(Foto de Kicillof y Povilaitis-AGENCIA DIB)
La llegada de Ernesto Povilaitis a la Presidencia del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, impulsada políticamente por Arturo Rojas, trasciende el ámbito portuario y abre interrogantes sobre el futuro del intendente y el reacomodamiento de los espacios políticos locales
La designación de Ernesto Povilaitis como nuevo presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén no es solamente un cambio de nombres en la conducción de una de las instituciones más importantes de la región. En Necochea, como suele ocurrir con cada movimiento que involucra al poder político, la decisión ya comenzó a producir consecuencias y preguntas hacia adelante.
El tema fue analizado este martes 8 de septiembre en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, junto al colega periodista Alejandro “Cuca” Sánchez, con quien se compartió una mirada sobre las implicancias políticas de la decisión.
Povilaitis no es un dirigente ajeno al gobierno municipal. Fue secretario Legal y Técnico de la administración de Arturo Rojas y durante años ocupó un lugar de máxima confianza dentro del esquema político del intendente. Su desembarco en el Puerto, por lo tanto, aparece como una señal concreta de la capacidad de gestión política que todavía conserva Rojas y de su vínculo con el gobierno de Axel Kicillof.
Aunque todavía restaban formalidades para completar la designación, la presencia de Ernesto Povilaitis junto al gobernador en La Plata funcionó como una confirmación política de un nombramiento que desde hacía varios días circulaba con fuerza en los ámbitos periodísticos y políticos de la ciudad.
Hay, además, una cuestión que excede al Puerto. La llegada de un hombre del riñón del intendente a un organismo provincial vuelve a colocar sobre la mesa la relación entre Rojas y el gobernador Kicillof.
No es un dato menor. Arturo Rojas ya había firmado, a título personal como intendente, aquel documento de adhesión al espacio Movimiento Derecho al Futuro, vinculado al proyecto político del gobernador bonaerense. Ese movimiento había provocado el alejamiento de los concejales Bartolomé Zubillaga y Guillermo Sánchez del bloque de Nueva Necochea.
Ahora, la designación de Povilaitis vuelve a alimentar las especulaciones sobre el posicionamiento político del intendente de cara al 2027. Especialmente porque Rojas ha demostrado tener, al menos hasta ahora, una relación política más fluida con La Plata que con el universo libertario de Capital Federal.
Y allí aparece otra pregunta inevitable ¿Qué sucederá con Nueva Necochea y con el armado electoral del próximo año?
El escenario comienza a modificarse. También dentro del peronismo local, donde conviven distintas expresiones alineadas con Kicillof y donde una eventual cercanía política con el intendente podría generar nuevos movimientos, acuerdos o diferencias.
La otra gran incógnita es el propio futuro electoral de Rojas. Si finalmente queda habilitado para competir nuevamente por la intendencia, su eventual candidatura cambiará todavía más el escenario. El dato podría conocerse en los próximos meses y será, sin dudas, una de las noticias políticas más importantes de Necochea.
Mientras tanto, el nuevo presidente del Puerto ya dejó una primera definición. Habló de una etapa de “normalización” del Consorcio y de la necesidad de trabajar coordinadamente con el municipio.
La frase parece sencilla, pero políticamente dice bastante. Ernesto Povilaitis conoce el funcionamiento de la administración municipal y Rojas es sabedor, por su experiencia anterior, de la importancia estratégica del Puerto. La coordinación entre ambos organismos puede convertirse en una herramienta importante para avanzar sobre cuestiones históricas como la relación Puerto-Ciudad.
Así, entre la recuperación de recursos vinculados al Casino, la discusión por la tasa portuaria y ahora la llegada de Povilaitis al frente del Consorcio, el intendente parece haber conseguido en los últimos tiempos algunas victorias políticas significativas.
Pero en Necochea una designación nunca es solamente una designación.
Cada movimiento empieza a construir el siguiente. Y el de Povilaitis, aunque tenga como destino inmediato el Puerto de Quequén, ya comenzó a mover las piezas del tablero político de la ciudad.



