Así lo expresó Romina Casal, la nueva presidenta del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos del Departamento Judicial de Necochea. Analizó el presente del mercado inmobiliario local, marcado por la caída del poder adquisitivo, la desaceleración de las ventas y las dificultades para concretar operaciones. También advirtió sobre el impacto que generan la falta de carreras universitarias, el freno en escrituras y el deterioro económico general en Necochea.
El mercado inmobiliario de Necochea atraviesa un momento complejo y lleno de contrastes. Hay más propiedades en oferta, más necesidad de alquilar y vender, pero al mismo tiempo menos capacidad económica para concretar operaciones. Así lo describió la martillera Romina Casal durante una entrevista en el programa Voces de la Tarde, que se emite por Radio Noticias Necochea.
Casal, recientemente asumida como presidenta del colegio profesional, habló tanto de la actualidad institucional como de la situación cotidiana que enfrentan inmobiliarias, propietarios, inquilinos y compradores en un contexto económico cada vez más exigente.
“Hoy hay mucha oferta y la demanda mira mucho más antes de decidir”, resumió.
La dirigente explicó que actualmente alquilar una vivienda familiar en Necochea puede representar más de la mitad del ingreso mensual promedio de una familia trabajadora. Según detalló, una casa estándar de dos dormitorios ronda entre 700 mil y 900 mil pesos mensuales.
“Con salarios de un millón o un millón y medio de pesos, pagar un alquiler implica resignar una parte enorme del ingreso familiar. Después hay que comer, pagar servicios, combustible y sostener la vida cotidiana”, señaló.
Ese escenario modificó completamente la dinámica del mercado locativo. Si tiempo atrás una propiedad publicada se alquilaba en cuestión de horas, hoy el proceso es mucho más lento y negociado.
“Hay mucha oferta disponible y eso obliga a conversar más. El propietario también entiende que, si quiere alquilar, tiene que flexibilizar ciertas condiciones”, explicó.
En ese sentido, Casal indicó que actualmente son frecuentes las negociaciones sobre depósitos, pintura, arreglos o modalidades de ingreso para facilitar el acceso a la vivienda. “Todo se charla más que antes”, afirmó.
También sostuvo que muchas familias prefieren mudarse antes que aceptar fuertes aumentos en las renovaciones contractuales. “Cuando un alquiler pasa de 400 a 800 mil pesos, muchas veces la conversación se termina ahí y el inquilino busca otra alternativa”, comentó.
Sin embargo, destacó la importancia de la intermediación profesional en esos casos. “Cuando hay buenos inquilinos, que cuidaron la propiedad y siempre pagaron, uno trata de acercar posiciones y encontrar una solución”, agregó.
En cuanto a la compraventa de inmuebles, Romina Casal reconoció que el regreso de los créditos hipotecarios generó expectativas positivas durante buena parte de 2025, aunque luego la actividad volvió a desacelerarse por las dificultades económicas y los requisitos bancarios.
“El año pasado fue bastante bueno con los créditos, pero después comenzaron a endurecerse mucho las condiciones y eso frenó operaciones”, indicó.
Aun así, explicó que aparecieron nuevas modalidades de financiación directa entre particulares. “Muchos propietarios terminan financiando ellos mismos una parte del valor del inmueble porque es la manera de concretar la venta”, señaló.
Según explicó, el comprador en estos momentos tiene un rol determinante en la negociación. “El propietario que realmente quiere vender tiene que escuchar al cliente”, sintetizó.
La presidenta del Colegio de Martilleros también alertó sobre otro problema que afecta directamente al sector, o sea la demora administrativa vinculada a trámites catastrales y registrales en la provincia de Buenos Aires.
“Tenemos escrituras frenadas hace meses por las demoras en cédulas catastrales y cuestiones administrativas. Hay operaciones detenidas, compradores esperando y toda la cadena afectada”, describió.
Casal aseguró que el problema repercute sobre todos los actores involucrados, tanto vendedores, compradores, escribanos, agrimensores e inmobiliarias. “Nadie cobra hasta que la operación se concreta”, remarcó.
Otro de los fenómenos que analizó fue el cambio de rentabilidad entre construcción nueva y propiedades usadas. Actualmente, construir tiene costos muy elevados y eso vuelve más atractiva la compra de inmuebles ya edificados.
“Hoy se consigue propiedad usada en valores muchísimo más bajos que construir desde cero”, afirmó.
En la parte final de la entrevista, Casal realizó una reflexión más amplia sobre la realidad económica y social de Necochea. Mencionó el impacto negativo de la mala temporada turística, la cantidad de locales vacíos en el centro y la pérdida constante de jóvenes que se van a estudiar a otras ciudades.
“Allí hay un enorme movimiento económico que Necochea pierde todos los años”, sostuvo al referirse a la falta de una oferta universitaria más amplia.
Para la dirigente inmobiliaria la ausencia de carreras universitarias permanentes en nuestro medio no sólo provoca emigración juvenil, sino también una menor actividad económica durante gran parte del año. “En ciudades universitarias hay movimiento constante en alquileres, cafés, comercios y servicios. Acá eso no sucede”, explicó.
Finalmente, Romina Casal ratificó que uno de los objetivos de su gestión será fortalecer institucionalmente el colegio profesional, ampliar capacitaciones y sostener espacios de trabajo compartido para matriculados.
“Queremos un colegio abierto, activo y presente para los profesionales y para toda la comunidad”, concluyó.








