El dirigente social y político criticó la iniciativa aprobada por mayoría en el Concejo Deliberante para incorporar sanciones al Código Contravencional. Planteó que el fenómeno debe abordarse desde la regulación, el trabajo y la inclusión social, y cuestionó la estigmatización de quienes viven de la economía popular
La aprobación por mayoría de una modificación al Código Contravencional de Necochea para regular y sancionar la actividad de los denominados “cuidacoches” o “trapitos” abrió un nuevo debate sobre el modo en que la ciudad pretende abordar una realidad social que excede largamente la presencia de personas ofreciendo ese servicio en la vía pública.
El doctor Luciano Cardoni, dirigente del Movimiento Evita, vinculado a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) e integrante de la militancia local, cuestionó la iniciativa durante su participación en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
Cardoni sostuvo que no le sorprende que La Libertad Avanza impulse una medida de estas características, pero sí cuestionó que haya recibido acompañamiento de otros sectores políticos. En su opinión, el crecimiento de la economía popular está relacionado con la expulsión de trabajadores del mercado laboral formal y con la necesidad de generar ingresos mediante actividades informales.
“Esta gente tiene que rebuscarse la vida”, resumió, mencionando como ejemplos a quienes elaboran alimentos para vender, realizan trabajos de jardinería o se ofrecen para cuidar o lavar automóviles.
El dirigente rechazó, además, que se asocie automáticamente a los cuidacoches con situaciones delictivas. Aclaró que, si una persona amenaza, intimida o comete un delito, corresponde la intervención de la Policía y la aplicación de las normas penales vigentes, pero sostuvo que no resulta razonable convertir esa situación particular en una caracterización general de quienes desarrollan la actividad.
En ese sentido, propuso mirar experiencias de otros distritos. Mencionó los casos de Mendoza, Córdoba y Río Cuarto, donde -según explicó- se avanzó en distintos mecanismos de regulación, estableciendo requisitos, responsabilidades y obligaciones para quienes realizan la actividad.
Para Luciano Cardoni, allí existe una alternativa al camino exclusivamente punitivo: construir una regulación con participación del Estado y de los propios protagonistas.
También cuestionó la idea de que una prohibición pueda resolver por sí sola el problema. “Por más que nosotros prohibamos una actividad, eso no significa que al otro día desaparezca”, sostuvo, al advertir que la aplicación de sanciones requiere además un despliegue estatal de control.
El dirigente puso el acento en la contradicción que, a su entender, supone destinar recursos y personal para perseguir una actividad informal mientras persisten otras demandas vinculadas con la seguridad y las necesidades sociales de la ciudad.
Pero el eje de su crítica estuvo en la situación económica de quienes dependen de esas tareas. Luciano Cardoni cuestionó que se planteen capacitaciones laborales como alternativa a la actividad de los cuidacoches cuando, según su lectura, el mercado laboral atraviesa dificultades para absorber nuevos trabajadores.
“No se puede prohibir la actividad que les permite llevar un plato a la mesa con la promesa de una capacitación laboral en un mercado que no está demandando puestos de trabajo”, afirmó.
La discusión, de acuerdo con su planteo, excede entonces a los cuidacoches o “trapitos”. “Estamos discutiendo el modelo de sociedad que queremos”, sostuvo Cardoni, reclamando una mirada que coloque en el centro a las personas, especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
La ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante todavía debe completar el procedimiento administrativo correspondiente antes de su eventual aplicación. Mientras tanto, el debate ya está instalado: si la respuesta frente a una actividad informal debe ser esencialmente sancionatoria o si, por el contrario, debe combinar regulación, seguridad, trabajo y políticas sociales.
En esa discusión, Luciano Cardoni dejó planteada una pregunta que trasciende a los propios cuidacoches: qué tipo de ciudad y de comunidad se pretende construir cuando las dificultades económicas empujan cada vez a más personas hacia formas de trabajo por fuera del mercado formal.



