La mamá de Anita Peralta Rondanina, fallecida a mediados de julio en un siniestro vial, contó cómo avanza la campaña para transformar la ruta 88 en autovía. Destacó el respaldo político e institucional, las casi 42.000 firmas reunidas en la plataforma digital y la necesidad de mantener el reclamo más allá de las banderas partidarias
A poco más de un mes de la muerte de su hija Anita, Andrea Rondanina continúa transformando el dolor en una bandera que, según sostiene, busca preservar la vida de quienes transitan diariamente por la ruta provincial 88. Al frente de una campaña para reclamar que esa vía sea convertida en autovía, la mamá de la joven fallecida volvió a plantear que el objetivo requiere perseverancia, unidad política y participación de toda la comunidad.
En diálogo con Jorge Gómez en el programa Voces de la Tarde, por Radio Noticias Necochea 97.3, Rondanina repasó las últimas reuniones y las distintas iniciativas que comenzaron a tomar forma a partir del reclamo. Entre ellas, destacó el encuentro realizado el viernes en la Facultad de Derecho de Mar del Plata, donde participaron legisladores bonaerenses, intendentes y concejales de distintos distritos vinculados con la ruta 88.
“En ese encuentro se habló de aunar fuerzas y hacer un foro” que permita reunir a los municipios atravesados por la ruta, explicó. La propuesta contempla la participación de Necochea, Lobería, General Alvarado y General Pueyrredón, con la intención de que los distintos concejos deliberantes impulsen un reclamo común.
Para Andrea Rondanina, la cuestión debe superar cualquier diferencia partidaria. “La idea es que todos tengan el mismo proyecto, sin importar la bandera política”, afirmó, y remarcó que en las distintas localidades existen sectores de diferentes espacios que coinciden en la necesidad de avanzar hacia una solución definitiva.
También consideró fundamental sumar al reclamo a sectores productivos como Puerto Quequén y el parque industrial de Mar del Plata, debido al creciente movimiento de cargas y vehículos que soporta la ruta. “Cada vez hay más tránsito, más camiones”, señaló, al tiempo que sostuvo que la infraestructura debe acompañar ese crecimiento.
Rondanina valoró además la información conocida sobre la elaboración de un proyecto técnico para la futura autovía, aunque evitó dar por concretado algo que todavía se encuentra en una etapa preliminar. Mientras tanto, reclamó que se implementen medidas preventivas: mejor señalización, mantenimiento de banquinas y controles de velocidad, entre otras acciones.
“Yo soy consciente” de que la conducta de los automovilistas también influye en los siniestros, reconoció. Sin embargo, sostuvo que una autovía permitiría “minimizar mucho” los riesgos frente al intenso tránsito que caracteriza a la Ruta 88.
La campaña de firmas continúa siendo uno de los principales instrumentos del reclamo. Andrea Rondanina informó que la petición digital se acerca a las 42.000 adhesiones, mientras que en forma presencial ya reunió alrededor de 5.000 firmas. Las planillas siguen circulando por Necochea y otras localidades, y espera recibir próximamente adhesiones de Lobería, La Dulce, Juan N. Fernández, San Cayetano y Mar del Plata, entre otros lugares.
“Eso no caduca”, aclaró ante la consulta sobre si la campaña ya había concluido. “Hay que seguir juntando”, insistió.
En ese camino, también recibió colaboración de escuelas, universidades, hoteles y particulares que se ofrecen para imprimir y distribuir planillas. “La gente me llama para pedirme planillas”, contó, destacando especialmente la participación de jóvenes y estudiantes.
Pero detrás de la militancia pública existe un duelo todavía reciente. “El 16 de julio” murió Anita, recordó, y contó que apenas dos días después comenzó a exteriorizar el reclamo porque necesitaba hacer algo frente al dolor. “Esto me ayuda a transformar el dolor”, expresó.
Reconoció que atraviesa un momento muy difícil, al igual que su otra hija, Sofía, quien cuenta con el acompañamiento de sus amigos y realiza terapia. “Estoy rota, por un lado, pero estoy fuerte por el otro”, resumió Andrea, al explicar la fuerza que encuentra en esta causa.
Frente a quienes consideran que el problema de la ruta 88 puede resolverse simplemente reduciendo la velocidad, admitió que la responsabilidad individual es importante, pero sostuvo que el volumen de tránsito exige una solución estructural.
“Yo milito por el derecho a la vida”, afirmó. Y dejó en claro que para conseguirlo está dispuesta a tocar “todas las puertas de las diferentes banderas políticas”, porque, según dijo, no pretende encasillarse con ningún sector.
Rondanina anticipó que, si fuera necesario, habrá nuevas movilizaciones y marchas pacíficas, siempre sin interrumpir el tránsito. “Si tenemos que movilizarnos pacíficamente a la ruta, obviamente, sin cortarla, lo vamos a hacer”, aseguró.
Su reclamo, nacido de una tragedia familiar, busca convertirse así en una demanda colectiva. El objetivo inmediato es que el proyecto avance; después llegará el desafío mayor: conseguir los recursos para concretar la obra. “Necesitamos, aparte del proyecto, que nos den la plata”, resumió.
Mientras tanto, Andrea Rondanina asegura que no piensa aflojar. “No voy a aflojar”, dijo. Y en esa decisión resume la continuidad de una campaña que pretende que la muerte de Anita no quede solamente como una estadística más de la peligrosa Ruta 88, sino como el punto de partida de un reclamo destinado a cambiarla.



