Sandra Antenucci, secretaria de Políticas Sociales y Desarrollo Humano, habló sobre las situaciones de calle, consumo y vulnerabilidad que atiende diariamente el municipio. Destacó la articulación con instituciones y vecinos y advirtió que detrás de cada persona hay una historia que debe ser comprendida
La situación social tiene múltiples mostradores donde hacerse visible. Uno de ellos es la Secretaría de Políticas Sociales y Desarrollo Humano de la Municipalidad de Necochea, donde diariamente llegan personas atravesadas por situaciones de vulnerabilidad, problemas de consumo, dificultades familiares, falta de trabajo o directamente la vida en la calle. Para Sandra Antenucci, titular del área, ninguna de esas realidades puede analizarse desde una sola variable.
En diálogo con Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, Antenucci planteó que después de la pandemia quedaron expuestas con mayor crudeza problemáticas vinculadas con la salud mental y las adicciones, estrechamente relacionadas con la crisis social. Y pidió evitar respuestas simplistas frente a personas que, en muchos casos, arrastran historias de vida marcadas por la ausencia de redes familiares.
“Nos encontramos con muchachos o chicas que vienen con familias rotas, con vidas muy duras, muy difíciles”, explicó. Y agregó una reflexión que sintetiza su mirada: “Hablamos de personas y de una historia en la sociedad necochense”.
La funcionaria rechazó la idea de que el Estado municipal permanezca indiferente frente a esas situaciones. Mencionó la articulación con instituciones y organizaciones que trabajan cotidianamente con personas en situación de calle y consumo, entre ellas Red Puente, El Samaritano, la Posta y Medalla Milagrosa.
En ese esquema también destacó el trabajo de voluntarios que sostienen espacios de alimentación. En la Parroquia del Carmen, por ejemplo, personas de la comunidad colaboran con quienes atraviesan situaciones de calle, mientras el municipio articula con esos grupos.
Sandra Antenucci puso especial énfasis en una iniciativa que considera significativa: la conformación de un Banco de Alimentos impulsado por vecinos. “Hay ciudadanos comprometidos que están con eso”, señaló, al explicar que la estructura se sostiene mediante donaciones que luego son distribuidas entre comedores y asociaciones intermedias.
La secretaria consideró que allí aparece una de las caras menos visibles de la crisis: mientras algunos reclaman respuestas inmediatas frente a quienes viven o trabajan en la calle, otros vecinos destinan tiempo y recursos para ayudar a esas mismas personas.
En relación con los cuidacoches y la reciente ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante, Sandra Antenucci planteó una mirada que distingue entre las situaciones conflictivas y las personas que desarrollan esa actividad como forma de subsistencia. Recordó que ante amenazas, agresiones o daños existen herramientas legales, pero cuestionó que se pretenda abordar todo el fenómeno desde una única respuesta.
“Hay buenos y malos, no todos son malos y eso pasa en todas las escalas sociales”, sostuvo.
Para la funcionaria, el desafío consiste en construir redes capaces de acompañar a quienes aceptan iniciar tratamientos por consumo o atravesar procesos de recuperación, respetando además el marco de la Ley de Salud Mental y la voluntad de cada persona.
“Las crisis nos pueden dar oportunidades”, reflexionó Antenucci, reivindicando esos “despertares de conciencia comunitaria” que aparecen cuando vecinos deciden involucrarse.
En tiempos de dificultades económicas y mayor demanda social, su planteo apunta a una cuestión que excede las competencias de una secretaría municipal: cómo responde una comunidad cuando una parte de sus integrantes queda al margen. Y allí, entre el Estado, las instituciones y los vecinos, aparece una responsabilidad compartida: mirar al otro como una persona y no solamente como un problema.



