“Hoy el laboratorio ya no es sólo tecnología, también es acompañar al paciente”, dijo Flavio Gavarrino

El titular de Laboratorios Gavarrino visitó Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, y repasó el presente del sector. El aumento de consultas por cuadros respiratorios, la cultura del chequeo preventivo, el impacto de la inteligencia artificial y el valor del trato humano fueron algunos de los ejes de una charla atravesada por más de seis décadas de historia familiar

Por momentos el laboratorio funciona como una fotografía silenciosa de una comunidad. Allí aparecen controles de rutina, enfermedades inesperadas, embarazos, diagnósticos complejos y también la tranquilidad de confirmar que todo está bien. Sobre esa dinámica cotidiana conversó el bioquímico Flavio Gavarrino, titular de Laboratorios Gavarrino, durante una entrevista en Voces de la Tarde por Radio Noticias Necochea.

Desde el comienzo, el profesional describió una temporada de alta demanda vinculada al invierno y a las enfermedades respiratorias. “Estamos teniendo más demanda y más diagnóstico que el año pasado, pero lo que vemos, sinceramente, son casos más leves, afortunadamente”, expresó.

Gavarrino explicó que, después del período extraordinario de la pandemia, el COVID dejó de abordarse de manera aislada y pasó a integrarse dentro del diagnóstico respiratorio general.

“Hoy hasta el diagnóstico se hace en combinación con la gripe. Ya prácticamente no se hacen diagnósticos exclusivos de COVID, salvo por alguna curiosidad del paciente que quiere saber específicamente si es COVID”, señaló.

Según describió, los hisopados actuales permiten detectar distintas enfermedades respiratorias virales en una misma práctica.

“Hoy por hoy la metodología se aúna y los diagnósticos van en conjunto”, puntualizó.

En cuanto a la situación local, indicó que el laboratorio observa una mayor circulación de cuadros respiratorios respecto del invierno anterior, aunque con síntomas menos agresivos.

“Vemos toses menos profundas, cuadros que duran un poco más, pero son más leves”, manifestó.

También remarcó que el contexto escolar y los espacios compartidos siguen siendo ámbitos donde el contagio se acelera.

“Las vacaciones a veces funcionan como un período de corte porque desaparece esa convivencia tan intensa que favorece la circulación de estos virus”, sostuvo.

La conversación avanzó luego hacia un fenómeno que, según el entrevistado, cambió profundamente el perfil del paciente: la incorporación del control preventivo como hábito.

“Quien controla su salud adecuadamente tiene mayor bienestar. No sólo porque vive más tranquilo, sino porque cualquier alteración que tiene la detecta muy a tiempo”, afirmó.

En ese sentido, destacó una transformación cultural respecto de décadas anteriores.

“Hace cuarenta años era curioso encontrar personas que hicieran controles rigurosos. Hoy ocurre exactamente al revés: en menores de cuarenta años ya resulta raro encontrar alguien que no controle su salud”, indicó.

Flavio Gavarrino observó que gran parte de los estudios preventivos se concentran entre febrero y marzo, aunque existen rutinas distribuidas a lo largo del año.

Consultado sobre la evolución tecnológica del sector, el bioquímico sostuvo que hoy el acceso al equipamiento dejó de ser el principal diferencial entre laboratorios.

“La tecnología se acercó muchísimo. Hoy la diferencia está más en el servicio, en el trato y en entender qué precisa el paciente”, remarcó.

Dentro de ese escenario apareció inevitablemente la inteligencia artificial, una herramienta que -según explicó- ya forma parte del trabajo cotidiano.

“Todo lo que es control de producción científica respecto del pasado está otorgado casi enteramente a inteligencia artificial entrenada por profesionales”, explicó.

Y agregó que también comenzaron a utilizarla localmente.

“Nosotros sí estamos utilizando inteligencia artificial. Probamos incluso sistemas de atención, aunque ahí descubrimos que como usuarios seguimos valorando el contacto humano”, comentó.

Sobre el uso concreto, detalló que permite comparar situaciones clínicas y acelerar procesos de observación. “Hoy puedo comparar una situación con doscientos pacientes en unos minutos. Antes eso implicaba muchísimo más tiempo y consultas”, describió.

La entrevista también dejó espacio para hablar del recorrido histórico del laboratorio.

“Si tomamos el momento en que mi papá se incorporó, en 1962, estamos hablando de 64 años de historia”, recordó.

Y destacó que el proceso de formación nunca se detiene. “Los cambios fueron infernales, continuos y cada vez más desafiantes, pero también más interesantes desde el punto de vista profesional”, reflexionó.

Uno de los momentos más sensibles de la charla apareció cuando Jorge Gómez le planteó el costado humano del trabajo cotidiano, o sea comunicar buenas noticias y acompañar situaciones difíciles.

“Yo nunca pude experimentar la profesión como un hecho frío o ajeno”, confesó.

En ese sentido, explicó que cuando un resultado puede tener impacto emocional suele coordinar previamente con el médico tratante. “Siempre consulto con el médico cómo quiere que lo haga, porque él conoce en profundidad al paciente”, explicó.

También dejó una reflexión sobre los riesgos de interpretar resultados médicos fuera de contexto. “Tratamos de evitar que el paciente reciba un dato, lo googlee y construya una idea equivocada de lo que le está pasando”, señaló.

Entre las noticias alentadoras mencionó el trabajo con estudios neonatales. “Cuando le informás a una mamá o a un papá que el bebé no tiene enfermedades genéticas, el alivio que se genera es enorme”, contó.

Ya sobre el cierre, llamó a reforzar los controles preventivos y mencionó algunas herramientas de detección temprana. Además del PAP, el PSA y los controles generales, recomendó incorporar el análisis de sangre oculta en materia fecal.

“Tiene un nivel de prevención altísimo para una patología con consecuencias severas como el cáncer de colon”, afirmó.

Finalmente advirtió sobre una tendencia que preocupa. “La sífilis está aumentando muchísimo. Pasamos de dos o tres diagnósticos positivos trimestrales a dos o tres semanales”, alertó.

Según indicó, el crecimiento se observa especialmente en menores de 30 años y está vinculado, entre otros factores, a cambios en las conductas preventivas. “Hay tratamiento, pero la no utilización del preservativo expone además a otras enfermedades como HIV o hepatitis B”, concluyó.

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