Marcos Testani, vecino de la margen Necochea del río Quequén, volvió a reclamar una intervención para frenar el avance de la erosión. Tras el último temporal, el agua volvió a alcanzar sectores del camino ribereño y crece la preocupación por el futuro de uno de los paseos más utilizados de la ciudad
La imagen volvió a repetirse después del temporal del último lunes: el río Quequén avanzó sobre el sector más bajo del camino de la Ribera y dejó nuevamente en evidencia un problema que los vecinos vienen advirtiendo desde hace años. La erosión sobre la margen Necochea no se detiene y, según quienes viven diariamente en ese sector, cada vez avanza con mayor velocidad.
Marcos Testani, uno de los vecinos que desde hace años trabaja junto a otros residentes para mantener y mejorar el Paseo de la Ribera, volvió a plantear su preocupación en diálogo con Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3.
“La erosión no espera”, resumió Testani. Y explicó que el fenómeno se ha intensificado con el paso del tiempo, afectando las barrancas, los árboles y distintos sectores del paseo. Según relató, hace unos 15 años, cuando adquirió su terreno, comenzó a observar y medir el retroceso de la costa, que estimó en alrededor de medio metro por año.
Las consecuencias ya son visibles. Un mirador tuvo que ser retirado y desplazado; bancos instalados por los propios vecinos terminaron en el agua y de los aproximadamente 60 que habían colocado, unos 15 ya desaparecieron. También se perdieron juegos y árboles ubicados sobre la costa.
Marcos Testani explicó que la vegetación cumple además una función importante en la estabilidad de las barrancas, ya que las raíces ayudan a contener el terreno. Por eso reclamó que se actúe también sobre los árboles que están caídos o en riesgo de caer al río, particularmente ejemplares de gran porte.
El problema, sostuvo, no puede ser resuelto solamente con acciones aisladas. El alteo del camino puede resultar necesario en determinados sectores, pero “no es hacerlo y olvidarse”, porque el proceso erosivo continúa. En algunos puntos, incluso, el camino ya fue afectado y los vecinos quedaron sin accesos alternativos.
Entre los lugares que generan mayor preocupación mencionó el sector ubicado después de la ruta 74, frente a Catena, en inmediaciones de calle 27. Allí, advirtió, la calle podría quedar comprometida si no se instala algún sistema de contención.
Los vecinos ya plantearon el problema ante el Concejo Deliberante. Marcos Testani contó que hace aproximadamente un mes y medio fueron convocados por uno de los espacios políticos, presentaron una nota y explicaron la situación, pero cuestionó que el planteo haya quedado sin respuestas concretas.
La demanda apunta principalmente a que intervengan los organismos que tienen competencia técnica, particularmente Hidráulica de la Provincia. “Nosotros no tenemos por qué tener el contacto del director de Hidráulica”, sostuvo. A su entender, el Municipio debería gestionar ante los organismos correspondientes una solución de fondo.
Marcos Testani puso como ejemplo algunos sectores donde se realizaron obras de contención y el retroceso de la costa logró ser controlado. También mencionó las tareas que actualmente se realizan en el área portuaria para contener la erosión mediante estructuras de hormigón.
La preocupación excede, además, al estado de la costa. Las calles que conectan la ciudad con el Paseo de la Ribera presentan dificultades y algunos accesos son cada vez más riesgosos, reduciendo las posibilidades de llegar al paseo.
“¿Lo quieren al Paseo de la Ribera o no lo quieren?”, planteó Testani como síntesis del reclamo. Para los vecinos que durante años trabajaron para convertir ese sector en un espacio de encuentro, pesca, recreación y paseo, la respuesta debería traducirse en acciones concretas.
Porque mientras las decisiones se demoran, el río sigue avanzando. Y como advierte Marcos Testani, la erosión no espera.



