La coordinadora de la Asociación, Soledad Arana, advirtió sobre el desfinanciamiento que atraviesa el sector en todo el país y alertó sobre las dificultades para sostener prestaciones, profesionales y servicios. “Las asociaciones acompañamos, pero la responsabilidad es del Estado”, sostuvo
La discapacidad volvió a instalarse en la agenda pública de la mano de una preocupación que atraviesa a instituciones, profesionales y familias de todo el país. En Necochea, una de las voces que mejor conoce esa realidad es la de Soledad Arana, coordinadora de la Asociación Todo para Ellos, entidad que desde hace décadas sostiene servicios fundamentales para personas con discapacidad intelectual y sus familias.
Durante una entrevista en el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez y que se emite por Radio Noticias Necochea, Arana describió un panorama complejo, marcado por la falta de financiamiento, la demora en la actualización de prestaciones y una mirada estatal que, según sostuvo, se aleja del modelo de derechos conquistado durante los últimos años.
“La realidad es que los prestadores seguimos prácticamente en el mismo lugar”, resumió.
La referente destacó que durante 2025 las movilizaciones y acciones de visibilización lograron que buena parte de la sociedad conociera mejor el trabajo que realizan centros de día, hogares, talleres protegidos y organizaciones vinculadas a la discapacidad. Sin embargo, consideró que los problemas estructurales permanecen.
“La Ley de Emergencia en Discapacidad fue sancionada, pero todavía tiene muchos artículos sin reglamentar. Los expedientes están demorados y el sistema continúa funcionando con enormes dificultades”, explicó.
Uno de los aspectos que más inquieta a las organizaciones es la transformación institucional de la Agencia Nacional de Discapacidad, que pasó a depender directamente del Ministerio de Salud.
Para Arana, el cambio implica algo más profundo que una modificación administrativa.
“Nos preocupa volver a un modelo médico de la discapacidad. Nosotros defendemos el modelo social, que entiende que las limitaciones muchas veces están en las barreras culturales, económicas, educativas o de accesibilidad que impone la sociedad”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que la discapacidad no puede analizarse únicamente desde un diagnóstico clínico.
“Valoramos a las personas con discapacidad como sujetos de derecho, con individualidad y proyectos de vida. Nos preocupa que se esté retrocediendo en conceptos que parecían ya consolidados”, afirmó.
La situación económica tampoco ofrece alivio. Todo para Ellos administra actualmente y entre otros el Taller Protegido, el Centro de Día y el Hogar, servicios que atienden a más de 70 personas con discapacidad y sostienen una estructura de más de 40 trabajadores.
Según explicó Arana, los valores que pagan las obras sociales continúan muy por debajo de los costos reales. “IOMA sigue sin llegar al nomenclador que se había prometido. Las prestaciones están muy retrasadas y eso genera un desfasaje enorme”, indicó.
Como ejemplo, mencionó que una prestación de hogar ronda actualmente los 500 mil pesos mensuales, una cifra que resulta insuficiente para cubrir los gastos operativos y profesionales que demanda el servicio.
A ello se suma la interrupción de mecanismos de cobertura para el transporte de los usuarios, una situación que las asociaciones intentan compensar para evitar que las personas pierdan el acceso a las actividades.
“Nosotros no dejamos a nadie en su casa porque no tenga transporte, pero eso tiene un límite. Hoy lo sostenemos, mañana no sabemos”, reconoció.
La dirigente recordó además que durante el año pasado la institución atravesó uno de los momentos más delicados de su historia, al acumular una deuda millonaria con organismos nacionales.
“Llegamos a tener más de 400 millones de pesos de deuda. Recién ahora pudimos acceder a una moratoria que nos da un poco de aire, pero implica pagar casi diez millones de pesos por mes”, detalló.
A pesar de las dificultades, los servicios continúan funcionando y la entidad busca nuevas alternativas para sostenerse. Una de ellas será la segunda edición de la peña folclórica solidaria, programada para el próximo 4 de julio en el salón de eventos de Luz y Fuerza situado en la zona ribereña local.
“Son actividades que ayudan económicamente, pero también sirven para acercar a la comunidad a nuestra realidad”, explicó.
Más allá de las cuentas y los números, Soledad Arana puso el foco en una preocupación de fondo, o sea el futuro de las personas con discapacidad cuando egresan de la escuela especial.
“Hoy prácticamente no hay lugares disponibles. Los centros de día están completos, los talleres protegidos también y los hogares tienen una demanda enorme”, advirtió.
La pregunta que sobrevuela en las instituciones es simple y al mismo tiempo inquietante.
“¿Dónde van esos jóvenes cuando terminan la escuela?”, planteó.
Para la coordinadora, allí aparece la principal responsabilidad del Estado. “Las asociaciones acompañamos las políticas públicas, no deberíamos ser las responsables de sostenerlas. Lo que está en discusión no son privilegios; son derechos básicos de las personas con discapacidad”, afirmó.
Y concluyó con una definición que sintetiza la preocupación de todo el sector. “La discapacidad no puede analizarse solamente desde una lógica de mercado. Hay cuestiones humanas, sociales y de derechos que no pueden medirse por rentabilidad. Por eso seguimos insistiendo y militando este tema. Porque detrás de cada prestación hay una persona y una familia que necesitan respuestas”, remarcó.








