La próxima visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, vuelve a poner en escena el vínculo entre el país y la máxima autoridad de la Iglesia Católica. Franco Gussoni destacó su dimensión religiosa, pero también el mensaje de paz, esperanza y convivencia que puede significar en una sociedad atravesada por la grieta
A 39 años de la última visita de un Papa a la Argentina, la llegada de León XIV en noviembre aparece para muchos católicos como un acontecimiento de fuerte significado religioso, pero también como una oportunidad para escuchar un mensaje en un país marcado por las divisiones políticas y sociales.
Así lo planteó Franco Gussoni, activo participante de la vida cristiana de Necochea, durante una entrevista en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3 FM. Gussoni viene publicando en sus redes sociales una serie de reflexiones para acompañar y analizar la visita papal, que tendrá actividades en Buenos Aires, Luján y Córdoba.
La referencia histórica resulta inevitable. El último Papa que visitó la Argentina fue Juan Pablo II, quien estuvo en el país en dos oportunidades. La primera fue en 1982, en plena Guerra de Malvinas, cuando permaneció apenas 36 horas y llegó pocos días antes de la caída de Puerto Argentino para llevar un mensaje de paz. Cinco años después regresó, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y permaneció seis días, recorriendo distintas ciudades y participando de una multitudinaria celebración con jóvenes.
Para Franco Gussoni, la llegada de León XIV tiene, en primer lugar, una dimensión estrictamente religiosa. “Es el sucesor de Pedro, el vicario de Cristo”, explicó, y sostuvo que la visita de un Papa representa una manera de confirmar y acompañar en la fe a los católicos.
Pero la figura papal trasciende esa dimensión. León XIV es también jefe de Estado y llega a una Argentina atravesada por una crisis económica, política y social. Desde el comienzo de su pontificado, destacó Gussoni, uno de sus principales ejes ha sido el llamado a la paz.
En ese sentido, consideró que la visita puede convertirse en un mensaje de esperanza y, fundamentalmente, de convivencia. “Podemos tener ideas distintas, podemos discutir sanamente, podemos pensar distinto, pero tenemos que convivir”, resumió al referirse a una sociedad que, a su entender, lleva demasiados años atravesada por la confrontación.
La agenda prevista para el Papa también tiene, para Gussoni, un significado particular. Su visita al Cotolengo de Don Orione, en Claypole, donde se trabaja con personas con discapacidad, y al complejo penitenciario de Devoto recupera gestos que fueron característicos del pontificado de Francisco, especialmente su cercanía con los sectores más vulnerables y con las personas privadas de su libertad.
En esa continuidad también encuentra una explicación para el viaje. Francisco había manifestado reiteradamente su deseo de visitar la Argentina, pero su estado de salud le impidió concretarlo. León XIV, según Franco Gussoni, retoma parte de aquella agenda y de aquel anhelo.
La visita también tendrá un fuerte componente juvenil. Uno de los principales encuentros está previsto en el Monumento a los Españoles, en Buenos Aires, escenario que ya había utilizado Juan Pablo II durante su visita de 1987. Gussoni anticipó que las parroquias de todo el país ya trabajan para trasladar fieles hacia la celebración del 11 de noviembre, que podría convertirse en la jornada más multitudinaria.
Mientras tanto, el joven dirigente cristiano seguirá difundiendo sus reflexiones en redes sociales. La intención, explicó, es “pensar juntos” la llegada de León XIV desde una mirada histórica, social, cultural y religiosa.
Franco Gussoni también anticipó que intentará estar presente durante la visita papal. Para él, más allá de las interpretaciones políticas que pueda generar, el desafío central será escuchar un mensaje que busque recuperar algo que la sociedad argentina parece haber perdido: la capacidad de convivir aun cuando las ideas sean diferentes.
“Fortalezcamos la democracia, trabajemos juntos y trabajemos en paz”, sintetizó al imaginar el mensaje que León XIV podría dirigir a la dirigencia y a la sociedad argentina.



