Cuando desagregamos los resultados de la encuesta según los ingresos del hogar, aparece una diferencia importante: el endeudamiento está presente en todos los grupos, pero sus consecuencias son más fuertes entre quienes tienen menores ingresos.




Entre quienes respondieron la encuesta y tienen ingresos inferiores a $750.000, 7 de cada 10 personas manifestaron haber tenido problemas al momento de pagar sus deudas. Esta proporción se reduce a 3 de cada 10 entre quienes tienen los ingresos más altos.
Algo similar ocurre cuando analizamos cuánto de los ingresos se destina al pago de las deudas. Casi la mitad de las personas de menores ingresos destina más de la mitad de sus ingresos al pago de deudas, mientras que esa proporción se reduce a menos de 2 de cada 10 entre quienes tienen mayores ingresos.
También aparece un mayor uso de fuentes de financiamiento no bancarias, como familiares, conocidos y prestamistas particulares, junto con una menor capacidad para absorber la deuda sin modificar los gastos cotidianos: el 89% de las personas de menores ingresos tuvo que realizar algún ajuste, frente al 60% entre quienes tienen mayores ingresos.
Los datos muestran así que no alcanza con saber cuántas personas están endeudadas: también importa cuánto pesa esa deuda sobre los ingresos y qué margen queda para afrontarla sin modificar la vida cotidiana.
📊 Una nueva mirada sobre los resultados de nuestra encuesta sobre la deuda familiar en Necochea y Quequén.



