El comportamiento de los precios de los alimentos en los últimos cuatro meses muestra una dinámica en forma de serrucho: subas y desaceleraciones que se alternan mes a mes.
La inflación pasó del 2,53% en mayo al 1,01% en junio, para luego acelerarse con fuerza hasta el 4,81% en julio. En agosto, volvió a desacelerarse y registró un 0,46%.
La relación entre julio y agosto resulta particularmente relevante. Después de la fuerte suba de julio, llegó una marcada desaceleración en agosto. Una posibilidad es que parte de la sobrerreacción de julio haya incidido en el menor crecimiento de los precios del mes siguiente.
En promedio, durante el período mayo–agosto, la inflación mensual de los alimentos fue del 2,2%.



