El periodista, ex concejal y usuario permanente del corredor vial analizó en Voces de la Tarde las características de la denominada «Ruta de la Muerte». Aseguró que el problema no pasa solamente por la infraestructura, sino también por el crecimiento del tránsito y las imprudencias al volante.
El reclamo por la construcción de una autovía sobre la Ruta Provincial 88 volvió a ocupar un lugar central durante una nueva emisión de Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
En esta oportunidad, el invitado fue Hugo «Puma» Arroyo, periodista, ex concejal, empresario ya retirado y vecino que desde hace décadas divide su vida entre Necochea y Mar del Plata. Esa rutina lo convierte en un testigo privilegiado de una de las rutas más transitadas y peligrosas del sudeste bonaerense.
La entrevista se desarrolló pocos días después de los últimos accidentes fatales ocurridos sobre ese corredor, hechos que reavivaron el histórico reclamo por una obra de mayor envergadura que permita reducir la siniestralidad.
Arroyo comenzó realizando un detallado análisis del trazado de la Ruta 88. Explicó que, si bien la ampliación ejecutada durante la gestión provincial de María Eugenia Vidal permitió ensanchar la calzada en buena parte del recorrido, no modificó los sectores considerados más peligrosos.
Según describió, el tramo comprendido entre Necochea y la zona de Mechongué presenta un recorrido relativamente seguro desde el punto de vista del diseño vial. Sin embargo, a partir de allí comienzan las curvas, contracurvas, desniveles y cambios de rasante que incrementan considerablemente el riesgo, especialmente para quienes no conocen el camino.
Sostuvo que la ruta, en términos generales, se encuentra en buen estado de conservación y que el pavimento no representa hoy el principal problema.
«No es una ruta destruida. El inconveniente está en su diseño original, en el crecimiento del tránsito y, sobre todo, en el comportamiento de quienes la utilizan», resumió.
En ese sentido, diferenció claramente dos planos de análisis: la infraestructura y el factor humano.
Respecto del tránsito, explicó que la ruta 88 concentra una circulación muy heterogénea, o sea camiones, maquinaria agrícola, automóviles particulares, utilitarios y vehículos vinculados a la producción agropecuaria conviven diariamente en una calzada de doble mano que, en muchos sectores, ya resulta insuficiente.
Pero fue especialmente crítico con las conductas imprudentes al volante. Hugo Arroyo aseguró que observa con frecuencia conductores utilizando teléfonos celulares mientras manejan, sobrepasos indebidos, excesos de velocidad y maniobras temerarias que terminan multiplicando las posibilidades de un accidente.
«El mayor problema sigue siendo el factor humano», afirmó durante la entrevista.
También señaló que las condiciones climáticas -lluvia, niebla y baja visibilidad- potencian aún más los riesgos, al igual que el intenso movimiento registrado durante los fines de semana largos y la temporada estival.
Otro aspecto que destacó fue el importante flujo de vecinos de Necochea y la región que viajan diariamente hacia Mar del Plata para realizar consultas médicas, trámites administrativos, compras o actividades laborales.
«Muchísima gente hace ese recorrido varias veces por semana. Es una ruta que forma parte de la vida cotidiana de toda la región», explicó.
Precisamente por esa intensidad de uso, consideró que el reclamo por la construcción de una autovía dejó hace tiempo de ser una aspiración para transformarse en una necesidad de seguridad vial.
Durante la conversación también comparó la realidad de la ruta 88 con otros corredores bonaerenses, como las rutas 33 y 226, donde observó problemas derivados de la paralización de obras públicas y del deterioro de la infraestructura.
A su juicio, Argentina necesita una política vial sostenida en el tiempo que trascienda los gobiernos y permita planificar inversiones estratégicas para reducir los accidentes.
En el plano institucional, Arroyo sostuvo que el reclamo por la autovía debe convertirse en una causa regional.
Consideró que intendentes, legisladores, concejales e instituciones de Necochea, Lobería, General Alvarado y General Pueyrredón deberían mantener una posición común y permanente para gestionar una solución definitiva ante las autoridades provinciales.
«No alcanza con reclamar después de cada tragedia. Hace falta una política sostenida y una decisión que no dependa de los cambios de gobierno», sostuvo.
Finalmente, dejó una reflexión que sintetizó el espíritu de toda la entrevista. Mientras la autovía continúa siendo una deuda pendiente, la responsabilidad individual también resulta determinante para evitar nuevas víctimas.
Conducir con prudencia, respetar las velocidades máximas, evitar distracciones y comprender que la Ruta 88 ya no admite errores aparece, según Hugo Arroyo, como la única herramienta inmediata para reducir los riesgos, mientras la obra más esperada por toda la región continúa aguardando una decisión política definitiva.



