La Parroquia Santa Teresita y la comunidad de la Capilla San Cayetano presentaron el programa de actividades para la tradicional celebración del próximo viernes 7 de agosto. Con el lema «Con San Cayetano, instrumentos de tu paz», habrá misas, procesión, mural comunitario, cantina, acciones solidarias y una amplia convocatoria a vecinos y peregrinos
La cuenta regresiva para una de las celebraciones religiosas más convocantes de Necochea ya comenzó. La comunidad de la Capilla San Cayetano, perteneciente a la Parroquia Santa Teresita, vive con intensidad los preparativos para la festividad del próximo viernes 7 de agosto, una jornada que, como cada año, reunirá a miles de fieles bajo la advocación del santo del pan y del trabajo.
El programa fue presentado este jueves 23 de julio durante una entrevista en Voces de la Tarde, el ciclo que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, donde participaron el párroco Gonzalo Domench y la integrante de la comunidad Cristina Zubigaray, una de las responsables de coordinar buena parte del trabajo voluntario que sostiene la celebración.
La propuesta de este año estará atravesada por un lema profundamente ligado al tiempo que vive la Iglesia y también la sociedad: «Con San Cayetano, instrumentos de tu paz».
El padre Domench explicó que la consigna surge en el marco de los 800 años de la Pascua de San Francisco de Asís, acontecimiento que motivó al papa León XIV a convocar un año especialmente dedicado a la espiritualidad franciscana.
«Queremos ser instrumentos de paz en un mundo dividido, en una sociedad donde muchas veces predominan el enfrentamiento, el odio y la desesperanza», señaló el sacerdote, recordando la conocida oración atribuida a San Francisco. «Donde haya odio, ponga amor; donde haya discordia, ponga unión», citó.
Para el párroco, la paz no significa ignorar los problemas cotidianos, sino descubrir que nadie debe atravesarlos en soledad. «La paz es saber que caminamos juntos aun en medio del dolor. Es una paz que se construye, que se trabaja y que se conquista todos los días», expresó.
La actividad comenzará en la medianoche del jueves 6 al viernes 7 de agosto con la tradicional misa de las cero horas, uno de los momentos más esperados por los devotos.
Durante el resto del día se celebrarán nuevas misas al mediodía, a las 15 -precedida por la clásica procesión con la imagen de San Cayetano y las espigas de trigo- y una celebración de renovación carismática a las 18.30, que contará con la participación del padre Agustín Corral, sacerdote surgido de la propia comunidad parroquial.
La capilla permanecerá abierta desde las 8 de la mañana hasta las 20, permitiendo que los peregrinos puedan ingresar en cualquier momento para rezar, encender una vela o agradecer alguna gracia recibida.
Como ocurre tradicionalmente, los fieles recibirán la espiga de trigo y los característicos pancitos bendecidos, símbolos de la providencia y del trabajo. Para ello ya comenzó la organización de una gran jornada comunitaria de elaboración.
El miércoles 5 de agosto, desde las 14.30 en la sede de la Parroquia Santa Teresita, decenas de voluntarios elaborarán miles de pancitos utilizando alrededor de sesenta kilos de harina. La convocatoria permanece abierta tanto para quienes deseen colaborar con trabajo como para quienes quieran donar harina u otros insumos.
Uno de los aspectos novedosos de esta edición será la realización de un mural comunitario sobre uno de los laterales de la capilla, recientemente puesta en valor gracias al esfuerzo de numerosos vecinos y colaboradores.
La obra llevará la inscripción «Paz, pan y trabajo para mi pueblo», y durante toda la jornada cada peregrino podrá aportar una pincelada para completar el mural, acompañado por artistas locales que coordinarán la iniciativa.
«La Iglesia es de todos. Queremos que cada persona pueda dejar su huella», explicó Gonzalo Domench al invitar también a los artistas plásticos de Necochea a sumarse al proyecto.
Como toda gran fiesta popular, la celebración tendrá además su tradicional cantina. Cristina Zubigaray detalló que los voluntarios ya trabajan en la organización de la cocina, donde se elaborarán empanadas de carne fritas, choripanes y tortas fritas, cuya venta permitirá colaborar con el sostenimiento de las actividades pastorales.
La integrante de la comunidad destacó el enorme compromiso de quienes, de manera silenciosa, dedican tiempo y esfuerzo durante semanas para que todo esté listo el día de la fiesta.
También se renovó la convocatoria para acercar alimentos no perecederos destinados a Cáritas, un gesto solidario que cada año acompaña la celebración y que cobra especial importancia en un contexto social complejo.
Para el padre Domench, la misión de la comunidad va mucho más allá de la organización de una fiesta patronal.
«Este año llegará mucha gente golpeada, preocupada, sin trabajo, con angustias o con problemas familiares. Queremos que cuando entren a la capilla encuentren una comunidad que los reciba, que los escuche y les haga sentir que no están solos», expresó.
Ese espíritu también quedó reflejado en las palabras de Cristina Zubigaray, quien recordó que lleva décadas vinculada a San Cayetano y que encuentra en el servicio a los demás una forma de vivir su fe. «Lo hago de corazón. Siempre siento que, si puedo ayudar a alguien, ya hice algo bueno», resumió.
Con ese mismo compromiso, la comunidad de la Capilla San Cayetano vuelve a ponerse en marcha para recibir a miles de vecinos y peregrinos. Será una jornada de oración, encuentro y solidaridad, donde la devoción al patrono del pan y del trabajo volverá a reunir a generaciones enteras bajo un mismo mensaje de esperanza: construir la paz caminando juntos.



