificultades que persisten.
“Nos invitó a pensar un poco en lo que habíamos logrado, en lo que brinda el servicio de empleo protegido, que no solamente brinda empleo y posibilidades a las personas con discapacidad, sino también oportunidades”, señaló.
Los trabajadores desarrollan sus actividades en la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos ubicada en el Complejo Jesuita Cardiel Allí, además de contar con una fuente laboral, realizan una tarea ambiental que tiene impacto directo sobre la comunidad. Recuperan entre 15 y 20 toneladas mensuales de plástico que, de otro modo, terminarían en el basural a cielo abierto.
Soledad Arana planteó que el concepto de empleo protegido debería ser comprendido en toda su dimensión.
“Tenemos que preguntarnos qué entendemos por empleo protegido y si vale la pena este tipo de espacios que están legislados. Es un empleo, esa persona es un trabajador y merece tener los mismos derechos que tenemos nosotros cuando hablamos de trabajo”, afirmó.
La brecha después de la escuela
Uno de los principales problemas señalados por la coordinadora es la falta de respuestas suficientes para quienes terminan la educación especial. El interrogante aparece cuando se cierra una etapa y no existen lugares disponibles para continuar con una actividad educativa, terapéutica, laboral o de formación.
“Después de 37 años seguimos preguntándonos qué hacen las personas con discapacidad después de la etapa escolar”, sostuvo Soledad Arana.
La preocupación se profundiza porque, según explicó, las condiciones actuales han reducido el tiempo de permanencia en algunos ámbitos educativos y las instituciones que deberían absorber esa demanda no cuentan con cupos suficientes.
“Hoy en día, a los 18 años tienen que egresar. ¿Y a dónde van? La realidad es que ya no hay casi cupos en ninguna de las instituciones que trabajamos con discapacidad acá en la ciudad”, advirtió.
Todo para Ellos también cuenta con un Centro de Día, una sede donde continúa funcionando parte del Taller Protegido y un hogar situado en calle 47 entre 60 y 62 que brinda atención integral a más de 25 personas, durante las 24 horas, los 365 días del año. Ese espacio se encuentra prácticamente en su máxima capacidad.
“La perspectiva de la familia es muy compleja. No podemos cubrir todo, es imposible. Nosotros somos una pata que el Estado debería utilizar para garantizar las políticas públicas, pero no es responsabilidad pura y exclusivamente de las instituciones”, puntualizó.
Una situación “muy crítica”
El aniversario se produce, además, en un contexto que las instituciones dedicadas a la discapacidad consideran particularmente complejo. Arana recordó que durante el año pasado participaron de numerosas movilizaciones y reclamos para visibilizar las dificultades económicas y la falta de respuestas oficiales.
“Seguimos con un conflicto grave, en una situación muy crítica en lo económico y con las políticas públicas”, manifestó.
Según explicó, el problema no se limita a la falta de recursos propios. La mayor preocupación está vinculada con la ausencia de certezas respecto del rumbo de las políticas destinadas al colectivo de personas con discapacidad.
“Lo que nos preocupa es que no haya una política de Estado en referencia a la discapacidad que nos diga por lo menos para dónde vamos”, expresó.
Arana también mencionó las dificultades administrativas, expedientes demorados, facturaciones rechazadas y trámites que permanecen durante meses sin resolución.
“Tenemos expedientes parados hace más de seis meses. Es trabajo tirado a la basura, tiempo perdido, facturaciones que rebotan y expedientes que vienen para atrás”, describió.
Celebrar lo conseguido y seguir luchando
A pesar de este escenario, la coordinadora reivindicó los 37 años del Taller Protegido y los avances alcanzados en materia de empleo protegido, aunque señaló que todavía existen aspectos de la legislación que no han sido reglamentados.
En ese marco, realizó un reconocimiento especial a Mónica Pissarro, a quien consideró una figura fundamental en la construcción del empleo protegido en la ciudad.
“Creo que es una persona que determinó cómo iba a ser la lucha por el empleo protegido. No solamente para nuestra institución, sino que es un orgullo para la comunidad gracias a su empuje y a su lucha”, destacó.
Así, los 37 años del Taller Protegido encuentran a Todo para Ellos celebrando una historia de trabajo, inclusión y compromiso comunitario, pero también reclamando que esa tarea no quede exclusivamente en manos de las instituciones.
“Las instituciones podemos tener las mejores intenciones y la comunidad puede valorar y colaborar, pero la única forma es que la política de Estado esté direccionada sobre el norte que tenemos que tomar para la discapacidad”, concluyó Soledad Arana.
El festejo, entonces, no borra la preocupación. Todo para Ellos celebra lo construido, pero vuelve a reclamar algo esencial, o sea que una sociedad verdaderamente inclusiva no dependa solamente del esfuerzo de quienes todos los días sostienen esos espacios, sino también de un Estado que garantice derechos, recursos y oportunidades para toda la vida.



