(crónica del portal 0223 de Mar del Plata)
De cara al siempre crudo invierno de Mar del Plata, la directora de Cáritas Mar del Plata, María Marta Mirande, advirtió que todas las noches «queda gente afuera» del Hogar de Nazaret porque la capacidad está «siempre a tope» y remarcó que «la realidad de las personas en situación de calle es cada vez más compleja»
En un inicio, consultada por Extra, la radio de 0223, acerca de los números publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) referidos a la pobreza, Mirande explicó que esas cifras «reflejan supuestamente la realidad de fines del año pasado» e indicó que desde la organización observan que «no baja el número, sino que aumentan la demanda de alimentos y también otro tipo de ayudas y acompañamiento, como en educación, mejoramiento de viviendas y la capacitación para conseguir trabajo».
En la misma línea, advirtió que «es cada vez más alarmante el aumento de consumos problemáticos y de la enfermedades de salud mental de la sociedad en general», y comentó el trabajo que realiza el Hogar de Nazaret, perteneciente a la organización. «Albergamos a personas en situación de calle, les damos para que merienden, se bañen, cenen, pasen la noche y desayunen al día siguiente. También son acompañadas por una trabajadora social, que hace el apoyo anímico y necesario para que puedan volver a la realidad», detalló.
Sin embargo, la referente de la organización humanitaria y de desarrollo de la iglesia católica comentó que el espacio de alojamiento se encuentra «siempre a tope», por lo que todas las noches «queda gente afuera», y afirmó que «la realidad de las personas que se acercan es cada vez más compleja».
En paralelo, puntualmente por el trabajo de cada Cáritas, que se distribuyen por parroquias, expresó que «la gente hace ferias y se la rebusca de la manera que se les ocurra para acompañar las necesidades de la comunidad», mientras que también «desde la Diocesana se gestiona con el Estado en los distintos niveles para conseguir alimentos y algún otro tipo de ayuda con privados».
Al mismo tiempo, de cara al invierno, señaló que «es una preocupación» el alto nivel de indigencia y lamentó que se trata de «una realidad que se ve hace mucho tiempo», aunque «hace algunos años el hogar tenía meses en los que no estaba completo», a diferencia de lo que ocurre en la actualidad.
Por otra parte, sobre el consumo problemático de estupefacientes, la líder de la entidad a nivel local detalló que «en toda la Diócesis hay cuatro hogares de Cristo (Don Orione, Carlos Mujica, San Fracisco y en la Casa de Libertad y Misericordia), que funcionan como centros barriales para el acompañamiento y la recuperación de las adicciones», y desde su óptica entienden que «la situación de consumo es cada vez más alarmante».
Pero Cáritas, que se caracteriza por abarcar diferentes problemáticas, también lleva adelante un apoyo escolar. «Que haya un lugar para que los chicos puedan reforzar lo aprendido en la escuela es fundamental. Y eso viene de la mano de ofrecerles una comida más nutritiva para cuidar su desarrollo y que puedan aprender bien. El chico se acerca, hace los deberes, juega, comparte con pares, tiene un lugar con calor parecido al hogar y también una merienda, un almuerzo o una cena», concluyó Mirande.








