El tradicional encuentro organizado por el Coro Altamira se realizará del jueves 24 al sábado 26 de septiembre, con la participación de agrupaciones de distintos puntos del país. Habrá conciertos, presentaciones en escuelas y una masa coral abierta a toda la comunidad
Necochea volverá a llenarse de voces en septiembre. La Coraliada 2026, el tradicional encuentro coral organizado por el Coro Altamira, celebrará este año su 30ª edición, una cifra que representa mucho más que un aniversario. Habla de la permanencia de una actividad cultural sostenida durante casi tres décadas por el entusiasmo y la pasión de quienes cantan.
Roberto Goldar, director del Coro Altamira, pasó por Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3 FM, y anticipó los detalles de una nueva edición que tendrá lugar entre el jueves 24 y el sábado 26 de septiembre.
Serán cinco los coros participantes. Llegarán agrupaciones de Ramos Mejía, dos de Tandil y otra de Santa Rosa de Calamuchita, Córdoba, además del anfitrión, el Coro Altamira. En total, Goldar estimó que serán casi 200 las personas que arribarán a Necochea entre coreutas y acompañantes.
La actividad comenzará el jueves 24, a las 20, en la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de 61 y 22. El viernes 25, a la misma hora, el escenario será el Teatro Municipal Luis Sandrini, mientras que el sábado 26 la programación culminará en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en el sector de la playa, donde se realizará la tradicional masa coral.
El cambio de escenario del sábado tiene una explicación particular. La habitual presentación masiva en otra parroquia se vio condicionada este año por la realización de la Invasión de Pueblos, pero la comunidad de Lourdes ofreció sus instalaciones. “Es un lindo lugar para cantar”, destacó Goldar.
La Coraliada, sin embargo, no se limita a los conciertos nocturnos. Una de sus propuestas más valiosas se desarrollará el viernes por la mañana, cuando los coros que hayan llegado el jueves visiten escuelas de Necochea y Quequén. Habrá presentaciones en las escuelas Nº 1, Nº 49 de Quequén y Nº 501.
Es una tradición que Altamira mantiene desde hace años y que permite acercar el canto coral a chicos que, muchas veces, no tienen contacto habitual con este tipo de expresiones artísticas.
También habrá lugar para una propuesta más informal. El sábado por la mañana se realizará una batucada desde el espacio que el Coro Altamira posee en la zona de 57 entre 56 y 58, frente a la Escuela Nº 2, siempre dependiendo de las condiciones climáticas.
Todo el programa será gratuito y abierto al público. En las presentaciones en las parroquias se solicitará, para quienes puedan hacerlo, la colaboración con alimentos no perecederos destinados a los comedores de esas comunidades.
Roberto Goldar reivindicó, además, la continuidad de una iniciativa que nació en 1998 y que ni siquiera se interrumpió durante la pandemia. En 2020, la Coraliada tuvo una edición virtual utilizando registros de encuentros anteriores.
Treinta ediciones después, el movimiento conserva el mismo espíritu. “Es un lindo orgullo haber mantenido todo este movimiento durante tantos años”, reconoció el director de Altamira, un coro que también atraviesa su propio aniversario: 34 años de trayectoria.
La organización tampoco es sencilla. Hoteles y restaurantes locales colaboran ofreciendo tarifas especiales para los visitantes, mientras que el propio coro organiza la cena de despedida del sábado en el Centro Vasco.
La antigua revista impresa que acompañaba el encuentro fue reemplazada por una versión digital, accesible mediante un código QR. Pero detrás de toda esa estructura hay algo más simple, o sea gente que canta porque quiere cantar.
Roberto Goldar sostiene que el movimiento coral argentino tuvo un fuerte crecimiento desde fines de los años 80 y durante las décadas siguientes. “No hay localidad que no tenga un coro”, afirmó, destacando además que en el país existen agrupaciones de excelente nivel artístico, aunque son muy pocas las que cuentan con profesionales rentados.
La Coraliada vuelve entonces a ofrecer una oportunidad para escuchar, descubrir y compartir. Tres noches, cinco coros, escuelas, parroquias, una masa coral y casi 200 visitantes. Y una ciudad que, durante tres días, tendrá una banda sonora diferente. La de las voces que llegan desde distintos lugares del país para cantar en Necochea.



