(Crónica del diario La Nación de Buenos Aires-Corresponsalía Mar del Plata)
“Reclusión perpetua” dictaminó, en fallo unánime, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Necochea que juzgó y ahora condenó a Javier Cerfoglio, de 40 años, acusado de golpear con brutalidad a su esposa, Magalí Vera, de 34, y arrojarla a aguas del Río Quequén en el interior de su automóvil cuando ella todavía estaba con vida.
El femicida escuchó la sentencia desde la Unidad Penal 44 de Batán, donde permanece detenido desde el pasado 4 de diciembre, horas después de que rescatara el cadáver y la autopsia descartara que no se trató de un accidente automovilístico con despiste sino una agresión con más de 40 golpes consecutivos.
El ataque tuvo por lo menos un testigo presencial y registros de cámaras de seguridad que sumaron evidencias a la contundencia del informe de los forenses, que fue determinante para los jueces Luciana Irigoyen Testa, Ernesto Juliano y Diego Mónaco.
Testa, presidente del tribunal, leyó el fallo que en la condena suma a Cerfoglio la realización de un tratamiento para vincularse con las cuestiones de perspectiva de género.
“Quiero pedir disculpas, primero y principal a mi hijo Benjamín, por esa madrugada de dolor inmenso que le produce a muchas personas”, dijo Cerfoglio luego de escuchar los alegatos del fiscal Marcos Bendersky, que reclamó reclusión perpetua al igual que el letrado a cargo de la querella, Juan Manuel Iovine, que representa a la familia de Vera y a la que evitó pedirles perdón. “Yo la amé, la amaba y la amaré toda mi vida a Magalí, fue la mujer de mi vida, la madre de mi hijo”, intentó justificar en su única declaración en esta causa, que hizo por videollamada desde la unidad penitenciaria donde ahora deberá cumplir la condena.
A Cerfoglio se lo entendió culpable de homicidio cuádruplemente calificado por vínculo enseñamiento, alevosía y violencia de género. La defensa fue por una alternativa que los jueces descartaron pronto: pidió 20 años de prisión por lo que consideraba una tentativa de homicidio agravado con homicidio culposo en concurso real. La audiencia donde se leyó el veredicto fue transmitida por el canal de Youtube de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
La pareja tenía entonces un hijo de 12 años. Aquel 3 de diciembre de 2024, compartió presencia en la fiesta de casamiento de una amiga de Vera. La víctima, que era repostera, fue la responsable de prepararle y llevarle la torta para el festejo.
Los testigos aseguraron que durante esa noche de celebración tuvieron una discusión y se retiraron del lugar a mitad de madrugada, luego de las 3.30. Minutos después se obtiene el registro de cámaras de seguridad que muestran a Cerfoglio en plena golpiza sobre su mujer, en el cruce de calles 50 y 53.
Los peritos concluyeron que la víctima estaba inconsciente cuando el femicida la ingresó a su automóvil, un Honda Fit de color rojo, que terminó hundido en aguas del Río Quequén a unos 50 metros de la orilla. Quedó una ventanilla baja, por la que pronto ingresó el agua. Se supone que por allí salió Cerfoglio. El vehículo quedó a la vista, volcado, con la cabina sumergida y las ruedas que se veían por sobre la superficie.
El cadáver fue rescatado ya con luz de día, poco después de las 7. En la morgue confirmaron que la causa de muerte fue asfixia por inmersión. Eso ratificó que Vera todavía vivía cuando su asesino la tiró al río.
Luego llegaría un informe ampliado de los forenses para ratificar las fracturas y otras lesiones que -en su mayoría -la mujer presentaba en cráneo y rostro. Tanto el fiscal como la querella le remarcaron a los jueces la brutalidad del ataque. Fueron golpes de puño y patadas.
“Nunca quise que terminaran así, de esta forma triste, nuestras vidas”, dijo Cerfoglio para cerrar su participación en aquella audiencia de alegatos y previa a esta de lectura de sentencia. En el debate solo había estado presente –siempre por video llamada- en la jornada inicial. Se retiró antes de que terminara, supuestamente indignado por algunos testimonios que escuchó.
Familiares y amigos de Vera se concentraron para seguir juntos en 87 y 6, frente a la sede de deliberaciones del tribunal, la lectura del fallo.








