El secretario general del Sindicato de Fleteros, Francisco Maríngolo, expuso en la banca abierta del Concejo Deliberante el caso de un trabajador al que se le impidió ingresar a una playa de estacionamiento. También reclamó controles municipales sobre las condiciones y habilitaciones de estos establecimientos
Un conflicto que, en principio, podría aparecer como un caso particular terminó convirtiéndose en un planteo más amplio sobre el funcionamiento del sistema de cargas vinculado a Puerto Quequén. Francisco Maríngolo, secretario general del Sindicato de Fleteros de Necochea, utilizó esta semana la banca abierta del Concejo Deliberante para exponer la situación de un afiliado al que se le impidió ingresar a una playa de estacionamiento mientras realizaba su trabajo.
Según explicó en diálogo con Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea el trabajador había cargado mercadería en la planta de Rural Ceres y debía trasladarla hasta otra planta. En el trayecto, al intentar ingresar a una playa utilizada para el ordenamiento de camiones y la gestión de cupos, se le negó el acceso.
Maríngolo sostuvo que el impedimento estaría relacionado con la anterior relación laboral del fletero con otra empresa, donde se desempeñó durante 14 años como playero y de la que se desvinculó luego de un conflicto laboral que derivó en intercambio de cartas documento.
El dirigente gremial señaló que durante lunes y martes el trabajador no pudo desarrollar su actividad y que el sindicato recurrió a distintas instancias, incluida la Justicia y el Ministerio de Trabajo. Según relató, también intervino la policía, sin constatarse un impedimento formal que justificara la prohibición de ingreso.
Para Francisco Maríngolo, el caso plantea una cuestión de fondo: “No pueden elegir a dedo quién trabaja y quién no”, sostuvo, al considerar que las playas cumplen una función de paso y ordenamiento dentro del circuito de cargas y no deberían utilizarse para resolver conflictos laborales particulares.
El reclamo también alcanzó al municipio. El sindicalista cuestionó la falta de controles sobre las condiciones en que funcionan las playas y plantas vinculadas al movimiento de granos y reclamó conocer qué habilitaciones poseen y bajo qué condiciones operan.
En ese marco, destacó que un pedido de minuta presentado a través del bloque del MDF fue aprobado por unanimidad por el Concejo Deliberante. El objetivo es obtener información del Ejecutivo sobre el sistema de cargas en Puerto Quequén.
Francisco Maríngolo sumó otros episodios, como el robo de seis neumáticos en una playa de estacionamiento y hechos de inseguridad sufridos por transportistas. Así, un conflicto que comenzó con un fletero impedido de ingresar a una playa terminó poniendo sobre la mesa una discusión mayor: quién controla estos espacios, bajo qué reglas funcionan y quién garantiza que el derecho al trabajo no quede sujeto a decisiones particulares.



