El fuerte temporal del pasado lunes dejó decenas de intervenciones de los equipos de emergencia, aunque sin personas heridas ni daños estructurales de gravedad. Los evacuados pudieron regresar a sus hogares y Defensa Civil destacó la importancia de respetar las alertas meteorológicas
Después de una jornada marcada por fuertes vientos, una importante Sudoestada y un brusco descenso de la temperatura, Necochea y Quequén comenzaron a recuperar la normalidad. El temporal del lunes, que llevó el alerta de amarillo a naranja y registró ráfagas cercanas a los 90 kilómetros por hora en la zona costera, obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia.
Augusto Fulton, director de Defensa Civil de la Municipalidad de Necochea, explicó en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3, que la situación más importante fue controlada y que las personas que habían sido evacuadas ya pudieron regresar a sus hogares.
“Una jornada bastante complicada”, resumió Fulton, quien destacó como dato principal que no hubo personas heridas. Los daños registrados estuvieron vinculados fundamentalmente con voladuras de techos, inconvenientes en el tendido eléctrico y distintas situaciones provocadas por la intensidad del viento.
La decisión de suspender las clases fue adoptada a partir del asesoramiento de Defensa Civil y tuvo como objetivo reducir la circulación y evitar accidentes en la vía pública. Para Augusto Fulton, la respuesta de la comunidad frente a las advertencias meteorológicas resulta cada vez más importante.
Durante las horas más críticas del temporal llegaron a trabajar simultáneamente varios equipos municipales y de emergencia. Defensa Civil dispuso tres móviles, mientras que también intervinieron vehículos de Guardaparques, del Centro de Monitoreo y de otras áreas municipales. A ellos se sumaron los dos cuarteles de Bomberos, con sus respectivas autobombas.
En el momento de mayor actividad llegaron a estar operativos unos siete móviles para atender diferentes situaciones. Fulton estimó que se recibieron entre 50 y 100 llamados, aunque el registro específico de Defensa Civil contabilizó alrededor de 44 o 45 intervenciones, a las que se sumaron avisos ingresados directamente por Bomberos y otras dependencias.
Entre los casos atendidos hubo voladuras de techos y la asistencia a una familia que debió ser evacuada. También se produjeron inconvenientes vinculados con el cableado y otros daños menores derivados de la intensidad del viento.
El fenómeno climático volvió a poner sobre la mesa la necesidad de estar preparados para episodios cada vez más cambiantes. Fulton señaló que Defensa Civil mantiene reuniones y comunicación permanente con organismos de la región, delegaciones municipales, cuarteles de Bomberos y otras áreas vinculadas con la atención de emergencias.
El funcionario también remarcó que la ausencia de lluvias importantes durante el temporal evitó complicaciones adicionales en calles, caminos rurales y sectores que ya se encontraban afectados por el agua.
Tras la emergencia, el trabajo continuó. Mantenimiento de herramientas y equipos, revisión de comunicaciones y preparación de los recursos destinados al próximo verano forman parte de una tarea que, en Defensa Civil, no se detiene.
El temporal pasó y Necocheay Quequén volveron lentamente a la calma. Pero dejó también una advertencia: frente a fenómenos meteorológicos de esta intensidad, la prevención, la información y el cumplimiento de las alertas pueden ser tan importantes como la respuesta de los equipos de emergencia cuando el viento ya comenzó a golpear.



