Una gaviota recortada en papel pasa de mano en mano. Una intérprete traduce las explicaciones a Lengua de Señas. En otra escuela, un grupo de jóvenes comienza a apropiarse de una huerta que deberá construir, sembrar y cuidar. Son escenas distintas atravesadas por la misma pregunta: ¿qué ocurre cuando incluir deja de significar asistir y empieza a significar participar?
En la Escuela de Educación Especial Nº 502, 24 estudiantes de SAFI Básico y Superior exploraron la avifauna portuaria mediante imágenes, preguntas y producciones artísticas. La actividad de Arte y Recreación Inclusiva incorporó, por primera vez dentro de las experiencias de Puerto Ciudad, interpretación en Lengua de Señas.
El dato importa por lo que cambia: la accesibilidad dejó de aparecer como complemento y pasó a formar parte de la experiencia. Comprender una consigna, preguntar y expresarse son también formas de ocupar un lugar.
La propuesta fue desarrollada por el equipo de Arte y Recreación Inclusiva, coordinado por Pamela Klink, con la participación de la Lic. Sofía Pollán, integrante de su equipo técnico.
En la EEE Nº 503, la participación tomó otra forma. Diez estudiantes de 13 a 17 años de SAFI Básico y Superior avanzaron en SAFI Familia – Huerta y Granja. Puerto Ciudad Inclusiva aportó material para acondicionar la huerta, pero el centro de la experiencia quedó en manos de los jóvenes: preparar, organizar, sembrar, cuidar y observar lo que crece. También se proyectó un mural participativo con estudiantes, familias y directivos.





El Lic. Javier Nucci integra el equipo técnico de Puerto Ciudad Inclusiva, subprograma coordinado por Klink.
Ambas intervenciones forman parte del Programa Puerto Ciudad, cuyo responsable es el Lic. Luis Pedone, bajo la gestión del Dr. Mariano Carrillo, presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén.
Ahí aparece una dimensión cada vez más visible del vínculo Puerto-Ciudad: el puerto no sólo acercándose al territorio, sino creando condiciones para que el territorio participe.
Puerto Ciudad construye así su marca en lo que queda después de la actividad: menos barreras, más posibilidades de hacer y nuevos vínculos entre escuela, familias, comunidad y puerto.



