En vísperas del Día del Periodista, Jorge Gómez entrevistó a Hugo Moller en el programa Voces de la Tarde por Radio Noticias Necochea. Entre anécdotas, recuerdos de redacciones, reflexiones sobre las nuevas tecnologías y el valor de la vocación, ambos repasaron más de cuatro décadas de oficio y analizaron los desafíos de una profesión que cambia de herramientas, pero no de esencia
El próximo domingo 7 de junio se recordará en todo el país el Día del Periodista. A pocos días de la fecha, el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, abrió un espacio para la reflexión sobre una profesión que atraviesa profundas transformaciones, pero que sigue sosteniéndose sobre pilares inalterables: la curiosidad, el criterio, la vocación y la pasión por contar historias.
El invitado fue el periodista necochense Hugo Moller, conductor radial, editor del portal El Ciudadano y una de las voces y presencias con mayor trayectoria en los medios de la región. Acompañados también por Daniel González, la charla fue derivando naturalmente desde las anécdotas de otros tiempos hasta los desafíos que plantea la irrupción de la inteligencia artificial y las nuevas plataformas digitales.
La conversación comenzó con humor y recuerdos compartidos. Viejas historias de redacción, suplementos dominicales, coberturas periodísticas y personajes entrañables reaparecieron en la memoria de quienes llevan más de cuarenta años recorriendo los medios de comunicación locales.
“Somos unos dinosaurios del periodismo”, bromeó Gómez al repasar trayectorias que rondan entre los cuarenta y los cincuenta años de actividad. Sin embargo, lejos de una mirada nostálgica, el diálogo derivó rápidamente hacia los cambios tecnológicos que modificaron la forma de trabajar.
De las máquinas de escribir Olivetti a los teléfonos inteligentes, pasando por las computadoras, internet y las redes sociales, las herramientas se transformaron radicalmente. Pero para Moller, el núcleo del oficio permanece intacto.
“Hacer periodismo sigue siendo lo mismo. Lo que ha cambiado son las herramientas y las plataformas”, sostuvo.
La inmediatez de la información aparece como una de las características centrales de esta época. Si antes el periodista terminaba su jornada al salir de la redacción, hoy permanece conectado prácticamente las veinticuatro horas del día. El teléfono celular se convirtió en oficina portátil, agenda, cámara, grabador, archivo y canal de publicación.
“Hay momentos en que uno siente cierta saturación. Estamos permanentemente conectados y la información no se detiene nunca”, reconoció Moller, quien admitió que intenta reservar algunas horas del domingo para desconectarse, aunque no siempre lo consigue.
Durante la charla surgió otro concepto que ambos periodistas consideran fundamental: el criterio profesional. La capacidad para jerarquizar noticias, distinguir lo importante de lo accesorio y comprender qué información resulta relevante para la comunidad sigue siendo, según coincidieron, uno de los principales valores del oficio.
Allí apareció el recuerdo de viejos editores, distribuidores y jefes de redacción que, aun sin formación académica, poseían un extraordinario olfato periodístico para detectar aquello que interesaba a los lectores.
“La noticia sigue siendo la misma. Lo que cambia es dónde la publicamos”, resumió Jorge Gómez.
Uno de los momentos más interesantes de la conversación giró alrededor de la inteligencia artificial. Ambos reconocieron que, tras algunas dudas iniciales, comenzaron a incorporarla como una herramienta de trabajo.
Moller relató cómo aplicaciones capaces de transformar automáticamente una entrevista grabada en texto le permitieron ahorrar horas de desgrabación, una de las tareas más tediosas de la profesión. Sin embargo, aclaró que ninguna tecnología reemplaza la tarea posterior del periodista: ordenar la información, jerarquizarla, contextualizarla y redactarla.
“La inteligencia artificial es una herramienta muy útil, pero siempre hay que corregir, revisar y aplicar criterio”, explicó.
También hubo espacio para hablar de las nuevas generaciones. Lejos de las visiones pesimistas, Moller destacó la aparición de jóvenes periodistas con formación académica, vocación y ganas de trabajar.
Recordó especialmente el caso de colegas que, con poco más de veinte años, ya se desempeñan en medios locales, combinando estudios universitarios con trabajo profesional. Para él, la continuidad de la profesión depende precisamente de esa renovación.
La charla avanzó luego sobre un tema inevitable o sea la sustentabilidad económica del periodismo. Mientras las grandes empresas periodísticas se reducen y proliferan proyectos autogestionados, portales digitales, canales de YouTube y emprendimientos independientes, el desafío pasa por encontrar modelos que permitan financiar el trabajo profesional.
“Hoy muchos periodistas tienen que construir sus propios medios. El problema es cómo lograr que eso sea rentable y permita vivir de la profesión”, reflexionó.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, la conversación terminó regresando al punto de partida: la vocación.
Ambos recordaron episodios de juventud, cuando algunas personas les aconsejaron abandonar la idea de ser periodistas porque era una actividad sacrificada y poco rentable. Ninguno hizo caso. Décadas después, siguen ejerciendo el oficio. “Tenemos la fortuna de seguir trabajando en lo que nos gusta y para lo que nos preparamos”, señaló Móller sobre el final.
En tiempos de redes sociales, algoritmos e inteligencia artificial, aquella afirmación pareció resumir el espíritu de la charla. Porque si algo quedó claro durante la entrevista fue que las herramientas cambian, las plataformas evolucionan y las tecnologías avanzan, pero la esencia del periodismo continúa siendo la misma: contar lo que ocurre, comprender su significado y transmitirlo a la comunidad con responsabilidad, criterio y pasión.








